Blog de Ignacio Fernández

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miércoles, 28 de marzo de 2018

Los adioses

“This is the end…”, cantaba Jim Morrison allá por 1967, y bien podría ser ése el lema para este artículo que cierra la última serie por ahora de Moderato Cantábile, 33 artículos que empezaron a publicarse en septiembre de 2012 y hoy concluyen su recorrido. Aunque no es exactamente el fin; al cabo, hubo también otras series anteriores y podría haberlas en el futuro. La actual nació para las revistas digitales Conecta León y Saba, iniciativas que fueron de gentes vinculadas a la Radio Universitaria de León, perdidas por el camino, que, no obstante, ha apurado sus entregas hasta el día de hoy, cuando se dispone a decir adiós. Antes habíamos tenido expresión sonora en la radio municipal de San Andrés del Rabanedo (1998) y en la citada Radio Universitaria (2003-2011).
De manera que, fieles a nuestro guión, nada mejor que examinar lo que el cancionero canta en materia de despedidas, que es mucho, y más concretamente en el terreno de los adioses, que también es bastante. Lo cual que, dicho así, sin más adornos, obligado nos parece entonar a palo seco el primer eslabón de esta cadena confiando en El adiós de Los Cardiacos  [https://www.youtube.com/watch?v=z7Kr-s2CRA0] o en el no menos escueto Solamente adiós [https://www.youtube.com/watch?v=0Z-6-RaAITw] de Ariel Rot. Una y otra propuesta no se explayan en pormenores, lo que quizá resulte más que adecuado para todo tipo de despedidas. Porque para la mejor descripción de estas situaciones conviene recuperar, y cerramos en falso el primer capítulo, a Las Hijas del Sol con aquel cantable más que atinado que se llamó precisamente La despedida, cuyo vídeo se anota como perdido en medio de esos algoritmos de dios, aunque su audición sería más que conveniente.

En otro orden de cosas, los adioses suelen contar siempre con un referente o con un receptor, físico o no, que agudizan un poco más el ingenio de letristas y acotan el territorio de los textos. Son abundantes tales expresiones, algunas de ellas verdaderamente recomendables. Por un lado, Tarna, dúo leonés más que interesante dedicado al folk tradicional, se despide de un paisaje en Adiós Valle de Ancares, el mismo cantable que antes habían grabado el extraordinario Joaquín Díaz [https://www.youtube.com/watch?v=_PWqf-Fnfgs] y el grupo gallego Luar Na Lubre [https://www.youtube.com/watch?v=0cpV-mD1VMg]. Lo mismo que hizo un joven y perpetuo Amancio Prada, sirviéndose de los poemas y de la melancolía de Rosalía de Castro, al entonar Adiós ríos, adiós fontes [https://www.youtube.com/watch?v=XmZMWldLk6k]. Y mucho más concreto en eso del terreno y sus posibilidades, si bien quizá más sugerente en lo universal que los anteriores, se mostraba por fin Elton Johm al evocar al Mago de Oz en Goodbye yellow brick road [https://www.youtube.com/watch?v=w_cmYrXH85M]. Por otra parte, entre quienes han elegido personalizar sus despedidas, lugar privilegiado ocupa a nuestro parecer el maltrecho Luis Eduardo Aute, que en tiempos dijo Adiós, Inés de Ulloa, una canción más satírica que lítica, como de él cabría esperar [https://www.youtube.com/watch?v=IX6hhr61qgk]. O unos jovencitos Ronaldos, con un jovencito Coque Malla al frente, que se despedían de su padre a la vez que le reclamaban algo así como un anticipo de la herencia en Adiós, papá [https://www.youtube.com/watch?v=2mvEA1_AhKc ]. Y en el capítulo internacional, pocos, muy pocos como los italianos para soltar el moco antes de partir y dejarnos embelesados, tal y como nos demostraron Luigi Tenco en Ciao, amore, ciao [https://www.youtube.com/watch?v=TB-9jtUH4hE] y Domenico Modugno en Ciao, ciao, bambina [https://www.youtube.com/watch?v=_f8avEc1mPw]. Finalmente, caídos de lleno en la confitura, nada mejor que pasar a otra cosa de la mano de Simon & Garfunkel, jovencitos también, que en su momento se atrevieron a cantar sin rubor alguno Bye, bye, love [https://www.youtube.com/watch?v=TVJUe2hInX0].

