Blog de Ignacio Fernández

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domingo, 1 de mayo de 2016

2016: Trabajo y derechos

     Trabajo y derechos, sin más adjetivos, centran la demanda que protagoniza este 1º de mayo de 2016. Sin embargo, no estamos ante una simpleza, sino ante la síntesis de cuanto ha sido y debiera seguir siendo la esencia de nuestra dignidad como seres humanos. Así en lo inmediato, en este país confuso, como en el contexto general, en este mundo bastante desolado.

     En verdad, a nadie debería extrañar esta reivindicación, por más que pueda resultar obvia. Sabemos, por ejemplo, que en España el paro todavía supera el 20% de la población activa, que hay menos personas dadas de alta en el régimen general de la Seguridad Social y que se trabajan menos horas que en 2011. Es decir, que las reformas laborales, de 2010 y de 2012, no han servido para crear más empleo, y el que se ha creado ha sido más débil y peor pagado. Sí han contribuido, por el contrario, al grave incremento de la desigualdad, y también de la pobreza, en la que hoy se encuentran cerca del 15% de las personas con empleo. En 2014 había en España 13’4 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social; suponían casi el 30% de la población total, más de cinco puntos porcentuales por encima del año 2008. La pobreza severa alcanzó a 3’2 millones de personas, el 6’85% de la población.

     Y sabemos, además, que entre 2009 y 2014, se ha producido en términos reales una reducción del 30% del gasto público, lo que se ha traducido en un intenso recorte de la inmensa mayoría de los servicios públicos y de las prestaciones sociales. Es decir, que en 2014 las administraciones públicas gastaron 30.824 millones de euros menos que en 2009. Naturalmente, estas magnitudes afectan a la ciudadanía en general y sobre todo a los más golpeados por la crisis, lo que supone algo así como una notable reducción de salarios diferidos y de condiciones de vida. La consecuencia, como decíamos, no es otra que el crecimiento importante de las tasas de pobreza, incluso entre las personas que cuentan con un empleo: una de cada ocho de ellas está hoy en situación.

     Este es parte del balance brillante de la gestión de la crisis en España. Pero en la provincia leonesa el resultado es todavía mucho más amargo. Baste un repaso de los sectores que han sido o están siendo estrangulados o severamente adelgazados para comprenderlo: minería, producción láctea, empleo forestal, banca, correos, ferrocarril, servicios públicos, etc. Poco se escapa de ese desastre. Tal vez el ámbito más innovador, científico y tecnológico, pero su capacidad de generar empleo no es suficiente para contrarrestar la pérdida en los demás. Tampoco ese turismo de porrón y crucifijo tan pregonado, que sólo da de sí bajos sueldos y empleos a tiempo parcial. No es raro, pues, que a estas alturas, después de años de siega, la provincia haya perdido casi la mitad de su población activa joven y que las afiliaciones a la Seguridad Social hayan disminuido desde el año 2008 en un 16%. No es raro, en suma, que la provincia ostente el deshonroso título de ser la última de todo el país en tasa de actividad.

     Hay razones sobradas, por tanto, para manifestarse este 1º de mayo. Y no se olviden tampoco las que proceden de más allá de nuestras fronteras, como la crisis del proyecto europeo, la situación de los refugiados, las guerras y el terrorismo o las violaciones de los derechos laborales, sindicales y civiles en todo el mundo. Además de la próxima amenaza del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP), negociado de manera opaca y al margen de todo diálogo social, que supondrá la renuncia por parte de los gobiernos a la soberanía política para delegar la gobernabilidad en las multinacionales.

     En suma, UGT y CCOO reclamamos una nueva política que sitúe en primera línea la recuperación del empleo estable, de los derechos económicos y laborales arrebatados a los trabajadores y trabajadoras y la mejora de las condiciones de vida y de trabajo en el plazo más corto posible. Se necesita una distribución más justa de la riqueza generada entre salarios y beneficios para alcanzar el modelo social y democrático que defendemos. Y estamos convencidos de que para todo ello  es imprescindible erradicar las políticas de austeridad y de recortes sociales, en el sentido que defiende y promueve la Confederación Europea de Sindicatos (CES), aplicando de manera efectiva un plan de inversiones más ambicioso que el denominado Plan Juncker. Un plan para crear 11 millones de empleos en Europa, flexibilizar el calendario de consolidación fiscal en los países con déficit, aplicar una política presupuestaria y fiscal expansiva, mejorar los sistemas de protección social y su calidad, reducir las desigualdades y defender el sistema democrático de libertades.
Publicado en Diario de León, 1 mayo 2016

viernes, 1 de mayo de 2015

2015: Así no salimos de la crisis


     Así no salimos de la crisis. Ése es el lema con el que este año CCOO y UGT animamos a los trabajadores y trabajadoras para participar en las manifestaciones del Día del Trabajo. Un mensaje controvertido, seguramente, que contrasta con los que se repiten desde fuentes oficiales sobre todo al hilo de las convocatorias electorales. No negaremos, es cierto, que España ha iniciado una nueva etapa de crecimiento, pero a la vez, como si sólo se tratase de un espejismo, esa tendencia convive con otra realidad obstinada que descubre el otro lado de la moneda. Comentaremos algunos ejemplos.

     Para empezar, no somos nosotros sino el servicio de estudios del BBVA quien estima que al acabar la crisis (según ellos, en 2020) habrá un desempleo estructural del 18%: cuatro millones de personas activas sin trabajo, más los que hayan emigrado. El futuro pasa, pues, por un desempleo estructural enorme y por el subempleo. De hecho, en octubre de 2014 tan sólo el 37% de trabajadores cotizantes a la Seguridad Social tenía en España un contrato de trabajo indefinido y a tiempo completo; ¿cuántos serán en 2020? ¿Y en 2030? ¿Cómo repercutirán estos empleos y estos salarios sobre la Seguridad Social?

     Precisamente a propósito de la Seguridad Social viene la segunda muestra. La evolución de la afiliación a ese sistema en la provincia de León no ha dejado de disminuir desde el inicio de la crisis. Así resulta que hemos perdido 28.909 afiliados o afiliadas entre 2008 y 2014, la provincia con el peor resultado de la Comunidad Autónoma. En conjunto, Castilla y León ha perdido 133.226 sin que la tendencia ni siquiera se haya detenido. Sucede así que al final del año 2014 el balance de afiliados y pensionados en la provincia es de 149.429 frente a 142.764. Evidentemente, insostenible.

     Y, por último, unos detalles sobre la conflictividad laboral vista desde el ámbito judicial. Tampoco ahí ha cesado el descalabro a pesar de reformas y decretos. Por el contrario, los asuntos resueltos en la jurisdicción social han crecido desde los 4.495 en 2011 hasta los 6.072 de 2014. Y los casos de despidos que se han llevado han evolucionado de los 723 a los 1.863 en las mismas fechas. Todo ello demuestra así mismo que el caudal continúa fluyendo y que poco ha colaborado a su contención el aparato legislativo propuesto por el Gobierno.

     Pues bien, llegados a este punto, examinada la realidad, la vivida y la relatada, tanto UGT como CCOO consideramos que es preciso modificar las políticas aplicadas hasta la fecha. En ese sentido, volvemos a insistir en cuatro actuaciones urgentes: impulso de la negociación colectiva, creación de empleo digno, incremento salarial y refuerzo de las medidas de protección social. En todo ello venimos trabajando y en ocasiones con resultados importantes. Es el caso de los acuerdos firmados con CECALE y con FELE en materia de negociación colectiva, aunque no se corresponden todavía, por desgracia, con otros de ámbito estatal. Lo mismo que se puede decir en cuanto a los acuerdos alcanzados dentro del diálogo social regional relativos a rentas garantizadas, que deseamos extender al conjunto del Estado mediante una estrategia general de rentas mínimas. En cambio, poco podemos lucir en cuanto a las condiciones del empleo o de los salarios, donde la obcecación de las contrapartes, ya sea el Gobierno, ya sean las patronales, no ha permitido progresar en el último año.

