Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

domingo, 23 de agosto de 2026

Himnos

            Este verano, que progresa por los senderos habituales, ha venido adornado, sin embargo, por unas melodías singulares que poco o nada tienen que ver con las tradicionales canciones de la época. O tal vez sí; tal vez coinciden con ellas en unos ritmos repetitivos e insistentes, en unos estribillos construidos a base de la, la, la y chunda, chunda, y en un ardor enfervorecido, bien por el calor, bien por los sentimientos patrióticos, según casos. Nos referimos a los himnos. Las sucesivas y amontonadas competiciones deportivas en estas fechas han sido su principal escaparate: campeonatos de fútbol, de natación, de atletismo, de gimnasia rítmica y deportiva, de hockey… siempre con los himnos nacionales a cuestas hasta resultar la parte más fatigosa de esos espectáculos.

 

Un himno es ante todo una composición poética destinada a alabar a los dioses, a los héroes, a Dios, a la Virgen o a los santos; también sirve para exaltar a una gran persona, celebrar una victoria u otro suceso memorable o expresar júbilo o entusiasmo; y, por último, en este recorrido por la definición académica, un himno es una composición musical emblemática de una colectividad, que la identifica y que une entre sí a quienes la interpretan. Ni quitamos ni ponemos rey a todo ello, son palabras de la Academia.

 

Haremos notar, no obstante, la omnipresencia de estas composiciones sobre todo en tres espacios que se dicen de masas: el deporte, los desfiles militares y las procesiones de semana santa. Será por algo. Es verdad que, por citar otros ejemplos, también se interpretan al comienzo y al final de los actos de entrega de los Premios Cervantes y Nobel, respectivamente, pero ni se retransmiten en su totalidad ni son momentos del acto que luego se recojan en los pequeños flashes informativos sobre asuntos mucho menos relevantes, desde luego, que un partido de fútbol, un izado de bandera o la entrada de la Macarena de regreso a su templo. Que todo esto sí se retransmita y no lo otro también quiere decir algo.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 23 agosto 2026

domingo, 16 de agosto de 2026

Eclise

        Perdí una p en medio de la oscuridad y aún no la he encontrado. Además, cuando la luz natural volvió a su ser, casi era noche y hubo que recurrir a la otra, la artificial, que produce sombras. El día siguiente del eclise se presumía un día normal, aunque todo el mundo continuaba hablando de lo mismo, tal y como había ocurrido desde un mes atrás por lo menos, o un año, no sé; quise pensar que la p reaparecería por sí sola y yo volvería a ser un individuo normal y pronunciaría correctamente la dichosa palabra. Tanta ha sido la saturación con el fenómeno que hasta su nombre se me ha desgastado, seguramente para siempre. Cuando el domingo pasado encontré un titular a toda página en la portada del diario que dice gozar de mayor difusión en el país, “El eclise de nuestras vidas”, terminé por rendirme y la p empezó a disolverse.

 

            Me ocurrió lo mismo no hace mucho con la palabra pioridad, perdió una r a fuerza de tanto sobarla para no decir nada, o para decir todo, que al cabo tanto da, no hay nada más en el argumentario de algunos políticos. Lo que sucede es que las palabras se desgastan cuando se repiten hasta la saciedad y, así como sus significados se diluyen porque se vuelven cansinos, a veces ese proceso de licuación se contagia también a la forma y acabamos pronunciándolas con dejadez, a su caída, como si diera igual so que arre. Cuando esto ocurre, las palabras ya no nos dicen nada y menos aún sus referentes.

 

            A mí ya me dio igual que la luna ocultase al sol o a la inversa. La noticia dejo de ser ésa, lo que importaba era la ocupación de los hoteles y sus precios, la homologación de las gafas, adónde y cuándo había que mirar o no mirar, lo que les iba a pasar a los insectos, si la NASA había elegido el Castillo de los Templarios o un pueblo de Burgos, que Elon Musk había reservado todas las habitaciones del parador de Lerma, los consejos de movilidad y cosas por el estilo. De ese modo, todo acabó convertido en un auténtico eclise sin p, que es adonde quería yo llegar.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 16 agosto 2026

domingo, 9 de agosto de 2026

Piromanía

            Caídos de lleno en el infierno estival, hablar de piromanía se ha convertido en asunto común. Conviene, sin embargo, ir a su significado para extender la definición, si es posible, más allá de lo corriente. Dice la Academia que es una tendencia patológica a la provocación de incendios. Otras inteligencias artificiales hablan alegremente de trastorno mental, que es ese diagnóstico frívolo donde incluimos cuanto nos es imposible explicar de un modo razonable.