Claro que si nos tuviésemos que poner en plan pose absoluta para decir adiós y enmarcar una melodía de despedida, entonces la canción elegida no podría ser otra que Virginie adieu [http://www.musictory.fr/musique/La+Bottine+Souriante/Belle+Virginie], del grupo quebequés La Bottine Souriante, un cantable marinero que no se lo salta ni el más aguerrido navegante.
Así que vayamos yendo hacia el final, antes de que nos venza la melancolía de nuestras músicas. Un adiós definitivo y sin marcha atrás es el que nos propuso Corcobado en su Adiós respirar [https://www.youtube.com/watch?v=l101N7pbIxk]: “Sólo dame adioses que rompan mis ojos / y astillen mis brazos sin tu respirar”. A su lado, cualquier despedida es puro almíbar, por más que Zarah Leander, la máxima estrella femenina de la Alemania nazi, se aprovechase del tirón sensible y se sirviese del momento para enseñarnos idiomas en Sag’ mir nicht “Adieu” – Sag’ mir “Auf Wiederseh’n” (No me digas “Adieu”, di “Auf Wierderseh’n”) [https://www.youtube.com/watch?v=DaR-mSgcITU]. Y por más que Gloria Gaynor nos recomendase sin remisión alguna que es mejor Never can say goodbye [https://www.youtube.com/watch?v=CCSvNZWpXaM] y al menos nos anime el cuerpo antes del último eslabón de adioses.


En fin, habrán podido comprobar sus mercedes en esta larga serie de Moderato Cantábile que el cancionero tiene expresiones para todos los gustos, colores, temas y emociones. Que el adiós no es una excepción y que también, para ello, se aventura en todos los rincones y vericuetos del existir. Lo que no es nada sencillo, al rematar la faena, es extraer un único cantable del conjunto, con el que adornar debidamente todo este amplio acervo sonoro y, a la vez, concluir con un gusto lo bastante amable como para esperar con serenidad y ganas un próximo reencuentro. Si llega a haberlo. De modo que permítanme elegir una pieza que reúne a la perfección todo cuanto antes he referido y mucho más aún: Comment te dire adieu? (¿Cómo decirte adiós?), una canción debida a la inspiración sin límite del crápula Serge Gainsbourg y que puede disfrutarse en la versión oscura del propio autor [https://www.youtube.com/watch?v=vuOisujsOUk], en la de una jovencísima  Françoise Hardy [https://www.youtube.com/watch?v=mwhX5V1Gn6w], en la muy divertida de Jimmy Sommerville [https://www.youtube.com/watch?v=YXGspic_NUE] o en la de nuestra siempre admirada Jane Birkin [https://www.youtube.com/watch?v=yODRNUlPmCg].

jueves, 28 de diciembre de 2017

Todo y nada

Lo cierto es que lo primero para los arqueólogos del cancionero es hurgar en el inmenso desván de las canciones y rescatar de él aquéllas que ennoblecen el género muy por encima del banal comercio. A continuación se procede a clasificar las piezas según las más diversas taxonomías, si bien la nuestra está muy clara y no es otra que la que las lleva a unirse por el asunto del que tratan. Por último, ya sólo resta elaborar el guión que las ensarte en un nuevo artículo de Moderato Canátabile y darlo a la red para que sea compartido por quien a bien lo tenga. Y hete aquí que en ese ir y venir de asuntos, temas, materias y otros argumentos de la composición, hemos venido a reconocer que dos extremos abarcan la globalidad sin necesidad de mayores detalles: el todo y la nada. Sean éstos, pues, en esta penúltima entrega de la serie, los objetivos de nuestra clasificación.

