Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

domingo, 26 de julio de 2026

Castilletes

            A principio de este mes de julio, la Junta de Castilla y León inició la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del complejo minero del wólfram en la Peña del Seo (El Bierzo). Bueno es que así sea, aunque tal declaración tampoco garantiza nada en cuanto a conservación y restauración de lo que sea posible y adecuado. También en 2011 se procedió a señalar como BIC, con categoría de conjunto etnológico, el Pozo Ibarra de Pola de Gordón y estamos como estamos. Así mismo, largo tiempo llevan los castilletes mineros de Sabero (Pozo Herrera I, en Sahelices de Sabero, y Pozo Herrera II, en Sotillos de Sabero) reclamando sin éxito la misma calificación BIC.

 

            Sea como sea, lo cierto es que, a estas alturas del desastre, nadie duda de que el patrimonio minero, material e inmaterial, de las cuencas de León y de Palencia, y no sólo el carbonífero, constituye una riqueza cultural importante para esas tierras deprimidas. No las sanará, pero sí contribuirá a aliviarlas una gestión coherente de ese acervo que le dé cohesión, que lo ordene y lo ponga al alcance de la ciudadanía, sean aborígenes, investigadores, turistas o simples viajeros. Sin embargo, no sucede así. Las administraciones provinciales y autonómica parecen más bien empeñadas en promover una competencia salvaje entre municipios con pequeñas subvenciones, que no dan para nada, y con regates en cuanto a declaraciones y apoyos que sólo sirven a la servidumbre. Baste una muestra: en 2024, la Diputación Provincial de León concedió ayudas “para recuperar y poner en valor el patrimonio minero” por un total de ¡138.000 euros! que se repartieron nada menos que entre nueve afortunadas entidades locales.

 

            Así pues, frente al actual patrimonio minero fragmentado, la pregunta obligada es: ¿para cuándo la asunción seria y decidida del título “patrimonio cultural minero” para todo ese territorio? Ese proyecto integral, esa red, supondría articular la mayor ruta minera de España, un incentivo cultural y turístico de muy alta calidad.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 26 julio 2026

domingo, 19 de julio de 2026

Dormir

            En este mundo poscontemporáneo en el que todo son listas, series, catálogos y rankings y uno cobra o pierde valor según el puesto en que se coloque, resulta que también las noches tropicales, aquellas en que el termómetro no baja de 20 grados, son objeto de atención. Más aún en medio de los calores que nos castigan como si de una mala plaga se tratase. En esto la provincia de León y la ciudad donde vivo aparecen calificadas como auténticos refugios climáticos. Según nochetropical.es, entre los años 2017 y 2026, sólo la ciudad de Ponferrada alcanza el dudoso honor de llegar a una noche fatal de media. Ninguna otra estación meteorológica provincial logra ese máximo. La ciudad de León se queda en un miserable 0,7.

 

            De acuerdo con estos datos, deberíamos dormir como lirones, troncos o marmotas. Incluso como reyes. Pero no es así y bien lo sabemos. Sólo sería así si nos tumbásemos a la vera de esas estaciones meteorológicas, es decir, al aire libre y en lugares apenas castigados por los ardores urbanos. Pero resulta que solemos dormir en casas, en espacios recalentados, donde lo tropical cobra otro sentido muy diferente. Ahora mismo, son las doce de la mañana, el termostato en mi casa señala una temperatura de 26 grados habiendo ventilado como procede durante toda la noche. Ahí es donde juegan un papel capital otros factores decisivos a la hora de dormir o no dormir: los aislamientos térmicos, los remedios tecnológicos y la pobreza energética.