     Hay razones, pues, en la cercanía para la manifestación de este día 1. Como las hay también en el ámbito global del que necesariamente formamos parte: clamar contra la violación de derechos sociales, sindicales y civiles en todo el planeta; reclamar un mayor compromiso en la lucha contra la pobreza, en especial contra la pobreza infantil; demandar una política europea de migración, que dé soluciones a quienes huyen de guerras y miserias y que acabe de una vez con la vergüenza de las muertes en el Mediterráneo; exigir la retirada del Tratado de Inversiones y Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, que, tal y como se está negociando, supone una nueva amenaza contra la democracia y un atentado contra normas y derechos fundamentales; y, en fin, solicitar una apuesta por la paz, que permita alcanzar mayores niveles de convivencia democrática en el mundo, de justicia social y de sostenibilidad medioambiental.

     No es escaso el catálogo. Oportuno también, por otra parte, para los tiempos electorales que hemos comentado más arriba. Es una buena referencia para valorar el contenido de los programas que se someterán a la consideración de la ciudadanía y actuar en consecuencia. Así lo entendemos desde el punto de vista sindical.
Publicado en Diario de León, 1 mayo 2015

jueves, 1 de mayo de 2014

2014: Sin empleo de calidad no hay recuperación


     Mayo de 2014 irrumpe en el calendario con dos visiones de la realidad enfrentadas. De un lado, en buena parte por ser tiempo pre-electoral, las propagandas y otros optimismos oficiales pregonan el fin de todos los males. De otro, la obstinada realidad cotidiana persiste en mostrar un rostro mucho más escéptico y una tonalidad bastante más oscura. Posiblemente, como suele ocurrir, ni una ni otra visión expresen la verdad completa y sea aconsejable una mínima reflexión para armarse de argumentos en el Día del Trabajo.

     Este año CCOO y UGT saldremos a las calles de las ciudades españolas bajo el lema “Sin empleo de calidad no hay recuperación”. Es decir, no negamos que existan datos sobre los que apoyar una tendencia menos desfavorable que la de los últimos tiempos de absoluta desolación. Sin embargo, se trata de magnitudes no perceptibles en la distancia corta, que es en la que se mueve la mayor parte de la ciudadanía. Ni los índices bursátiles, ni el precio del bono, ni el interés de la deuda, ni el fluir de las exportaciones son asuntos que se sientan en la inmediatez. Por el contrario, la caída libre de los salarios, la agonía de los convenios colectivos o el enorme volumen de expedientes de regulación sí son materias sentidas y sufridas de un modo persistente. Convendría, pues, ejercer una mínima pedagogía más pegada a la realidad y evitar euforias engañosas como las que suelen protagonizar los miembros del Gobierno.

     El empleo, por ejemplo, es una de esas cuestiones en controversia. Presume el Ejecutivo de los datos que arrojan en los meses últimos las oficinas de desempleo, pero se da de bruces inevitablemente con la contundencia de las cifras de le Encuesta de Población Activa. El resultado de una y otra estadística sigue siendo muy grave: nuestra población activa disminuye y muchos desempleados o se van o desisten por desesperación de apuntarse en cualquier registro. Y de entre los afortunados que encuentran un empleo, por lo cual nos felicitamos, dudosamente conseguirán levantar con él un proyecto de vida o reemprender la que había quedado entre paréntesis. Eso es lo que se puede deducir de una tasa de temporalidad del 21% y del notable aumento de contratos temporales y a tiempo muy parcial. Todo esto sin olvidar que la protección a los desempleados se ha reducido en más de 20 puntos desde 2010, que la inversión en políticas activas ha disminuido el 52% desde 2011 y que en 687.000 hogares españoles no se percibe ningún ingreso.

     La provincia de León es un lamentable ejemplo de todas esas estadísticas. Situada en la cola en tasa de actividad, sólo despunta en pérdida de población, una doble figura que nos estrangula en el presente y que lo hará en el futuro. Es además una provincia donde más del 45% de su población vive en familias con ingresos menores a 12.000 euros; es decir, que algo más de 200.000 personas viven con menos de 1.000 euros al mes. Y mucho más dramático aún es el dato que refleja que más de 21.600 personas viven sin ingresos. Estamos por tanto ante un universo pobre, envejecido y pensionado, que por otra parte recibe cada vez peores servicios públicos puesto que, junto a otros recortes, la provincia ha padecido un descenso de empleo público que llega a los 1.729 en los dos últimos años.

     Por todas estas razones, estamos convencidos de que un crecimiento sin empleo de calidad no es recuperación, ni se mejoran las condiciones de vida de la mayoría de la población ni se generan ingresos públicos suficientes. Para tal fin, creemos que es necesario un gran acuerdo que integre a las formaciones políticas y a los interlocutores sociales para promover de verdad el empleo y la reactivación de la vida económica basada en la igualdad y en la cohesión social. Esa cohesión social debería llevarnos a más y mejor democracia.

     Son, como hemos dicho, tiempos pre-electorales. Los trabajadores y trabajadoras aprovecharemos también este 1º de mayo para reclamar un cambio de políticas en el espacio europeo. Demostrados los fracasos de la austeridad y el sacrificio, incluso reconocidos por sus propios impulsores, es el momento de modificar el rumbo. La Confederación Europea de Sindicatos, de la que formamos parte, ha propuesto recientemente un plan de inversiones como alternativa con el objetivo de inversión anual del 2% del PIB europeo durante diez años para que Europa vuelva a la senda del crecimiento económico sostenible y de la creación de empleo. Un plan importante para la recuperación económica, cuya puesta en marcha permitiría crear 11 millones de puestos de trabajo, así como poner fin a los recortes en el gasto público, aumentar los salarios y reforzar las prestaciones y redes de protección social, muy especialmente para las personas que más están sufriendo los efectos de la crisis. Todo esto está también en juego el próximo 25 de mayo.

Publicado en Diario de León, 1 mayo 2014

miércoles, 1 de mayo de 2013

2013: No tienen límite


Las grietas y socavones que se adueñan de nuestras calles y carreteras son un símbolo evidente de cuanto nos ocurre y, de persistir en las mismas políticas, un anticipo de cuanto está por llegar. Cuatro años de amputaciones sin resultados, cuatro años de dolor sin la más mínima expectativa de que vaya a cesar. Más bien al contrario, el producto de la poda no es otro que un déficit sin gobierno posible, una deuda creciente, un crédito más que disminuido y un empobrecimiento cuyo fin no podemos imaginar. Todo esto son hechos, no opiniones, no palabras vanas, no florituras verbales. Hechos contrastados una y otra vez hasta por el propio Gobierno, que nos vende ilusiones a plazo fijo para desdecirse acto seguido y diferir sistemáticamente metas, plazos y objetivos. Hechos contrastados por los sabios europeos e internacionales, que conocen bien que no hay salida pero se obcecan en la contemplación de las ruinas con fino sadismo. Hechos contrastados, en fin, por las doctrinas económicas que ya avanzan escenarios de todavía mayor y duradera desdicha.