Todo y nada, dos términos indefinidos que, sin embargo, contienen en sí cuantos motivos concretos se nos pueden ocurrir. En ocasiones como el haz y el envés de una misma realidad; otras como luz y sombra de un mismo sentimiento; y muchas más como declaración de intenciones o toma de posición frente al mundo. No importa, todo y nada son conceptos cantables a raudales y testimonio dejaremos de ello en la siguiente lista de canciones. Ahora bien, lo más curioso es que casi nunca la pareja se nos muestra unida en un mismo cantable, más bien es una excepción, pareciera como si los cantores no fuesen capaces de sumarlas y estuvieran condenados siempre a elegir lo uno o lo otro. Casi todos menos Small Faces en All or nothing [https://www.youtube.com/watch?v=NjEMHtSCU9M].

Tanto es así que hasta un mismo intérprete es capaz de conjugar, siempre separados por supuesto, ambos extremos sin ningún rubor, como le ocurrió a Luz Casal, que en Lo eres todo [https://www.youtube.com/watch?v=WVQGRmo3H9I] y en No me importa nada [https://www.youtube.com/watch?v=_7ApOSWoEZ4] es capaz de tejer por sí sola el panteísmo y la nadería del amor según convenga al caso. Y lo curioso es que el oyente, un mismo oyente, se identifica por igual con uno y otro lado, los siente con idéntica pasión quizá porque en el fondo todo y nada están demasiado próximo en eso del amor. Porque al cabo ningún otro territorio como el amoroso expresa mejor la tensión entre contrarios, y de ahí que los compositores se vuelquen en ese espacio con tan elementales vocablos sabedores de que en ellos se concentra la máxima expresión de la sentimentalidad más sublime y más ruin. Los ejemplos son abundantísimos. Para Amaral Sin ti no soy nada [https://www.youtube.com/watch?v=qcC92ZnhGQY]; según Joan Manuel Serrat Me gusta todo de ti [https://www.youtube.com/watch?v=kekJK57H37E]; en opinión de Esclarecidos No hay nada como tú [https://www.youtube.com/watch?v=UXeOkjSeGN4]; confiesa Pauline en la Playa que es Todo para ti [https://www.youtube.com/watch?v=aHB_i_-2trs]; e incluso para nuestro admirado cascarrabias Georges Brassens Tout est bon chez elle [http://www.dailymotion.com/video/xodod_rien-a-jeter_music].

Pero el caso es que, a pesar de esa simbiosis sentimental generosa, el trecho que media entre el todo y la nada es más bien notable y no siempre vamos a andar entregados a las cuitas que de él devienen hacia eso que llaman amor. Ni mucho menos, todo y nada abarcan mucho más y demostraciones hay que así lo atestiguan, pues numerosos y variados son los caminos de la existencia. Edith Piaf nos aseguraba que Je ne regrette rien [https://www.youtube.com/watch?v=Q3Kvu6Kgp88]  porque nada tenía de qué arrepentirse en su vida atormentada, casi como le ocurre a Jackson Brown en el relato de Nothin’but time [https://www.youtube.com/watch?v=j33XQZZWTlI], donde “no busco nada excepto un buen rato”. Por su parte, Franco Battiato, tan retórico él, filosofa acerca de que Niente è come sembra [https://www.youtube.com/watch?v=M27L6ZCelz0], mientras que para Jorge Dréxler, siempre entregado al rizo lírico y genial, Todo se transforma [https://www.youtube.com/watch?v=TUIJT_GPNjA]. Y, en fin, hay quien prefiere la mayor de las simplicidades, sin entrar en barullos, para quedarse sin más con el todo y la nada tal cual, más o menos como sucede con el Todo de Pereza [https://www.youtube.com/watch?v=TD2s0T0Wx1w]  o con la Nada de Amparanoia [https://www.youtube.com/watch?v=pLKoi0WMfl4].