 

            Naturalmente, los pirómanos, que siempre se nombran en masculino y no por una simple cuestión gramatical, son amigos del fuego y un placer gratuito encuentran algunos de ellos en provocarlo. Otro tipo es el que enciende con afán de alterar el paisaje y sus usos, es un daño intencionado, no enfermizo, son malas gentes. Por último, los hay mucho más sibilinos, sus hogueras no son físicas, su intención no es actuar de modo torcido sobre el medio, sino directamente sobre la vida. Abundan y son peligrosos para la democracia. El colmo de su proceder es que anuncian registros de pirómanos sin empezar por ellos mismos.

 

            Ser pirómano de salón y etiqueta es relativamente sencillo, basta con lanzar insidias al aire, encontrar eco, por lo general bien pagado, en medios de toda gama, sobre todo digitales, y avivar miedos, odios y desprecios. Ni los incendios de sexta generación, como se nombran ahora, son tan virulentos. Convivimos con ellos, los vemos en la televisión, en parlamentos, en desfiles militares, en procesiones, en numerosos actos sociales, parecen hombres y mujeres como cualquiera, pero se les identifica con facilidad por su mala baba. Si uno se fija en sus caras y en sus gestos, verá que siempre hay un hilillo de saliva cayendo de sus palabras y manchándoles las manos. Disimulan, es lo que mejor saben hacer, camuflarse.

 

            En fin, el diccionario, bien aplicado a la realidad, siempre enseña algo. Basta con pararse a pensar, que es una facultad humana nada desdeñable, no vayan a convertirnos en combustible para fuegos.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 9 agosto 2026

domingo, 2 de agosto de 2026

Pasarela

            En la ciudad donde vivo van a construir una nueva pasarela entre las dos orillas del río. Dicen que es una actuación estratégica para mejorar la conexión peatonal y ciclista entre ambas márgenes. Desconozco cuántos miles de personas cruzan a diario de uno a otro lado. Nunca he visto amontonarse ni peatones ni ciclistas en las cuatro conexiones actuales entre riberas en ese tramo del río. Quizá no me he fijado con suficiente atención. Y apuntan también, como hecho singular, que la tal pasarela contará con cerramientos laterales de vidrio y estará cubierta por una pérgola. Se llevan mucho últimamente las pérgolas en la ciudad donde vivo, aunque lo que protege del sol y del calor son los árboles y la vegetación que sacrificarán para construir la controvertida instalación.

 

            A la ciudad donde vivo no han llegado aún noticias sobre los efectos durísimos de la tragedia climática ni, al parecer, sufre en sus carnes las olas de calor. De lo contrario, alguien cabal pensaría tal vez en otras inversiones mucho más útiles y necesarias para combatir ese nuevo infierno. Por ejemplo, hacer habitables las plazas que han sido entregadas por el urbanismo moderno al sol, al frío y a otras inclemencias del tiempo. Me refiero a esas plazas que, décadas atrás, estaban medianamente ajardinadas y que hoy son desiertos y espacios desabridos que sólo sirven para las fotos de los turistas. Aunque cierto es también que, si volvieran a ajardinarse, no habría escaparate para el perdón en las procesiones delante de la catedral ni aposento para honras militares en San Marcos ni recinto ideal para terrazas en San Marcelo.

 

            Así que ahora nos gastaremos casi dos millones en la nueva pasarela, más cien mil euros del proyecto, y presumiremos de arquitectura vanguardista inútil, que es lo propio de quienes conciben la ciudad como su disneylandia particular y no como un lugar para una vida más fácil y acogedora de quienes en ella habitan. Y ojalá podamos inaugurarla en mayo, poco antes de las municipales.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 2 agosto 2026

domingo, 26 de julio de 2026

Castilletes

            A principio de este mes de julio, la Junta de Castilla y León inició la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del complejo minero del wólfram en la Peña del Seo (El Bierzo). Bueno es que así sea, aunque tal declaración tampoco garantiza nada en cuanto a conservación y restauración de lo que sea posible y adecuado. También en 2011 se procedió a señalar como BIC, con categoría de conjunto etnológico, el Pozo Ibarra de Pola de Gordón y estamos como estamos. Así mismo, largo tiempo llevan los castilletes mineros de Sabero (Pozo Herrera I, en Sahelices de Sabero, y Pozo Herrera II, en Sotillos de Sabero) reclamando sin éxito la misma calificación BIC.