Y nada, absolutamente nada nuevo sobre el empleo. Nada sobre la principal inquietud de ciudadanos y ciudadanas. O sí, un par de apuntes que ilustran lo perdidos que estamos. Por un lado, la Unión Europea ha aprobado un presupuesto raquítico para el periodo 2014-2020, del que se desprende un fondo para impulsar el empleo juvenil, con 900 millones de euros destinados a España. Puesto que se trata de un fondo a siete años, en cada ejercicio nos llegarán unos 130 millones de euros para ayudar a combatir el desempleo del 55% de los jóvenes que quieren trabajar y no pueden. Esos 130 millones suponen, para que entendamos la generosidad, la cuarta parte del presupuesto anual del Real Madrid. Por otro lado, el Gobierno español insiste en lo que llama estrategia de emprendimiento a modo de panacea, ignorando de nuevo que el futuro pasa necesariamente por la estrategia del empleo asalariado, único soporte, junto al crédito, a partir del cual pueden crecer todas las demás estrategias.

Sin embargo, no se ha dado ningún paso en la línea de impulsar nuevos ámbitos productivos que sustituyan a los ya periclitados. Esto es realmente grave pues, como todos sabemos, con los mimbres que nos quedan de lo que tuvimos, es decir, de ese modelo intensivo en el factor trabajo y de medio o bajo valor añadido, si España no crece al menos al 2% no va a poder generar ocupación neta. A tal respecto, baste recordar que las previsiones de la UE anuncian que no habrá crecimiento en breve y que, de haberlo, será muy ligero, siempre muy alejado de ese tanto por ciento. En suma, estamos a punto de convertir las cifras de desempleo en una realidad estructural por mucho tiempo.

Es éste un relato general que, trasladado a nuestra provincia, explica las grietas citadas más arriba y que pronto serán auténticos abismos. Anotemos un par de datos elocuentes. La población activa leonesa cerró el año 2012 con 202.600 personas; de ellas, 154.500 ocupadas. Enfrente, la población pensionada en alguna forma ascendió a las 141.851 personas. Esto es, poco más de 1 persona ocupada por cada pensionista, un síntoma evidente de que estamos muy próximos a la muerte económica. De este hecho no es ajeno, por supuesto, el hundimiento general, pero lo explica todavía mejor la circunstancia particular de nuestra emigración: exportamos mano de obra, en cuatro años 9.100 leoneses y leonesas se han tenido que ir al extranjero, con lo que se llega así a la cifra total de 45.019 personas de León residiendo fuera. Cabe preguntarse por cómo podrían digerirse las cifras provinciales de desempleo si le sumásemos esa cantidad.

Pues bien, sobre estas bases tan desoladoras, CCOO y UGT lanzamos este 1º de mayo nuestro lema: “Lucha por tus derechos”. Una llamada de atención tan sencilla como suficiente, pues son los derechos de ciudadanía más elementales los que se desvanecen en medio de este sinvivir, con el derecho al trabajo en primer término. No olvidamos tampoco que esa exhortación lleva implícita también la exigencia de reactivación económica, el respeto a los convenios colectivos, la demanda de una protección social sólida y más y mejor democracia. Con ese afán tomaremos las calles para reivindicar y festejar igualmente esta fecha.

Publicado en Diario de León, 1 mayo 2013

martes, 1 de mayo de 2012

2012: Trabajo, Dignidad, Derechos


     Siempre debemos tener presente el 1º de mayo como fecha histórica para no olvidar la lucha y el sacrificio que han vivido muchas trabajadoras y trabajadores desde los Mártires de Chicago, desde aquel mítico 1886 que se grabó a fuego en la conciencia obrera como fecha inolvidable.

     En aquella época las condiciones de vida de los trabajadores en Europa EE.UU. no podían ser peores: la jornada laboral llegaba hasta las 16 horas (para muchos miles de hombres y mujeres la jornada se iniciaba a las 4 de la madrugada y terminaba a las 8 de la noche); el salario era escaso y sólo permitía ir malviviendo mientras había un puesto de trabajo en la industria. En caso de cierre de la empresa, el destino para las familias obreras era el paro o la emigración; y en caso de accidente laboral, si sucumbían ante la desgracia más absoluta, solo quedaba la solidaridad entre las clases obreras para asistir a los compañeros en dificultades. Sus hijos trabajaban desde los 6 años, y las mujeres lo hacían de noche para completar el salario familiar. La miseria y la explotación eran un lugar común entre las clases trabajadoras, así como la represión policial. No es extraño, por lo tanto, que los obreros se organizaran para terminar con esta situación a partir de la década de 1880.
     Muchos años después, en 1978 los trabajadores en España participábamos en las manifestaciones del 1º de mayo reivindicando el pleno ejercicio de las libertades y la consolidación de la democracia, en concreto el pleno ejercicio de la libertad sindical a través de la promulgación de un Estatuto de los Trabajadores, la devolución del patrimonio sindical, la regulación de las secciones sindicales en las empresas, la regulación de la negociación colectiva, el derecho de huelga y también medidas eficaces contra el paro.
     Desde la promulgación de la Constitución, varias han sido las ocasiones en las que la clase trabajadora española, de la mano de los sindicatos de clase, ha tenido que movilizarse y convocar huelgas a todos los gobiernos para hacer respetar los derechos laborales y sociales.
     El periodo para el cálculo de las pensiones, el empleo juvenil o la política económica, los recortes de las prestaciones por desempleo y el proyecto de ley de huelga, los recortes sociales y la reforma del mercado de trabajo, otra vez el intento de reformar el desempleo, los recortes sociales  y, finalmente, la última la reforma laboral y la defensa de los servicios públicos han sido los muchos motivos que han llevado a los sindicatos de clase trabajadora a convocar siete huelgas generales.

     Ahora, cuando creíamos que el estado de bienestar era algo irreversible, contemplamos como esa ilusión se esfuman con unos simples Decretos, retrocediendo a los años preconstitucionales. Por eso este 1º de mayo tiene más significado si cabe, y conviene que toda la ciudadanía comprenda  que los logros laborales, económicos y sociales, no son graciables por parte de gobiernos y patronales, sino fruto de la lucha de los trabajadores y trabajadoras unidos en sindicatos, que desde el siglo XIX hasta hoy han plantado cara y han luchado siempre por la defensa de los intereses comunes.

     Con la disculpa de la crisis que ha sido  provocada por la avaricia del capital, los Gobiernos de Europa, en su mayoría en manos de la derecha, se han empeñado en que la única forma de superarla es recortando derechos laborales, salarios y prestaciones sociales, sin preocuparles las consecuencias que estas medidas acarrean a las clases trabajadoras, con trabajo o sin él, y a las personas jubiladas o pensionistas. Ponen mucho empeño en legislar siempre con la mirada puesta en el sacrificio de los más débiles, pero no se plantean ni escuchan las voces que gritan para que legislen y actúen sin dilación sobre el capital, con impuestos justos y progresivos, para que aflore la economía sumergida y luchen contra el fraude fiscal.

     La unión Europea, con Alemania y Francia como látigos de la derecha capitalista, están haciendo mucho daño a los  países con economías menos fuertes, con más dificultades para superar la crisis, pues, lejos de tomar medidas para dinamizar la economía y por lo tanto crear empleo, se preocupan de fijar objetivos imposibles de cumplir, debilitar las economías, recortar derechos y salarios y en consecuencia incrementar el desempleo. De tal manera que la población, en lugar de observar confianza y futuro prometedor, lo que está percibiendo es el pánico a quedarse sin empleo; y los que no lo tienen están perdiendo la esperanza de encontrarlo y, si lo consiguen, será en condiciones que se corresponden con los años sesenta, sin derechos y con salarios que no permiten llevar una vida digna como se merecen.

