Blog de Ignacio Fernández

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martes, 4 de marzo de 2025

Defendamos la sanidad pública


            La gestión política de la sanidad pública en Castilla y León se apoya en dos pilares. De un lado, el espectáculo y el marketing, es decir, inauguraciones, ceremonias y premios a cargo generalmente del Presidente Mañueco. De otro, visitas, entrevistas y promesas sobrevenidas que corresponden al Consejero Vázquez. Y así pasa la vida y viene la muerte tan callando. Bueno, verdad es también que, al lado de esas bases tan sólidas, uno y otro sitúan, en cuanto tienen la más mínima oportunidad, al Gobierno central, un tal Sánchez, como principal azote de nuestros dolores, si es que hay alguno que casualmente tengan que reconocer. Todo lo demás es cotidianidad, rutina y trabajo protagonizados con esfuerzo por unos profesionales bastante menospreciados y por cuantos padecemos enfermedad, a ser posible leve.

            Frente a ese paisaje, no debe extrañar por tanto que se sucedan pequeñas o grandes rebeldías de un modo constante. En unas ocasiones les toca el turno a las personas que hacen uso del sistema sanitario, o que desearían hacer uso de él de una manera más digna: se organizan en plataformas, recogen firmas, convocan concentraciones y claman en el desierto. En otras son quienes trabajan en SACYL los que encarnan las quejas, se sienten agraviados, no se les atiende y hacen gala de una paciencia y profesionalidad exquisitas: abandonan o son expulsados de las mesas de negociación, colocan carteles en los centros de trabajo, a veces también se concentran y, por lo general, denuncian la sordera de su contraparte. Los últimos y recientes capítulos conocidos de toda esta insatisfacción son el pago o no pago del complemento por trabajos en sábado, las unidades de ictus y el déficit oncológico. Pero hay más, hay mucho más, aunque se exprese con mayor discreción.


            El próximo día 15 de marzo, convocados esta vez por CCOO y por UGT, una y otra irritación confluirán en las calles vallisoletanas para defender la sanidad pública. Es la misma marea que hemos visto en Madrid, en Andalucía, en el País Vasco… Aunque lo de aquí tenga sus peculiaridades, la situación crítica es común y extensa. Es decir, la política de quienes tienen competencia en la materia, los gobiernos autonómicos, muestra denominadores compartidos, básicamente la desconsideración con lo público y la fiebre privatizadora. Son dos formas de hacer no exclusivas de la salud, sino que abarcan también a la enseñanza, a los servicios sociales y a todo cuanto huela a bienestar social. No se lleva. Son otras las consignas y, sobre todo, las vamos padeciendo poco a poco, así en el ámbito nacional como internacional, en este año mal nacido. Por eso importa tanto la protesta, más aún en la medida en que afrontamos males mayores y la pasividad se convierte en la peor de las enfermedades. Aunque parezca utópico, su remedio está en nuestras manos, comenzando por vencer la frivolidad y las desconfianzas que nos paralizan y rematando con acciones a la ofensiva. Una manifestación, por ejemplo. No es poca cosa. Según está el patio, es hasta un signo de civilización.

 

            Mas, de vuelta al principio y a lo que aquí nos trae, si algo sobra en nuestro sistema sanitario es el estilo fácilmente reconocible de una Junta de Castilla y León, que suple la inutilidad en la gestión por el auto-bombo de los discursos llenos de tópicos de su Presidente. Mejor nos iría si se centrara en lo sustancial, en reconocer, como dice el manifiesto que anima este próximo 15M, que la sanidad pública, uno de los cimientos fundamentales del estado de bienestar, es una conquista social que fue posible en su momento por la confluencia en las demandas de la ciudadanía y el esfuerzo de muchos profesionales y que culminó en su inicial configuración. Por eso hoy nos corresponde reafirmar aquella convicción primera, responder a las políticas adversas en esta materia y advertir de que no cejaremos en nuestro empeño para defenderla. Por todo ello llamamos a la manifestación del 15 de marzo.

 

Publicado en El Norte de Castilla, 4 marzo 2025



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