Así es como, en suma, sin mayores precisiones, sin necesidad de entrar en detalles, abarcamos lo universal y su contrario para relatar nuestro vivir confuso y contradictorio. Aunque a veces ocurre que nos ponemos de lo más prosaico y nos gusta ser un poco más precisos, para entonar por ejemplo “dinero por nada y chicas gratis”, como hacen Dire Straits en Money for nothing [https://www.youtube.com/watch?v=wTP2RUD_cL0]. Otras veces soportamos sentencias y sambenitos con los que cargamos toda la vida como una herencia irremisible, tal y como nos recuerda Paco Ibáñez en No sirves para nada (con texto de José Agustín Goytisolo) [https://www.youtube.com/watch?v=F8KQkCvEP4g]. O, con un estado de ánimo bien distinto, imitamos a Vinicius de Moraes, Maria Creuza y Toquinho, nos damos a la samba y acabamos cantando y bailando Más que nada [https://www.youtube.com/watch?v=GULyLfvy32w]. O bien, apabullados por cuanto nos envuelve y nos aturde, pueda suceder que elijamos una canción definitiva y aseguremos con Vainica Doble que Todo desapareció [https://www.youtube.com/watch?v=pkoIXNw3oug]. Y sí, entonces la labor del arqueólogo musical, como la de cualquier otro mortal, tocará a su fin, recogerá sus bártulos y dejará que el tiempo transcurra tranquilamente hasta llegar a un nuevo episodio de la interminable historia del cancionero. Eso sí, con el único horizonte de que esta selección de canciones y estos comentarios sean todos para ti: All for you, Simple Minds [https://www.youtube.com/watch?v=fYxoh29kw_M].

lunes, 9 de octubre de 2017

Che

9 de octubre de 1967, la fecha de la muerte de Ernesto Che Guevara, hace cincuenta años de ello. Leí al respecto que hablar del Che es hablar de alguien que juzgó su peripecia como “la historia de un fracaso”; alguien que en un momento de su vida se calificó como “una fría y selectiva máquina de matar”, aunque no haya campaña pacifista en el mundo sin su rostro flameando en alguna bandera; alguien que se opuso con fiereza a los valores del capitalismo y, sin embargo, en internet se venden centenares de fetiches con su imagen; alguien que descreía del tópico héroe americano, aunque Hollywood ha acabado devorándolo y lo ha representado a través de Omar Sharif, Antonio Banderas, Gael García Bernal y Benicio del Toro. Hablamos de alguien que firmó los billetes con desprecio y llegó a predecir el fin del dinero, y que en cambio hoy aparece –no su firma, sino su cara, esa marca no del todo registrada- en dinero que manosea cualquiera. Su prototipo de ser humano buscaba un hombre nuevo, sin vicios, aunque ahí está él, volando en un coffee-shop de Amsterdam bien fumado y con los ojos perdidos… Todo debió empezar con una canción, más o menos así: Hasta siempre, comandante de Carlos Puebla y los Tradicionales [https://www.youtube.com/watch?v=I-064cEZfK8].

Naturalmente, excesivas serán sin duda las muestras, sacras y profanas, en este altar del calendario, tantas como para guardar mejor un discreto silencio. No obstante, decenas de canciones, decenas de poemas han tenido al Che como elemento generador, y no podía Moderato Cantábile evitar la exploración de ese lado del mito. Porque, aparte de los textos que le dedicaron, entre otros, León Felipe, Vicente Aleixandre, José Ángel Valente, Manuel Vázquez Montalbán, Nicolás Guillén, Julio Cortázar, Mario Benedetti y hasta Victoriano Crémer, el cancionero tiene en él una cita repetida y jugosa que conviene repasar. El cantable citado antes, desde luego, inspirador a su vez de numerosísimas versiones, de las que no podemos desdeñar un par de ellas bien distantes: la muy extraña del británico Robert Wyatt [https://www.youtube.com/watch?v=knaKOMgZi4M] y la muy contundente de los madrileños Boikot [https://www.youtube.com/watch?v=q8wiUXX20lk]. Pero hay más, mucho más, como escucharemos a continuación.