 

            Sea como sea, lo cierto es que, a estas alturas del desastre, nadie duda de que el patrimonio minero, material e inmaterial, de las cuencas de León y de Palencia, y no sólo el carbonífero, constituye una riqueza cultural importante para esas tierras deprimidas. No las sanará, pero sí contribuirá a aliviarlas una gestión coherente de ese acervo que le dé cohesión, que lo ordene y lo ponga al alcance de la ciudadanía, sean aborígenes, investigadores, turistas o simples viajeros. Sin embargo, no sucede así. Las administraciones provinciales y autonómica parecen más bien empeñadas en promover una competencia salvaje entre municipios con pequeñas subvenciones, que no dan para nada, y con regates en cuanto a declaraciones y apoyos que sólo sirven a la servidumbre. Baste una muestra: en 2024, la Diputación Provincial de León concedió ayudas “para recuperar y poner en valor el patrimonio minero” por un total de ¡138.000 euros! que se repartieron nada menos que entre nueve afortunadas entidades locales.

 

            Así pues, frente al actual patrimonio minero fragmentado, la pregunta obligada es: ¿para cuándo la asunción seria y decidida del título “patrimonio cultural minero” para todo ese territorio? Ese proyecto integral, esa red, supondría articular la mayor ruta minera de España, un incentivo cultural y turístico de muy alta calidad.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 26 julio 2026

domingo, 19 de julio de 2026

Dormir

            En este mundo poscontemporáneo en el que todo son listas, series, catálogos y rankings y uno cobra o pierde valor según el puesto en que se coloque, resulta que también las noches tropicales, aquellas en que el termómetro no baja de 20 grados, son objeto de atención. Más aún en medio de los calores que nos castigan como si de una mala plaga se tratase. En esto la provincia de León y la ciudad donde vivo aparecen calificadas como auténticos refugios climáticos. Según nochetropical.es, entre los años 2017 y 2026, sólo la ciudad de Ponferrada alcanza el dudoso honor de llegar a una noche fatal de media. Ninguna otra estación meteorológica provincial logra ese máximo. La ciudad de León se queda en un miserable 0,7.

 

            De acuerdo con estos datos, deberíamos dormir como lirones, troncos o marmotas. Incluso como reyes. Pero no es así y bien lo sabemos. Sólo sería así si nos tumbásemos a la vera de esas estaciones meteorológicas, es decir, al aire libre y en lugares apenas castigados por los ardores urbanos. Pero resulta que solemos dormir en casas, en espacios recalentados, donde lo tropical cobra otro sentido muy diferente. Ahora mismo, son las doce de la mañana, el termostato en mi casa señala una temperatura de 26 grados habiendo ventilado como procede durante toda la noche. Ahí es donde juegan un papel capital otros factores decisivos a la hora de dormir o no dormir: los aislamientos térmicos, los remedios tecnológicos y la pobreza energética.

 

            También en el sueño se manifiesta la desigualdad y también eso se convierte en materia de disputa. Porque se sabe que son las mujeres quienes padecen especialmente las olas de calor y son ellas, sobre todo, quienes sufren las muertes por efecto de esas temperaturas: mujeres mayores, más bien humildes y solas. Por lo tanto, son también las que duermen mal por esa misma causa. Se muere más y se duerme peor conforme al distrito postal. Cabe preguntarse, pues, en qué apartado de la prioridad de los grandes palabreros entra esta cuestión.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 19 julio 2026

domingo, 12 de julio de 2026

Murales

            No son buenos estos tiempos ni para el arte ni para la expresión libre de las ideas en los espacios públicos. Menos aún si todo ello aparece combinado con armonía en nuestras calles y plazas. El último mes ha ofrecido demasiadas muestras de intolerancia e incultura aunadas en atentados contra murales que hablaban básicamente de igualdad, algo molesto al parecer. Las noticias así lo han relatado.

 

            2 de junio: Juicio por el borrado de un mural republicano de Manuel Sierra: “Si fastidian uno, hacemos dos”. El Ayuntamiento de Castronuño (Valladolid) eliminó una pintura del reconocido artista, que ha respondido con una denuncia.