     Por eso este 1º de mayo llamamos a toda la ciudadanía a secundar las movilizaciones convocadas por los sindicatos, para defender lo que nunca se debe de perder, porque si creíamos que todo estaba seguro y que no habría posibilidad de retroceso, estamos viendo que sin lugar a dudas estábamos equivocados. Somos conscientes de que en años de bonanza económica es difícil salir a la calle a reivindicar, pero esa época ha pasado. Ahora los derechos se recortan sin piedad por este Gobierno en cada Consejo de Ministros, con la brutal reforma laboral, el incremento de los impuestos y tasas, el riesgo de perder la educación y sanidad públicas de calidad. Por eso debemos hacer honor en el Día Internacional del Trabajo a todos los que han luchado en tiempos muy difíciles y en situaciones de persecución, y dar ejemplo para que nuestros descendientes no tengan condiciones laborales, salariales y de estado de bienestar inferiores a las nuestras.


Firmado junto a Arturo Fernández (UGT)
Publicado en Diario de León, 1 mayo 2012

viernes, 29 de abril de 2011

2011: Contra los recortes sociales

    Este 1º de Mayo celebramos el Día Internacional del Trabajo inmersos en un contexto de continuas tensiones financieras, económicas y políticas, que provocan, en los países más vulnerables como el nuestro, mayor destrucción de empleo, disminución de las rentas salariales, deterioro de las condiciones de trabajo y recortes significativos de las prestaciones sociales  y de los servicios públicos. A todo ello urge hacer frente con la movilización social para reclamar –porque son posibles- otras políticas de mayor equidad y equilibrio en el reparto de los ajustes. Tal es el significado del estandarte que encabezará las manifestaciones de este día al proclamar: “Empleo con derechos. Contra los recortes sociales”.

    Ahora bien, ese mismo contexto está siendo aprovechado, aquí y allá, por quienes buscan todavía más beneficios en el río revuelto y lo hacen precisamente tergiversando conceptos de forma bien interesada.

    Así, por ejemplo, venimos escuchando que es necesario desvincular la evolución salarial de índices objetivos y ligarla en cambio a algo tan etéreo como la productividad, que nadie o casi nadie se atreve a definir. No cuentan esas mismas voces que, tomando como base 100 la productividad del año 2000 y analizando los datos de productividad por hora trabajada del año 2008 (último del que se disponen datos, según fuentes del INE, Ministerio de Trabajo, INSS e Hispabarómetro), la productividad media en la Unión Europea era de 111,7 y en España de 107,3 (Alemania 109,5 y Dinamarca 102,6). Con la misma frivolidad –Díaz Ferrán dixit- se habla así mismo de la jornada de trabajo y de la oportunidad de incrementarla, desconociendo el reciente informe de la OCDE, Society at a glance, que asegura que los españoles trabajan más horas que los alemanes y sólo tres países europeos, tan diferentes entre sí como Austria, Portugal y Suecia, superan a España en ese ranking. No se trata, entonces, de echarle muchas horas al trabajo, sino de trabajar bien. Para regular uno y otro asunto, productividad y jornada, pero también muchos otros de similar trascendencia, la herramienta más útil no es otra que el convenio colectivo, que debiera merecer algo más de consideración por parte de nuestros empresarios, en particular los de esta provincia, donde tan difícil resultó su negociación el pasado año por causa, curiosamente, de los salarios y de su cláusula de descuelgue, únicas materias en las que se baten el cobre los empresarios de cortos vuelos.

    Más empeño deberían emplear, ellos y todos, desde luego, la sociedad en su conjunto, en combatir el que es uno de nuestros mayores males en lo laboral y en lo social: la economía sumergida. Según Cuadernos de Información Económica de la Fundación de las Cajas de Ahorros, más de una quinta parte de la economía nacional entre los años 2005 y 2008 (el 21,5% del PIB) fue sumergida, con un coste recaudatorio del 7% del PIB y un número de empleos sumergidos de unos 4,23 millones de personas. Ése es, junto al desempleo, el auténtico pozo negro de nuestra economía y de nuestros derechos.

    Y, en fin, cómo no clamar contra los recortes sociales si, como bien sabemos trabajadores y trabajadoras, su merma supone además renunciar a la idea de lo público como elemento fundamental del avance de las sociedades. Por ese motivo creemos que son un grave error, y nos oponemos a ellas, las prescripciones europeas sobre competitividad y estabilidad financiera, orientadas inequívocamente a la reducción de las prestaciones sociales  y de la calidad de los servicios públicos fundamentales y a la reducción del empleo en estos últimos. De tal modo que, en contestación a quienes otorgan toda su confianza al mercado, nosotros decimos que lo que se necesita es más y mejor Estado para asegurar un modelo social justo y equilibrado.

    En definitiva, CCOO y UGT volvemos a reclamar en este 1º de mayo que la salida de la crisis debe traducirse en un modelo de crecimiento sostenible, sostenido y duradero basado en la formación, la innovación y la industria, con creación de empleo estable y con derechos, con protección para las personas desempleadas, con igualdad entre mujeres y hombres, entre inmigrantes y autóctonos, con garantías en la seguridad y salud en el trabajo, y con unas condiciones de vida dignas, en las que las pensiones, la educación, la sanidad o la atención a las personas dependientes sean auténticos derechos consolidados.

Publicado en Diario de León, 29 abril 2011

lunes, 26 de abril de 2010

2010: Empleo con derechos

     Ni los tiempos buenos fueron lo bastante buenos en nuestra provincia, ni los malos aparentaban ser todo lo malos que lo han venido siendo en otras ciudades y regiones del país. Siempre hemos dicho que la provincia leonesa era un lugar discreto para las estadísticas económicas, a veces quizá contradictorio; salvo en lo que se refiere a las dinámicas de población, donde desgraciadamente sobresalimos por su pésima evolución, el resto de constantes que normalmente venían siendo analizadas nunca arrojaban resultados espectaculares. Ni en lo bueno ni en lo malo, aparentemente.
 
    Hubo un tiempo, eso sí, más o menos entre los años 2005 y 2007, en que el signo histórico parecía a punto de modificarse para bien y se generaron expectativas muy interesantes, que por desgracia la crisis ha vuelto a poner en cuarentena o ha acabado por anular. Será cuestión de mala fortuna una vez más o que sencillamente nuestros pies eran de barro, pero lo cierto es que la provincia sufre en estos momentos un riesgo evidente de perder el escaso suelo sobre el que se apoyaba su aparato productivo y sus orientaciones para el futuro.
 
    El desorden energético es uno de los elementos clave de este nuevo declive. Las fuentes tradicionales, pese a un ajuste tremendo en épocas anteriores y a planes que parecían un seguro de vida a medio plazo, retornan a la zozobra constante a causa del casi monopolio, de la dudosa rentabilidad y de los inconvenientes ambientales cada vez más serios. A ello se ha unido el difícil control sobre las térmicas, dejadas al capricho de decisiones extranjeras o sometidas al imperio de los compromisos con los productores de gas. Por otro lado, las fuentes renovables, que parecían haberse convertido en panacea, se debaten entre la incertidumbre de los cupos y el vaivén de las primas, mientras padecen los abusos de la burbuja de lo sostenible, donde han ido a abrevar muchos de los especuladores que han viciado otros sectores de la producción.
 