El cancionero guevariano tiene, como casi todo en él, dos rostros, dos polos no opuestos que responden, sin embargo, a motivaciones diferentes. De un lado, los cantos de exaltación y de homenaje, que lo son en cierto modo también de reproche por el destino. De otro, los cantos de vuelta, los que se escribieron y cantaron mucho después de los hechos, una mezcla de melancolía y de escepticismo.

A la cabeza de los primeros se sitúa sin ningún tipo de discusión el Soldadito boliviano, ya sea en la versión que firmó originalmente Paco Ibáñez [https://www.youtube.com/watch?v=pcZ09xHLvsU], ya sea en la más tardía de la argentina Nacha Guevara [https://www.youtube.com/watch?v=SUcoArJNUcE], ambas imprescindibles. El caso es que este caudal fue fecundo sobre todo en Latinoamérica, no sólo por ser el escenario de la obra sino por complicidades más que evidentes. Se ven con claridad en el caso de Pablo Milanés, que canta Si el poeta eres tú (con introducción aquí de Cortázar) [https://www.youtube.com/watch?v=njypdiuY3rU]; pero también, claro, en el de Quilapayún, que entonaron su Elegía al Che [https://www.youtube.com/watch?v=r9jj1JOJsvA], y en el de Víctor Jara, que extendió un poco más el contenido de su canto en A Cuba [https://www.youtube.com/watch?v=XGXk0iPxvAI]. Pero tampoco se puede ignorar la buena dosis de connivencia en la Nana del Che del reactualizado Luis Pastor [https://www.youtube.com/watch?v=SYFKQYu96eg] o La mort du Che del francés Lavilliers [https://www.youtube.com/watch?v=XaqADoHmMu4]. Repite este último en el estribillo: “En octubre 67 en la Sierra, / Ernesto Che Guevara ha alcanzado su independencia. / Qué soledad, qué andanza”.

Del otro lado, como indicábamos, se extiende, sin sustituir a aquél, otro cancionero menos glorioso, donde la figura del Che es referente también, pero se le canta con desconfianza, incluso con desidia o indolencia. También el tiempo erosiona los mitos a la vez que nos erosiona a nosotros mismos.

Acerca del mercado urdido alrededor de este hombre, se expresa con ironía Kevin Johansen en McGuevara’s o CheDonald’s [https://www.youtube.com/watch?v=32aUM4iFG0c], aunque salva el tipo dignamente sea cual sea el punto de vista. No sucede así con Ismael Serrano en Papá, cuéntame otra vez [https://www.youtube.com/watch?v=wSCUV7ysBbI], donde se consagra como un cantante tópico que canta tópicos, un anticipo avant la lettre de la serie televisiva del mismo título. Aroma a naftalina y mal rollo. Y más desoladores resultan, en fin, las visiones francesas de Abd Al Malik en La gravité [https://www.youtube.com/watch?v=bny8nFTsDrU] y de Les fatals Picards en Comandante [https://www.youtube.com/watch?v=7XeXKmGglB4]. Recita el primero: “Causar daño a la burguesía como el Che Guevara, levantarse cada mañana sin realmente saber por qué, sufrir del sinsentido, una enfermedad que no ahorra ningún personaje. Yo vengo de un lugar donde nada es verdaderamente grave”; y lo contrarrestan los de la Picardía con un cóctel bien distinto pero igual de sincero: “Revolución, revolución, viva tequila, viva Guevara, viva la fiesta, viva la playa”.