 

            11 de junio: Los continuos actos vandálicos con símbolos fascistas desplazan el mural feminista de la ciudad de León. El mural ‘Sin Ellas no hay Nosotras’ fue creado en el año 2023 por las alumnas de la Escuela de Arte de León en colaboración con la Plataforma Contra la Violencia Machista, que ha solicitado el borrado de la obra del lugar original para reubicarlo.

 

            1 de julio: Denuncian la vandalización de un mural LGTBI en Valladolid con inscripciones racistas y símbolos falangistas. ‘Pintando la diversidad del mundo’, de la artista Sara Macho, llevaba desde 2022 en el paseo Juan de Austria y representa la lucha internacional por la igualdad.

 

            Esta reiteración de animaladas revela que no estamos ante hechos aislados ni ante lobos solitarios, sino que parece más bien una estrategia a la ofensiva y dirigida a la ofensa. Es propio de las bestias y de los ignorantes, cualidades que suelen conjugarse de forma simultánea, lo que emparenta sin duda con otro tipo de provocaciones orales, escritas, parlamentarias, mitineras y de todo tipo, incluso pactos de legislatura, que solemos pasar por alto como si no fuera con nosotros el asunto. Y va, vaya que si va. De tal manera que la respuesta no puede ser ni el silencio ni la reubicación, sino la actitud combativa de Manuel Sierra, a la que me sumo y llamo a sumarse: si no quieren caldo, sirvámosles dos tazas.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 12 julio 2026

viernes, 10 de julio de 2026

CARMELO ROMERO: El frente popular de izquierdas


EL LIBRO
      

     El frente popular de izquierdas muestra que la historia de la izquierda es, en gran medida, la historia de sus acuerdos y desacuerdos, de sus tensiones y de sus pactos imperfectos. Porque la izquierda nunca ha sido un bloque homogéneo. Ni lo fue en su conformación en el siglo XIX, ni tampoco en los años treinta, ni lo es ahora en nuestro presente. Desde su nacimiento, las “izquierdas” siempre han convivido en un “suelo limítrofe y devastado” del que hablaba el historiador Ángel Duarte, donde distintas culturas políticas de izquierda, republicanas, socialistas, anarquistas y, a partir de 1921, también comunistas, han compartido espacio, se mezclan se disputan y, a veces, se reconocen. En suma, el libro desmonta el mito de la excepcionalidad del Frente Popular de 1936, que no fue ni una anomalía en Europa ni un plan de la izquierda para hacer la revolución bolchevique. Fue, como tantas otras veces, un pacto de mínimos resultado de una necesidad política.

EL AUTOR

     Carmelo Romero Salvador (Pozalmuro, Soria, 1950) es Doctor en Historia, profesor titular, jubilado de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza y maestro de historiadores. Ha dedicado buena parte de sus publicaciones a cuestiones electorales, con especial atención a las relaciones de poder en las distintas coyunturas. Destacan sus libros Caciques y caciquismo en España y Las elecciones que acabaron con la monarquía.

EL TEXTO

     "Se ha incidido con frecuencia en la violencia política durante la primavera de 1936 como la causa principal de la sublevación del 18 de julio. En una Europa en la que dicha violencia se había venido incrementando desde la Gran Guerra, España -un país, por otra parte, en el que habían sido asesinados tres presidentes de Gobierno en los tiempos "pregonadamente" calmados y de orden de la Restauración- no fue una excepción".


domingo, 5 de julio de 2026

Ovillo

            A pesar de sus palabras malditas, no hay duda de que el lenguaje de la medicina tiene algo poético. Sobre todo cuando se aleja de la terminología estrictamente científica. De ese modo, cuando abandona los terrenos adustos y poco comprensibles para quienes somos simplemente enfermos, sus expresiones resultan mucho más amables. Convendrán conmigo que no es lo mismo que a uno le aparezca un ovillo en la mácula que una neovascularización coroidea. Del mismo modo, un oftalmólogo decidió limpiarme las perlas que se habían depositado en la lente intraocular cuando yo me quejaba burdamente de una visión borrosa. La poesía surge a poco que se ponga interés y se goce de un mínimo estilo.