    A su lado, los brotes de la investigación y del desarrollo no acaban de florecer en la magnitud esperada. Seguimos teniendo fe, por ejemplo, en cuanto puedan aportar los proyectos de CIUDEN en Ponferrada y del INTECO y del Centro de Supercomputación en León; pero los parques tecnológicos no dejan de ser eternos embriones y la Universidad con su polo científico bastante tiene con adaptarse a los nuevos tiempos sorteando deudas. Hay empresas relevantes en el campo biotecnológico y farmacéutico, pero hemos perdido la confianza en las marcas clásicas. Al lado de todo ello la apuesta por la formación tampoco despega; buena muestra de ello es la ausencia o falta de compromiso de las organizaciones empresariales con el nuevo Centro Integrado de Formación Profesional.
 
   Finalmente, las infraestructuras se retrasan más de lo previsto, la articulación de las bases logísticas no se termina de definir, el aprovechamiento del patrimonio cultural y natural se limita a iniciativas aisladas, el potencial agroalimentario no se moderniza, y la RENAULT continúa en Valladolid, que para muchos, lamentablemente, sigue siendo casi el único problema. Este es el panorama de la provincia de León en mayo de 2010. Seguramente incompleto, seguramente parcial en la descripción, pero esclarecedor en lo que pudo ser, en lo que posiblemente no sea ya y en lo que, sin embargo, tendrá que ser porque de otro modo no recobraremos aliento.
 
    Son nuestras preocupaciones inmediatas este 1º de mayo, porque sobre ellas se asienta lo que entendemos que es la prioridad general: el mantenimiento y la recuperación del empleo. Naturalmente, empleo con derechos, como reza el lema elegido para la ocasión, y sin recortes. Cuando el sueldo medio de un país es de 1.000 euros, el problema no son los salarios, es otro. Desde luego no lo es tampoco el sistema de pensiones, para las que reclamamos dignidad y menos cuentos. Para UGT y CCOO una aspiración legítima de la sociedad española es alcanzar un modelo productivo cimentado en la calidad del empleo, la igualdad, la formación de hombres y mujeres, la mejora de la productividad y unos salarios dignos, así como  en un elevado nivel de protección social. Por todas esas razones y por los ideales de paz, de justicia, de solidaridad y de libertad volveremos a salir a las calles 120 años después de que lo hicieran los primeros trabajadores y trabajadoras españoles.


Publicado en Diario de León, 1 mayo 2010

jueves, 23 de abril de 2009

2009: Frente a la crisis

    El aire festivo del 1º de mayo se atenúa en este año 2009 y refuerza todavía más el tono reivindicativo de una jornada que, como ha sucedido a lo largo de los ya muchos años de su historia, persigue sobre todo clamar por los valores de paz, libertad y justicia social, por la defensa de los derechos humanos y por la extensión de los derechos sociales y sindicales en todo el mundo.

    Sin embargo, la sombra de la crisis económica, que nos persigue como un invierno severo y de incierto final, se proyecta necesariamente sobre los lemas del Día del Trabajo, que al cabo son reflejo de la realidad y de nuestro empeño por transformarla, para hacer de esta fecha un momento importante de denuncia, de lucha y de propuesta. Frente a la crisis: empleo, inversión pública y protección social, ésas son las claves que en opinión de los dos sindicatos mayoritarios en la provincia, en la región y en el conjunto del Estado definen sobre todo el sentir de los trabajadores y trabajadoras en estos momentos. No nos corresponde a nosotros hacer sangre de las responsabilidades, por otra parte perfectamente identificadas y denunciadas; más bien ése es el deber de los gobiernos y de la justicia, perseguir y liquidar a los usureros y a los cegados por la codicia, siempre y cuando gobiernos y justicia estén limpios de polvo y paja, que más nos vale. Lo nuestro –lo hemos demostrado así sin desmayo durante todo el periodo democrático– es construir sociedad desde la perspectiva laboral y también desde la sociopolítica, asegurando mayores niveles de igualdad y de justicia social para conquistar un futuro de progreso. Por ese motivo, en nuestras pancartas no luciremos los nombres ni los rostros de los culpables del desastre, aunque tengamos razones sobradas para ello, ni gritaremos consignas desairadas, por más que sepamos de dónde nos vienen los malos aires, ni será la masa obrera quien hagan tambalearse en esta ocasión las columnas del sistema, pues ya se encargan de ello los neoliberales y los profesionales del capitalismo. Ni siquiera se escuchará de nosotros una proclama a favor de la huelga general, tal y como desearían muchos empresarios, en particular la cúpula de la CEOE, para favorecer su nuevo papel de lobby frente al Gobierno y de opositor al espacio clásico de la negociación.
   Por el contrario, una vez más desde la responsabilidad y desde la unidad de acción, lo que CCOO y UGT planteamos en este día es el itinerario posible y, desde luego, el único admisible para que nada más salte por los aires. No es un planteamiento de máximos, al estilo de las viejas recetas fracasadas que escuchamos desde el flanco patronal, ni es complaciente con las simples medidas paliativas que en muchos casos es lo único que recibimos desde las administraciones públicas. Si existe salida del laberinto, habrá de llegar indudablemente desde un nuevo empleo, en un nuevo contexto productivo bien alejado del formato de casino de la última década; habrá de transitar por la inversión pública procedente tanto del Estado como de las Comunidades Autónomas, lo que significa romper con el tabú del déficit e impulsar políticas fiscales menos graciosas con los más favorecidos; y habrá de contemplar necesariamente la protección social de cuantos en mayor grado padecen las consecuencias de la crisis y de los colectivos menos privilegiados.

    En progresión creciente, las más de 34.000 personas desempleadas en la provincia leonesa son las primeras que deberían beneficiarse de este programa de acción. Pero a su lado, evidentemente, se situaría el conjunto de pequeñas y medianas empresas, la legión de falsos autónomos y todos los afectados por expedientes, concursos y demás situaciones de incertidumbre; es decir, la mayor parte de nuestro sistema productivo provincial. Después de más de un siglo esperando una revolución industrial que nunca ha llegado a estas latitudes, sensato es reconocer que los viejos modelos están agotados y que es necesario alumbrar un nuevo patrón de crecimiento. Por desgracia, el derrumbe financiero y otros pecados han limitado el desarrollo de algunos embriones que habían empezado a crecer en nuestra geografía, pero no nos cabe duda de que el futuro deberá perseverar en esa línea. Nos referimos a los proyectos tecnológicos y energéticos, a las infraestructuras logísticas y del transporte, a la renovada fe por la innovación y por la ciencia lanzada desde el mundo universitario. Junto a todo ello, urge insistir en el desarrollo rural, en las estrategias de sostenimiento de la población, en el impulso de la formación y en las redes de atención social que deben ser construidas sobre todo desde lo público. A nuestro modo de ver, todo ello aconseja más que nunca la ampliación del formato del diálogo social hasta un tercer nivel, el provincial, donde implicar a las administraciones locales con competencias y presupuesto en esas materias y coordinar sus resultados con el que pueda derivarse de otros foros más generales. En ese sentido, un pacto de Estado por el empleo y por la economía productiva, con implicación del Gobierno central pero también de los gobiernos de las 17 Comunidades Autónomas, se revela absolutamente imprescindible.

    Los datos con los que hoy contamos nos indican que no otro es el camino para salir de este invierno económico. Probablemente eso no signifique entrar de nuevo en la primavera, para lo cual todavía habrá que salvar otras dificultades, pero nos situaría en condiciones de conseguirlo. Frente a ello, repetir moldes, nombres y fórmulas que se han descubierto como ruinosas sería un suicidio social colectivo.