 

            También en el sueño se manifiesta la desigualdad y también eso se convierte en materia de disputa. Porque se sabe que son las mujeres quienes padecen especialmente las olas de calor y son ellas, sobre todo, quienes sufren las muertes por efecto de esas temperaturas: mujeres mayores, más bien humildes y solas. Por lo tanto, son también las que duermen mal por esa misma causa. Se muere más y se duerme peor conforme al distrito postal. Cabe preguntarse, pues, en qué apartado de la prioridad de los grandes palabreros entra esta cuestión.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 19 julio 2026

domingo, 12 de julio de 2026

Murales

            No son buenos estos tiempos ni para el arte ni para la expresión libre de las ideas en los espacios públicos. Menos aún si todo ello aparece combinado con armonía en nuestras calles y plazas. El último mes ha ofrecido demasiadas muestras de intolerancia e incultura aunadas en atentados contra murales que hablaban básicamente de igualdad, algo molesto al parecer. Las noticias así lo han relatado.

 

            2 de junio: Juicio por el borrado de un mural republicano de Manuel Sierra: “Si fastidian uno, hacemos dos”. El Ayuntamiento de Castronuño (Valladolid) eliminó una pintura del reconocido artista, que ha respondido con una denuncia.

 

            11 de junio: Los continuos actos vandálicos con símbolos fascistas desplazan el mural feminista de la ciudad de León. El mural ‘Sin Ellas no hay Nosotras’ fue creado en el año 2023 por las alumnas de la Escuela de Arte de León en colaboración con la Plataforma Contra la Violencia Machista, que ha solicitado el borrado de la obra del lugar original para reubicarlo.

 

            1 de julio: Denuncian la vandalización de un mural LGTBI en Valladolid con inscripciones racistas y símbolos falangistas. ‘Pintando la diversidad del mundo’, de la artista Sara Macho, llevaba desde 2022 en el paseo Juan de Austria y representa la lucha internacional por la igualdad.

 

            Esta reiteración de animaladas revela que no estamos ante hechos aislados ni ante lobos solitarios, sino que parece más bien una estrategia a la ofensiva y dirigida a la ofensa. Es propio de las bestias y de los ignorantes, cualidades que suelen conjugarse de forma simultánea, lo que emparenta sin duda con otro tipo de provocaciones orales, escritas, parlamentarias, mitineras y de todo tipo, incluso pactos de legislatura, que solemos pasar por alto como si no fuera con nosotros el asunto. Y va, vaya que si va. De tal manera que la respuesta no puede ser ni el silencio ni la reubicación, sino la actitud combativa de Manuel Sierra, a la que me sumo y llamo a sumarse: si no quieren caldo, sirvámosles dos tazas.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 12 julio 2026

viernes, 10 de julio de 2026

CARMELO ROMERO: El frente popular de izquierdas


EL LIBRO
      

     El frente popular de izquierdas muestra que la historia de la izquierda es, en gran medida, la historia de sus acuerdos y desacuerdos, de sus tensiones y de sus pactos imperfectos. Porque la izquierda nunca ha sido un bloque homogéneo. Ni lo fue en su conformación en el siglo XIX, ni tampoco en los años treinta, ni lo es ahora en nuestro presente. Desde su nacimiento, las “izquierdas” siempre han convivido en un “suelo limítrofe y devastado” del que hablaba el historiador Ángel Duarte, donde distintas culturas políticas de izquierda, republicanas, socialistas, anarquistas y, a partir de 1921, también comunistas, han compartido espacio, se mezclan se disputan y, a veces, se reconocen. En suma, el libro desmonta el mito de la excepcionalidad del Frente Popular de 1936, que no fue ni una anomalía en Europa ni un plan de la izquierda para hacer la revolución bolchevique. Fue, como tantas otras veces, un pacto de mínimos resultado de una necesidad política.

EL AUTOR

     Carmelo Romero Salvador (Pozalmuro, Soria, 1950) es Doctor en Historia, profesor titular, jubilado de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza y maestro de historiadores. Ha dedicado buena parte de sus publicaciones a cuestiones electorales, con especial atención a las relaciones de poder en las distintas coyunturas. Destacan sus libros Caciques y caciquismo en España y Las elecciones que acabaron con la monarquía.