 

            Desde luego, cuando me anunciaron lo del ovillo, en lugar de preocupación me surgió un torrente de referencias inesperadas que casi ya ni salen a la luz ni asoman en la memoria. En particular lo de aquellos ovillos de todo tipo que uno se encontraba en las viejas casas familiares. Ovillos de lana, por supuesto, pero también de lino, de cáñamo, de hilo de algodón, de trapillo y de fibras diversas. Todo ello amontonado en aquellas cajas metálicas que fueron, sin duda, el mayor éxito publicitario de una marca de cacao en polvo. En su interior descansaban, sí, los ovillos y numerosos otros materiales para la costura, una especie de cofre del tesoro donde sólo las manos de las madres encontraban, sin revolver demasiado, lo que perseguían en cada momento. Recordarlo y pensar en ello es nostalgia constructiva.

 

            El caso es que tirando del ovillo real y del sanitario acabé viéndome a mí mismo en el hospital, hace décadas, a causa de un desprendimiento de retina. Me visitó una tía mía mientras estaba ingresado y con absoluta candidez sentenció: entonces, si se te desprendió la retina y se te cayó, la encontraste para que la volvieran a colocar. En eso consistía el proceso. Y en eso consiste también la literatura: hay ficciones que nos ofrece la vida adonde nunca llegará ni la escritura más fantástica.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 5 julio 2026

viernes, 3 de julio de 2026

JOSEBA ECEOLAZA: Las voces de la República


EL AUTOR

    
Joseba Eceolaza fue miembro del Parlamento de Navarra entre 2007 y 2011 y recibió el Premio Parlamentario Revelación por la Asociación de Prensa de Navarra. En los últimos años ha sido una de las caras visibles de Batzarre y de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA36). En mayo de 2017 se incorporó a la Ejecutiva de CCOO de Navarra y actualmente se encarga de los temas de memoria democrática en la Confederación Sindical de CCOO. Es autor de libros como Camino Oscoz y otras historias del 36, Tras la pista de Federico García Lorca y el poemario Apuntes de servilleta.
 
EL LIBRO
 
      Las voces de la República muestra que lo ocurrido en España en 1936 no fue simplemente una operación militar contra el legítimo Gobierno de la República, sino un acto deliberado de limpieza ideológica. La violencia fue el hecho constitutivo del franquismo y tuvo su reflejo durante los cuarenta años de dictadura. Este libro parte de una idea esencial: no hay posibilidad de empatía sin el conocimiento de los detalles de la represión. Frente al mito del olvido, las voces muestran que muchas familias no callaron por elección, sino por necesidad. Rescatar estas voces de la República tiene, a partes iguales, un sentido de justicia histórica y una vocación pedagógica. Recordar no es reabrir heridas, sino darles nombre para que puedan cerrarse: “Las voces de la República” es una invitación a transformar la memoria en enseñanza.
 
EL TEXTO
 
    "Nos cuesta ver en aquella gente sencilla que hizo esas barbaridades a un asesino, porque creemos que eso es algo extraordinario; sin embargo, en determinadas situaciones y tras un proceso de fanatización, una persona normal puede convertirse en alguien cruel y devastador".
 

domingo, 28 de junio de 2026

Manzanero

            Estaba a punto de concluir el concierto, andábamos ya por los bises, cuando la cantante francesa Zaz se arrancó con un bolero: “La otra tarde vi llover” de Armando Manzanero. Y casi fue el acabose, a no ser porque el remate de todo, como no podía ser de otra forma, lo protagonizó una interpretación desparramada y jovial de su canción más popular: “Je veux”.

 

            Pero nos interesa lo del bolero y la pervivencia de ese cantable del compositor mejicano, la superación de las barreras temporales y estilísticas y la apropiación universal del mismo. Nos interesa más todavía a la luz del vértigo de la creación y difusión musical en estos tiempos de fugacidad y de consumo más que acelerado, cuando diariamente, por poner un ejemplo, se suben a plataformas de streaming como Spotify aproximadamente 120.000 canciones, unas 83 por minuto. Por no mencionar lo que la IA va colonizando.

 

            ¿Cuándo una canción, una película, un libro adquieren la condición de lo clásico? Evidentemente cuando perduran casi sin tacha, pero no como una reliquia ni como arqueología sentimental, sino cuando su audición, su visión o su lectura gozan de la frescura primera o, incluso, cuando se reinterpretan con plena vigencia a la luz de las nuevas actualidades. Si Rosalía recrea, y todos nos conmovemos, la canción de Los Chunguitos que identificamos con una película de Carlos Saura, eso quiere decir que no estamos ante algo efímero, con independencia de la gloriosa versión que quiso regalarnos esa cantante a veces un tanto desperdiciada. No, el “Me quedo contigo” es ya para siempre nutriente esencial de la cultura.