Publicado en Diario de León, 1 mayo 2009

miércoles, 23 de abril de 2008

2008: Momento para la igualdad, el salario digno y la inversión productiva

    Cuando este 1º de mayo los trabajadores y trabajadoras tomen las calles de la ciudad de León, no sólo lo harán secundando el lema elegido para la ocasión por CCOO y UGT –Es el momento de la igualdad, el salario digno y la inversión productiva-, sino que, además, tendrán en su horizonte la memoria y la perspectiva de cuantos proyectos para el desarrollo económico de la provincia se han apuntado en los últimos años y debieran consolidarse de algún modo en los próximos. En el fondo, no es asunto ajeno al lema citado; por el contrario, el impulso de algunas iniciativas, de ser sólidas y coherentes, tendrían que contribuir a una mayor igualdad de oportunidades, a unos salarios más acordes con los nuevos cometidos y a un cambio de modelo productivo en esta provincia que ya es urgente.

   A lo largo del último cuatrienio hemos asistido a un diálogo de sordos entre administraciones, a la vez que a una competencia de escaparates, que por un lado han mermado la credibilidad ciudadana en la iniciativa política, mientras que por otro han generado quizá un cúmulo de expectativas de diversas procedencias que, sumadas y ordenadas, podrían tal vez modificar el mapa productivo leonés. Supongamos que, como algunos signos indican, toda vez que los gobiernos central y autonómico se han confirmado, el recién estrenado cuatrienio pueda ser el de la colaboración tal y como reclama la mayor parte de la sociedad. Las organizaciones sindicales de clase y las empresariales han sido precisamente quienes menos han cuestionado las propuestas sociales, económicas y de infraestructuras que se han anunciado para la provincia en estos años, por más que todos las prefiriésemos como fruto de un contexto más planificado y no como consecuencia de un sentimentalismo de cuna o de un marcaje sobre el terreno. No nos ha importado, hemos sido críticos en lo que teníamos que ser, hemos puesto de relieve lo endeble de algunos propósitos, pero en todo momento hemos remado a favor. Por eso mismo, ahora cabe aumentar la presión, porque no estamos ya en el momento de los anuncios sino en el de las realidades que tengan que ser; y, sobre todo, porque la deriva económica nos obliga más que nunca a exigir la firmeza en el timón y que el rumbo no se desoriente. Es decir, no se trata ya de que nos alimenten la ilusión y nos demanden confianza, sino de que la prédica se convierta en trigo.

    Debemos cambiar nuestro modelo productivo y ampliar las bases de nuestro patrón económico, otorgando mayor peso a la industria y a la tecnología, con más inversiones en esos campos, así como en infraestructuras, equipamientos y capital humano (educación y formación permanente de los trabajadores). Estos objetivos, que lo son sin duda para el conjunto del país, tienen una lectura muy concreta en el caso leonés y suponen un jaque en toda regla para su núcleo empresarial.  Si la iniciativa pública sienta las bases, pongamos por caso, para un impulso tecnológico –llámese Inteco, Centro de supercomputación, Ciuden o directamente Parque Tecnológico-, no puede ya el empresario o empresaria local sentarse a mirar el paisaje como si no fuera con ellos el asunto. Muy al contrario, o va con ellos o irá con otros, en cuyo último caso los de aquí seguirán siendo una rémora para el futuro; del mismo modo que lo han sido en algún sentido en el presente puramente especulativo. Y si lo que deciden es simplemente mirar el paisaje, lo que debemos impedir entonces, tanto a ellos como a una administración permisiva, es que lo hagan con ojos de colonizadores. Si coincidimos en que otro elemento clave para el futuro reside en el aprovechamiento de nuestros recursos naturales, no es de recibo que el mapa provincial se pueble de puntos negros fruto, bien de la rapiña, bien de la tergiversación de lo natural y ecológico; ése es el caso precisamente de algunos parques eólicos, del afán urbanizador de la montaña o de la fiebre incineradora que los más osados nombran con el eufemismo “valorización energética”. Pensemos, por último, que un tercer pilar del desarrollo lo será, como lo fue en el pasado, todo lo relacionado con la energía, en la actualidad las llamadas renovables, que ya aportan indicios favorables. Ahora bien, en esta materia el empleo y la productividad no provienen sólo del aprovechamiento oportunista de fuentes y de la saturación de instalaciones eólicas o huertos solares, por ejemplo, sino sobre todo de lo dicho arriba, de un mayor peso industrial con un alto componente de innovación.

    En suma, éstas son algunas de las vías que nos pueden conducir a un mayor grado de igualdad, a salarios más dignos y a inversiones verdaderamente productivas. Y ésa es la apuesta sindical de UGT y de CCOO para este 1º de mayo. Sin embargo, no está tan claro que esa aspiración sea compartida por una patronal casi decimonónica que, casualmente en vísperas del Día del Trabajo, opta por cerrar todo diálogo en asuntos tan básicos para un nuevo modelo como los planes de igualdad, la salud laboral o la cobertura de vacíos para trabajadores sin convenio. Si ésas son sus señas de identidad en lo que se refiere a llevar adelante una negociación colectiva moderna y avanzada, su actitud como emprendedores queda también en entredicho. Una patronal débil, preindustrial y negada para los nuevos retos provinciales, regionales o estatales es la peor noticia para los tiempos difíciles por los que ya estamos transitando.


Publicado en Diario de León, El Mundo de León y La Crónica de León
1 mayo 2008 

martes, 24 de abril de 2007

2007: Igualdad y empleo de calidad

    El 1º de mayo de este año se asoma a las calles de nuestras ciudades detrás de un lema en consonancia con algunas de las demandas laborales más significativas del momento: Por la igualdad. Empleo de calidad. De este modo saludamos, por un lado, la aprobación de la Ley para la Igualdad Efectiva de Hombres y Mujeres, un texto legal que responde en buena medida a demandas históricas de las organizaciones sindicales de clase; y, por otro, reiteramos la necesidad de insistir en el esfuerzo de mejorar la calidad del empleo, aspecto repetido en los eslóganes de los últimos años y por lo tanto no alcanzado con satisfacción; ello a pesar de que los acuerdos firmados en 2006 por los agentes sociales y el Gobierno han favorecido ciertas mejoras al menos en lo que a temporalidad se refiere. Recuérdese que en 2005 las consignas hablaban de más empleo estable y el año pasado de empleo estable en igualdad. Así pues, la conclusión es sencilla: calidad e igualdad son elementos deficitarios en el mercado laboral español durante los últimos años y la clase empresarial parece obcecada en no cambiar de estilo, contra el criterio de la sociedad en su conjunto que comparte sin ambages el análisis de CCOO y de UGT, las dos organizaciones sindicales más representativas.

    ¿Qué panorama encontramos en tal sentido si observamos la realidad laboral de la provincia leonesa? Para empezar, se ha de señalar que las constantes son las mismas que en el resto del país, aunque se añade la peculiaridad de una economía mucho más endeble, con ámbitos clásicos en crisis perpetua –agricultura o minería- y sustentada sobre todo en dos sectores que no son precisamente los más firmes del catálogo, la construcción y los servicios. Nada nuevo, pues, sobre una modificación del modelo productivo, nada hemos conocido en el último año que apunte hacia otro horizonte, si exceptuamos aislados aunque notables proyectos en materia energética y tecnológica, poco planificados sin embargo. En consecuencia, la base de nuestro empleo continúa siendo un año más poco sólida, escasamente cualificada y dudosamente de calidad. Seguimos echando de menos apuestas industriales de riesgo y entidad, e incluso cuando se sugieren posibilidades de desarrollo, como hemos hecho UGT, CCOO y Ecologistas en acción en lo que se refiere a la energía solar, la acogida es demasiada tibia. Otras veces, cuando de lo que se trata es de coordinar esfuerzos políticos en pro de iniciativas económicas para la provincia, empeño en el que hemos trabajado conjuntamente los dos sindicatos durante los últimos doce meses, la desconfianza, la poca responsabilidad y el escaso compromiso son las respuestas.