Para el final hemos dejado un fragmento de un ensayo del cubano Iván de la Nuez y un grupo argentino. El primero escribió hace unos años: “Era en Berlín occidental, y no en el Berlín comunista, donde se vendían más objetos del Che. Y tuvo que ser un shock para los alemanes de la antigua RDA descubrir que, entre los elegantes comercios de Charlottenburg, al otro lado de aquel muro que ellos mismo derribaron, hay una tienda dedicada exclusivamente a este hombre que debe haberles provocado más de una pesadilla en su pasado comunista. Para la izquierda radical, el fetiche del Che significa una victoria cultural después de una derrota política. Para la derecha radical, el fetiche del Che significa una derrota cultural después de una vitoria política”. Y el grupo no es otro que Los fabulosos Cadillacs: en su canción Gallo rojo [https://www.youtube.com/watch?v=EC8lse7va-8], sin ser explícita, se descubre aún una imagen del, según Max Aub, “único caudillo de nuestra época muerto en el campo de batalla”.

viernes, 23 de junio de 2017

Las noches (de San Juan)

“La noche de San Juan es noche de alegría. / Estrellado de flores, el verano nos llega / de manos de un duende que le hace de guía…” Así, como este Moderato Cantábile, iniciaba Sisa su canción La nit de Sant Joan [https://www.youtube.com/watch?v=vlFFfjNWuaI] y nosotros la tomamos como excusa para volver sobre el cancionero y descubrir en él todo lo que las noches le han servido de nutriente. La de San Juan, por supuesto, pero también otras innominadas que desfilarán por este artículo para confeccionar su álbum cantable. No serán todas, claro, pero serán suficientes para que “si llegase el amor, nunca más moriría”.
En fin, muy abundantes son los tópicos que ligan las sombras nocturnas con los procesos creativos. También por lo que hace a la música sin duda. Y no yerran quien eso observan si atendemos a la profusión de nocturnidades que envuelven al cancionero y que llevan a pensar en que esas horas oscuras alimentan relatos, melodías y todo tipo de experiencias más o menos emocionales que toman cuerpo en las canciones. Sin embargo, como veremos, nada es homogéneo y el sentimiento de los noctámbulos adquiere una diversidad de expresiones difícilmente clasificable más acá del rótulo general que las hermana. La noche de San Juan es noche de fiesta, por ejemplo, pero no siempre es ése el tono, ni siquiera el más generalizado.

En los orígenes de la música moderna, tres bandas importantes popularizaron cantables con la noche por bandera. Para Them, el grupo original de Van Morrison, en Here comes the night [https://www.youtube.com/watch?v=ZnY84iaxV_g], pareciera que ésas son horas de traición: “Podía ver a la derecha por la ventana, / paseando por la calle, mi chica / con otro hombre”. En cambio, Para Cream, donde reinaba Eric Clapton, en After midnight [https://www.youtube.com/watch?v=dFhAculy7nk], la impresión es absolutamente la contraria, la de un momento en el que todo vale: “Después de la medianoche, / se va a dejar todo colgando hacia abajo”. Y por fin, para The Moddy Blues, en Nights in white satin https://www.youtube.com/watch?v=88uv7S9Bz9U], la noche era el envoltorio perfecto para el onanismo platónico: “Noches de blanco satén / que nunca llegan a terminar, / las cartas que he escrito / nunca acaban de enviarse”. Así de distintos eran ellos y así eran sus noches.