 

            La canción de Manzanero no es otra cosa que el reflejo de un estado de soledad absoluto y total, como él mismo la definió. Por lo tanto, es un estado perenne, creciente tal vez, inmarchitable. A la par, es simple, no necesita mayores consideraciones y se percibe desde la epidermis. Por último, su interpretación, sea la del autor o la de Zaz, es absolutamente emocionante y sensible. Sólo queda rendirse.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 28 junio 2026

domingo, 21 de junio de 2026

Cuevas

            Confieso que no me gustó el concierto de Rodrigo Cuevas de la pasada semana. Al menos lo que vi del concierto porque abandoné el recinto mediada la sesión. Quizá me perdí lo mejor, no sé, hay quien ha derramado elogios para el artista. Y no digo que no los merezca, no digo que no se deban reconocer sus méritos musicales e incluso su mensaje en defensa de la diversidad. Pero, francamente, sus intervenciones entre canción y canción me parecieron demasiado burdas y un tanto cansinas. Aunque lo que en verdad me irritó fue el espacio elegido para un concierto titulado “La belleza”, su incomodidad, sus condiciones nada amables, el desaliño del entorno, una chatarrería. Sabrá el artista y sabrán sus representantes el porqué de esa elección, pero a mí me acabó de matar.

 

            Curiosamente, otra forma estética de matar sobrevino al día siguiente con la toma de posesión del nuevo-viejo gobierno de Castilla y León. No era una cueva, era la caverna, y no platónica precisamente. Ofendía el boato, algunos trajes de boda, la carpa estilo palio gigante, las biblias, los tapices… por no entrar en los discursos. En especial, el muy entusiasta discurso del Presidente y el muy ofensivo del Consejero de Cultura. Vino éste a decir que había que “desideologizar” la cultura, lo que traducido históricamente es la misma frase que erróneamente se atribuye a Goebbels: “cuando oigo la palabra cultura saco la pistola”. Sabemos que no fue él el autor de tan elevado pensamiento, sino un dramaturgo alemán no menos nazi que el Ministro para la ilustración pública y propaganda del Tercer Reich. Así que todo se andará.

 

            Son importantes los escenarios y comunican. La cueva de Cuevas fue más que inapropiada, como hemos dicho, para presumir de belleza y para disfrutar de los elementos menos bailables de la actuación. La caverna del Gobierno fue puro significante de lo que se puede esperar en este próximo ciclo político, un mucho de apariencia, vieja en todo caso, y un poco de gestión prehistórica. No da para más.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 21 junio 2026

domingo, 14 de junio de 2026

Compañías


            Las estadísticas del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 han confirmado con cifras lo que ya era una evidencia: en España hay más de quince millones de animales de compañía. Casi la mitad de ellos son del tipo perro, les siguen los del tipo gato y muy por detrás un sinfín de animalitos del tipo conejos, aves, tortugas, otros reptiles… Todo un zoológico doméstico en gran medida urbano.

 

            Esa es una de las curiosidades del asunto: cuanto más se concentran las personas en las ciudades y mayores son las dificultades para la movilidad en ellas de cualquier ser vivo, más crece el número de mascotas. O animales de compañía, dicho con mayor corrección. Es decir, que los animales en cuestión, que solían andar libres como la burra del guarda por campos, pajares y montes, viven hoy encerrados en pisos como dios manda. Para hacer compañía a sus dilectos dueños y dueñas, que cumplen también con esa misma regla. Todos bien acompañados.

 

            Confesaré aquí que yo siempre quise tener un lince, pero resulta bastante complicado. No sólo porque es una especie protegida, sino porque, además, salieron corretones y no hay quien los sujete en ningún redil. Tanto es así que en el último año más de 200 han sido atropellados, el 78% del total de la mortalidad de esa especie. Se verá que también los linces tienen serios problemas de movilidad. Pero esta cifra no produce alarma, quizá porque no se trata de animales de compañía, quizá porque ellos se lo han buscado a base de correrías y por no hacer uso de los pasos de cebra como los bichos estabulados en las ciudades.

 

            Celebraremos, no obstante, que crece el número de linces en España y llega ya a los 2.633 ejemplares. Incluso se sabe que uno de ellos se ha instalado en la comunidad de Madrid, se llama Uraclio y anda buscando pareja y piso. Sinceramente, lo va a tener complicado, para lo uno y para lo otro, salvo que alguien, disparatado como un servidor, lo asimile a los animales de compañía, le eche un lazo y le proponga amores.