    Además, es evidente que no existe igualdad en el reparto del empleo. Las tasas de desempleo nos dicen que el paro registrado en el último mes computado, marzo, que afecta en la provincia a 24.102 trabajadores y trabajadoras, se distribuye de forma muy desigual, de tal modo que la tasa de desempleo masculina supone el 7’28% mientras que la femenina se eleva hasta el 17,25% según población activa. Cierto es que se ha creado empleo durante el último año, pero la brecha abierta no se ha reducido en ningún momento. Y conviene, además, llamar la atención sobre la evolución de la temporalidad: si durante los últimos meses del año 2006 y los dos primeros del presente el número de contratos indefinidos creció en consonancia con las expectativas y las bonificaciones abiertas con la reforma laboral, no produce otra cosa que alarma comprobar que en el pasado mes de marzo hemos vuelto a cifras impresentables, en concreto a un 13’16% del total de contratos efectuados, inferior incluso a la de marzo de 2006, cuando no había acuerdos ni bonificaciones ni prebendas. Y esto ocurre en León, no así en la Comunidad Autónoma ni en el resto del Estado; luego estamos ante otra especificidad de la empresa leonesa: pensar que los bajos costes salariales conducen a algún puerto diferente al de la ruina social.

    Señalaremos por último un aspecto más que también es elocuente de nuestra identidad y que refuerza el lema que hemos enunciado arriba. Sólo un 25% de los convenios de sector que se han firmado en la provincia últimamente contienen alguna cláusula relativa a modificar los obstáculos para la presencia equitativa de las mujeres en el mercado laboral. Nos referimos a prácticas que fomenten condiciones de igualdad a la hora de acceder al empleo, de romper con la temporalidad, de estar representadas en las distintas categorías profesionales, de ser remuneradas igual que los hombres por trabajos de igual valor, y que garanticen un ambiente de trabajo libre de acoso por razón de sexo y que evite discriminaciones por motivo de conciliación familiar y laboral. Todavía son menores los avances en los convenios de empresa.

    Para finalizar, no podemos dejar de lado que este 1º de mayo tiene un segundo objetivo expresado en sus proclamas: Por un orden mundial más justo y en paz. Los trabajadores y trabajadoras en todo el mundo estamos llamados a celebrar esta fecha con manifestaciones y todo tipo de movilizaciones para mejorar las condiciones de trabajo y de vida, renovando a la vez el compromiso con la defensa integral de los derechos humanos, la justicia social, la igualdad, la paz, la libertad y la democracia. Y, además, como ya hiciéramos el año pasado, CCOO y UGT reiteramos nuestro más absoluto rechazo a cualquier forma de terrorismo y reclamamos la unidad de los demócratas frente a quienes atacan el derecho a la vida, la paz y la libertad. Así será también en la ciudad de León.

Publicado en Diario de León, 1 mayo 2007

viernes, 21 de abril de 2006

2006: Una apuesta por el diálogo

        Los años por estos pagos se escapan y sus efectos son irreversibles. Y lo que es simple y llana ley de vida se torna en materia económica en un desperdicio que roza a veces el delito social; máxime cuando el transcurso del tiempo, dejado a su albur, revela ausencia de compromiso político para combatir la deriva, pobreza de proyecto o incapacidad para el liderazgo. Menos comprensible resulta todavía esa postración cuando los datos presentan un panorama preocupante que se une, sin embargo, a propuestas y expectativas de desarrollo como quizá no hubo antes. En suma, cuando la provincia leonesa vive un momento decisivo y cuando todo indica que los próximos meses van a ser determinantes para su futuro.

   Ha vuelto a pasar un año desde que CCOO y UGT propusimos a las administraciones provincial y autonómica un documento, para ser compartido también con las organizaciones empresariales, que apostaba por el trabajo conjunto en materia industrial y de competitividad, en asuntos de empleo y de condiciones laborales y en políticas sociales. Lo hicimos entonces de manera discreta y discretamente guardamos también silencio cuando el planteamiento mereció el rechazo de las administraciones concernidas. Pero es evidente que los objetivos que animaron nuestro propósito en aquel momento siguen siendo válidos y ningún movimiento ha habido en estos meses que nos haga pensar que no eran, además, razonables y oportunos. Por el contrario, la obstinación de las estadísticas negativas y la ofuscación en polémicas estériles nos refuerzan. Ahora bien, la diferencia en esta ocasión es de método: cuanto haya de decirse, así como las posiciones que se adopten, sea hecho en público y con la sociedad como testigo. Por esa razón, con motivo del 1º de mayo, fiesta de los trabajadores y trabajadoras, damos el primer paso con la publicación de este artículo, que a su vez remitimos por correo a cuantos más abajo se cita con el fin de que todos podamos retratarnos.

    Todos coincidimos, en mayor o menor medida, en la necesidad de articular mecanismos contra la sangría poblacional, en favorecer la revitalización de las zonas más deprimidas y menos dinámicas de la provincia, en impulsar la creación de empleo estable y de calidad, en diseñar políticas sociales más eficaces que respondan a las demandas de los ciudadanos y ciudadanas... Por lo que a nosotros toca, como organizaciones sindicales con claro acento sociopolítico, ésos son asuntos de trabajo cotidiano con los que estamos comprometidos a tiempo completo, sin servidumbres ni complacencias. Por ese motivo, saludamos todas aquellas iniciativas que sumen esfuerzos para incidir positivamente sobre aquéllos y no podemos compartir las disputas que a menudo se entablan a causa de la paternidad de las mismas o por otras puerilidades de todavía mayor calibre.

    En tal sentido, queremos resaltar los elementos que a nuestro entender configuran un entorno que ha de ser aprovechado en beneficio común, pues de otro modo estaríamos estafando a los habitantes de esta provincia. Precisamente, la reforma del Estatuto de Autonomía constituye una oportunidad política importante para definir un marco general sólido, que garantice las aspiraciones y las expectativas que otros proyectos más concretos apuntan. La reciente firma del nuevo Plan del Carbón abre un horizonte temporal favorable que nos debe permitir rediseñar las posibilidades energéticas de nuestra provincia, las cuales por fortuna no pasan sólo por la explotación de ese mineral; parece adecuado ligar también los fondos vinculados al Plan para semejante cometido. La confirmación de nuevas infraestructuras ya en marcha, en particular las ferroviarias, no han de ser solamente una herramienta para transformar nuestras ciudades y su comunicación, sino que se convierten por sí mismas en plataformas para el desarrollo coordinado del transporte y, por tanto, en generadoras de tejido productivo. Los importantes parques industriales impulsados por los ayuntamientos, el parque científico vinculado a la Universidad y el parque tecnológico generado desde la Junta deben ser, junto a la definición racional de los núcleos logísticos, los ejes sobre los que extender un nuevo cultivo laboral y económico. Algunas iniciativas industriales con cierto nombre y contenido comienzan a ser el producto de esa labor. Y, finalmente, no nos cabe duda de que proyectos relacionados con el bienestar social, con la tecnología y con la investigación, promovidos desde el Gobierno central, habrán de ser en suma el corolario de ese nuevo mapa de la provincia de León.