Avanzado el tiempo, otro trío sin ningún tipo de desperdicio vino a interpretar la nocturnidad en plan mucho menos agrio, aunque también habría que hacérselo mirar. Fue el caso del más que maduro Paul McCartney, que en No more lonely nights [https://www.youtube.com/watch?v=uyrrzJTbB5o] parecía dispuesto a rebelarse como un eterno adolescente: “No más noches solitarias, / eres la luz que me guía, / día o noche estoy siempre allí”. Por su lado, el verdaderamente eterno Frank Sinatra pensaba en Stangers in the night [https://www.youtube.com/watch?v=s4fWMgoWrbE] que lo suyo era más bien fugaz y caducable: “Extraños en la noche intercambiando miradas / preguntándonos en la noche / cuáles eran las posibilidades de que estuviéramos / compartiendo el amor antes de que la noche se acabara”. Así que quien pone paz entre ellos es la más que cuerda Diana Krall, que interpreta Quiet nights [https://www.youtube.com/watch?v=wuxBmpFHGa4] como una pieza solemne con “noches tranquilas de estrellas tranquilas”. Como debe ser.
Otros, muy libres son de hacerlo, observan el espectáculo nocturno desde lugares y sucesos concretos, de tal forma que uno no sabe bien si importa más lo uno, lo otro o la simbiosis de ambos en el relato que construyen. De ese modo, desde el soul más profundo, Brook Benton nos describe con delicadeza cómo es una Rainy night in Georgia [https://www.youtube.com/watch?v=Qr5djzzeA3M], Loreena McKennitt hace lo propio y lo hace bien desde un mercado marroquí en Marrakesh night market [https://www.youtube.com/watch?v=JzuxAhxuz7g] y Paper Lace (¿qué fue de ellos después de esta canción?) mutan en gánsteres ingenuos para contarnos The night Chicago died [https://www.youtube.com/watch?v=duzttklWilE]. Noches itinerantes, pues.

Y ya que estamos colocados sobre el mapa, traigámonos el agua a nuestro molino y reconozcamos que en estas geografías el saldo noctámbulo es jugoso conforme a la fama que nos acredita. Lo fue sobre todo en una época habitada por grupos y tribus sin leyes mordaza ni políticas demasiado correctas, que dieron rienda suelta a sus pasiones trasnochadoras. Desde el sur llegaron melodías tórridas como para romperse la camisa, encabezadas por Una noche de amor desesperada de Triana [https://www.youtube.com/watch?v=m0K83SPGeB8] y Noches de bohemia de Navajita Plateá [https://www.youtube.com/watch?v=K540sf8G2n0]. Desde lo que entonces era el foro, y hoy ni se sabe, aportaron su granito Solera en Noche tras noche [https://www.youtube.com/watch?v=mMUsKZVYYwg],  Burning en la magnífica Una noche sin ti [https://www.youtube.com/watch?v=FSznRCvSRGE] y Joaquín Sabina en Esta noche contigo [https://www.youtube.com/watch?v=L09WriPsHYE]. Y todavía desde más al norte, fueron Los Cardiacos los que ofrecieron dos muestras memorables de la misma materia: Salid de noche [https://www.youtube.com/watch?v=b_C9v9OUpI8] y Noches del Toisón [https://www.youtube.com/watch?v=r1-2tki_XFI]. Nada que envidiar en su conjunto a lo que habían dado de sí, que era mucho, los músicos anglosajones. Y, como remate, para confirmar que también en otros barrios del planeta hay vida nocturna valgan estas dos muy bonitas referencias: la italiana Notti senza cuore de Gianna Nannini [https://www.youtube.com/watch?v=_tBYGjhINcA] y la francesa Éblouie par la nuit de Zaz [https://www.youtube.com/watch?v=KDcgOpUp2nc].


Así, deslumbrados (éblouis) de forma paradójica por toda esta cosecha noctívaga, convendrá ir concluyendo antes de que nos llegue el día. Regresamos para ello al padre fundador, al cantautor galáctico, a Sisa, a su más que hermosa canción de fraternidad, Qualsevol nit pot sortir el sol [https://www.youtube.com/watch?v=pdlvAvC4Tw4]. Así lo entona él y nosotros le acompañamos con fervor: “el tiempo no cuenta ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol”.