EL TEXTO

     "Se ha incidido con frecuencia en la violencia política durante la primavera de 1936 como la causa principal de la sublevación del 18 de julio. En una Europa en la que dicha violencia se había venido incrementando desde la Gran Guerra, España -un país, por otra parte, en el que habían sido asesinados tres presidentes de Gobierno en los tiempos "pregonadamente" calmados y de orden de la Restauración- no fue una excepción".


domingo, 5 de julio de 2026

Ovillo

            A pesar de sus palabras malditas, no hay duda de que el lenguaje de la medicina tiene algo poético. Sobre todo cuando se aleja de la terminología estrictamente científica. De ese modo, cuando abandona los terrenos adustos y poco comprensibles para quienes somos simplemente enfermos, sus expresiones resultan mucho más amables. Convendrán conmigo que no es lo mismo que a uno le aparezca un ovillo en la mácula que una neovascularización coroidea. Del mismo modo, un oftalmólogo decidió limpiarme las perlas que se habían depositado en la lente intraocular cuando yo me quejaba burdamente de una visión borrosa. La poesía surge a poco que se ponga interés y se goce de un mínimo estilo.

 

            Desde luego, cuando me anunciaron lo del ovillo, en lugar de preocupación me surgió un torrente de referencias inesperadas que casi ya ni salen a la luz ni asoman en la memoria. En particular lo de aquellos ovillos de todo tipo que uno se encontraba en las viejas casas familiares. Ovillos de lana, por supuesto, pero también de lino, de cáñamo, de hilo de algodón, de trapillo y de fibras diversas. Todo ello amontonado en aquellas cajas metálicas que fueron, sin duda, el mayor éxito publicitario de una marca de cacao en polvo. En su interior descansaban, sí, los ovillos y numerosos otros materiales para la costura, una especie de cofre del tesoro donde sólo las manos de las madres encontraban, sin revolver demasiado, lo que perseguían en cada momento. Recordarlo y pensar en ello es nostalgia constructiva.

 

            El caso es que tirando del ovillo real y del sanitario acabé viéndome a mí mismo en el hospital, hace décadas, a causa de un desprendimiento de retina. Me visitó una tía mía mientras estaba ingresado y con absoluta candidez sentenció: entonces, si se te desprendió la retina y se te cayó, la encontraste para que la volvieran a colocar. En eso consistía el proceso. Y en eso consiste también la literatura: hay ficciones que nos ofrece la vida adonde nunca llegará ni la escritura más fantástica.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 5 julio 2026

viernes, 3 de julio de 2026

JOSEBA ECEOLAZA: Las voces de la República


EL AUTOR

    
Joseba Eceolaza fue miembro del Parlamento de Navarra entre 2007 y 2011 y recibió el Premio Parlamentario Revelación por la Asociación de Prensa de Navarra. En los últimos años ha sido una de las caras visibles de Batzarre y de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA36). En mayo de 2017 se incorporó a la Ejecutiva de CCOO de Navarra y actualmente se encarga de los temas de memoria democrática en la Confederación Sindical de CCOO. Es autor de libros como Camino Oscoz y otras historias del 36, Tras la pista de Federico García Lorca y el poemario Apuntes de servilleta.
 
EL LIBRO
 
      Las voces de la República muestra que lo ocurrido en España en 1936 no fue simplemente una operación militar contra el legítimo Gobierno de la República, sino un acto deliberado de limpieza ideológica. La violencia fue el hecho constitutivo del franquismo y tuvo su reflejo durante los cuarenta años de dictadura. Este libro parte de una idea esencial: no hay posibilidad de empatía sin el conocimiento de los detalles de la represión. Frente al mito del olvido, las voces muestran que muchas familias no callaron por elección, sino por necesidad. Rescatar estas voces de la República tiene, a partes iguales, un sentido de justicia histórica y una vocación pedagógica. Recordar no es reabrir heridas, sino darles nombre para que puedan cerrarse: “Las voces de la República” es una invitación a transformar la memoria en enseñanza.
 
EL TEXTO
 
    "Nos cuesta ver en aquella gente sencilla que hizo esas barbaridades a un asesino, porque creemos que eso es algo extraordinario; sin embargo, en determinadas situaciones y tras un proceso de fanatización, una persona normal puede convertirse en alguien cruel y devastador".