    Pues bien, no obstante todo lo anterior, signos hay paralelamente que no auguran los resultados previstos, sino que son muestra obstinada de competencias inexcusables y de plazos que se dilatan como si el paso del tiempo fuese un elemento desdeñable; como si ahí afuera el resto del mundo se limitase a contemplar complacido e inmóvil las maneras con que saldamos nuestras cuentas y pleitos domésticos. En definitiva, y como en un nuevo cuento de la lechera, nuestra enfermedad provinciana está a punto de dar al traste con un cántaro que apenas empieza a modelarse. Contra esa dinámica nos pronunciamos, porque tanto UGT como CCOO seguimos considerando que las fórmulas de encuentro entre los agentes sociales y las distintas administraciones, sea cual sea su formato, se han demostrado sobradamente como el principal soporte constructivo para las políticas de empleo, de igualdad y de desarrollo socio-económico.

    En virtud de todo ello, sin que nuestras ideas pretendan en ningún caso sustituir posibles iniciativas promovidas desde otros ámbitos y, por supuesto, sin ánimo de suplantar otros espacios de decisión y de negociación perfectamente definidos, las organizaciones sindicales CCOO y UGT de León reiteran su propuesta para formalizar un foro de diálogo provincial. El objetivo último de todo ello sería  alcanzar mediante acuerdo una coordinación de voces que, sin eliminar el perfil propio de cada organización o administración, empuje a favor en los ámbitos oportunos, proponga fórmulas de carácter provincial en algunas materias e incluso pueda llegar a concretar medidas aplicables en virtud de las competencias de cada parte. Es, a nuestro juicio, la mejor contribución que puede hacerse al desarrollo leonés en estos tiempos que corren.


Publicado en Diario de León, 1 mayo 2006

sábado, 30 de abril de 2005

2005: Empleo estable y protección social

    Más empleo estable y mejor protección social es el lema con el que este año las organizaciones sindicales más representativas hemos señalado la celebración del 1º de mayo, entendiendo que tanto uno como otro objetivo son denominadores comunes de las aspiraciones laborales en el momento actual y responden, además, al núcleo del diálogo social que mantenemos abierto con el Gobierno y con las organizaciones empresariales. Supone, por lo tanto, toda una declaración de principios y un reforzamiento público de las tesis que sindicalmente defendemos en todo el ámbito territorial del Estado y en todos los sectores productivos. Así mismo, recoge las demandas básicas e irrenunciables de los trabajadores y trabajadoras de cara a una cita anual, la del Día Internacional del Trabajo, que es tanto festiva como reivindicativa.

    Evidentemente, no resulta difícil enunciar, compartir e identificar en nuestro entorno inmediato los contenidos de fondo que se despliegan detrás del lema citado, a saber: reducir la alta temporalidad y los elevados índices de siniestralidad, combatir la discriminación laboral de las mujeres, fortalecer el sistema público de pensiones y establecer un nuevo derecho público de protección social para las personas en situación de dependencia. Estas cuestiones, que no agotan ni mucho menos el catálogo, tienen la suficiente entidad como para ser respaldadas por el conjunto de trabajadores y trabajadoras y por la sociedad española en general, pues constituyen a juicio de Comisiones Obreras una base imprescindible para el sostenimiento y desarrollo económico y social del país.

    No obstante lo anterior, para resaltar aún más la importancia que una jornada de este tipo debe merecer entre los habitantes de la provincia de León, conviene añadir a todo ello alguna reflexión acerca del panorama provincial.

    Justo es por supuesto demandar más empleo estable, pero también y sobre todo más empleo. Dos sectores emblemáticos para la economía leonesa, el campo y la minería, han sufrido en los últimos años unas caídas en el nivel de empleo y actividad que han generado una profunda depresión, cuyas repercusiones afectan también al espectro económico restante. Esos descensos no han sido compensados por ninguna de las ofertas políticas desplegadas como alivio: ni ahora los planes del oeste ni antes otras propuestas pintorescas han servido para combatir y contrarrestar esa dinámica. Por el contrario, los niveles de desempleo en León superan los de la media nacional y regional y los datos de población continúan con una hemorragia abierta sin visos de contención. Es más, se mire hacia donde se mire, el reguero de suspensiones o extinciones de empleo es seña de identidad en las estadísticas oficiales y afecta por igual, por poner algún ejemplo, al sector energético (LM), textil (Teleno), químico (Antibióticos), alimentario (Enervisa), hostelero (Reunec S.A.) o sanitario (Clínica San Francisco); ello sin olvidar toda una serie de pequeñas empresas del sector servicios que día a día nacen y mueren sin que exista apenas percepción pública del fenómeno.

   No son buenas señales, como tampoco lo son, desde el análisis que CCOO realiza, la pérdida de calidad en el empleo que nos va quedando (bien se advierte en la minería de Laciana), las cotas de temporalidad (notables en las administraciones y en empresas de servicios), los índices de accidentes laborales con resultado fatal (21 fallecidos durante el año 2004), la tendencia monopolística en algunos sectores productivos (carbón, graveras, construcción, etc.) o la casi inevitable pérdida de la condición europea de Objetivo 1 a la hora de recibir fondos comunitarios. Nos entretenemos, eso sí, en dibujar líneas a veces caprichosas sobre los mapas, fiando en que las vías de alta capacidad, velocidad o prestación se puedan convertir por sí solas en bálsamo y maná, con una óptica tan ilusoria como la que hace del turismo rural fuente de un desarrollo local evidentemente endeble.

    Se dice, por otro lado, que la provincia se geriatriza, lo cual, siendo cierto, es una razón más para demandar mejor protección social, no sólo en el sentido de asegurar la dignidad y pervivencia de las pensiones, sino por la repercusión que también tiene sobre el empleo. La necesaria atención a las personas en situación de dependencia como un derecho universal debería garantizar, además, la conversión en puestos de trabajo reales de toda esa bolsa de caridad, familiar generalmente y protagonizada casi en exclusiva por mujeres, que suple hoy en día la ausencia de respuestas sociales organizadas. No es ése el único futuro posible para esta provincia, naturalmente, pero es una realidad más objetiva y  apta para ser articulada que la obcecación que algunas instituciones muestran por hacer coincidir el mapa de sus juegos con el territorio sin que ni uno ni otro se modifiquen o consigan sobrevivir a las polémicas.

    Lo paradójico de todo esto surge del contraste con los datos hechos públicos este mismo mes por el servicio de estudios de Caja España, donde se concluye que los leoneses tienen depositados en los bancos y cajas 9.259 millones de euros, un 17% más que en 2003. El informe confirma que en valores absolutos León es la provincia de la Comunidad Autónoma con un mayor volumen de dinero depositado en el sistema bancario; incluso el incremento de un año a otro es superior al conjunto del país, donde se limitó al 13,06%. Así que a lo mejor la situación no es tan dramática; o tal vez sí por eso mismo, porque formamos parte de una provincia que hace ricos pero no riqueza.

    Citemos por último el dato positivo de la afiliación a la Seguridad Social y de la Encuesta de Población Activa, que nos advierten de una tendencia favorable sostenida durante los últimos doce meses. Con todas las reservas con que deben ser observados estos índices, se enuncian aquí porque nada hay más lejano que el catastrofismo en las reflexiones que la Ejecutiva Provincial de CCOO propone. Muy a la inversa, de la suma de todas ellas sólo debe concluirse la oportunidad de que en este 1º de mayo las trabajadoras y trabajadores leoneses sumen su voz y sus demandas en la calle para provocar un necesario cambio de signo económico y social en la provincia y, solidariamente, en el conjunto del Estado y en todos los lugares del planeta.

Publicado en Diario de León, 30 abril 2005