Publicado en La Nueva Crónica, 14 junio 2026

domingo, 7 de junio de 2026

Extraterrestres

            Me asaltó la noticia de que la Casa Blanca, cada vez más oscura, había lanzado una web sobre extraterrestres, en la que identifica a estos seres del más allá con personas migrantes. En ella se afirma que los seres de otros mundos están ya entre nosotros. Me quedé pensando y cambié de cadena. Retransmitían la final de la Liga de Campeones de fútbol. Y, claro, empecé a ver extraterrestres.

            Para empezar, el locutor encargado de la retransmisión se expresaba en una lengua extraña y repetía constantemente que estábamos viendo la final de la championlí. En el terreno de juego corrían y saltaban algunos seres singulares, al menos poco comunes, nada habituales en mi barrio. Por ejemplo, un portero rubio vestido de verde de arriba abajo, como un paje del siglo XVI, un árbitro con micro incorporado o un entrenador gesticulante y bailarín. Me fijé en el público. A pesar de que todos parecían tener pasaporte francés o británico y varias generaciones de ancestros puros y cristianos en algún sentido, sus expresiones, sus gritos, sus indumentarias, sus abrazos y cortes de mangas, sus formas de estar en general, todo en ellos, sobre todo ellos, les mostraba como verdaderos alienígenas. Y, en fin, cuando la euforia estalló en París y hubo disturbios y detenciones y caos, supe que sí, definitivamente, la web del gobierno estadounidense tenía razón, aunque errara el objetivo.

            A la mañana siguiente paseé por las calles de mi barrio. Me encontré con gentes diversas, con lenguas diferentes, con indumentarias distintas, pero no había estrépito. En la terraza del bar de la esquina convivían gentes de todo origen, condición o edad, contentas de sentarse al fresco en un día de calor. En el centro de salud no había ancianitas pisoteadas por extranjeros para adelantarlas en la cola de la consulta y en el patio del colegio jugaban juntos niños y niñas de todo tipo sin mayor complicación y sin miedo. Concluí que en mi barrio no hay extraterrestres, sino gente corriente. Y regresé a casa tranquilo. 

 Publicado en La Nueva Crónica, 7 junio 2026

domingo, 31 de mayo de 2026

Sopa

            No tuve la suerte de estudiar periodismo, pero supongo que en algún momento de esa formación académica se atiende a la prosodia, un conocimiento más que necesario para una buena dicción. Cuando decimos prosodia nos referimos a la parte de la gramática que enseña una recta pronunciación, es decir, todo lo relativo a melodía, ritmo, entonación y acento. En la lectura en voz alta, en los informativos por ejemplo, una buena prosodia asegura una buena comprensión y a la inversa.

 

            Esa televisión autonómica que hay por aquí se fija con frecuencia en los asuntos del campo y da cabida, para ello, a las llamadas organizaciones profesionales agrarias (OPA, en singular, pues es una sigla). Su presencia es frecuente en las noticias, sobre todo en los últimos tiempos, por los más diversos motivos: Mercosur, lluvias o sequías, precios, PAC (otra sigla), etc. Y suele ocurrir entonces que locutores y locutoras nos hablan de lasopas, así, de corrido, como si todo el mundo conociese la tal sigla, y nombrándolas en plural para más lío, como si abarcase una cuarta palabra que comenzara en s. Quizá por eso, porque sienten el desliz, enfatizan el enlace inútil y pronuncian lasopas. El resultado es, sí, una sopa. De letras.

 

            Tiempos hubo en que los medios de comunicación, los escritos fundamentalmente, disponían de una persona que se encargaba de las correcciones. Esto ya no se estila, es un gasto superfluo; y esa ausencia ocasiona, entre otros daños, este tipo de comunicación defectuosa. La anécdota que citamos más arriba es sólo una muy pequeña muestra. Pero el mundo está lleno de informaciones groseras, falsas, oscuras, ambivalente, erróneas… no importan ni la forma ni el contenido la mayor parte de las veces. Y no hablemos de las redes.

 

            Ciertamente, la comunicación se parece cada vez más a una sopa, no importa tanto la precisión como el espectáculo, sobra el estilo, obvia la confusión o la aviva, triunfa el titular impactante, prevalece la imagen efectista y, además, se ignora la prosodia.

 

 Publicado en La Nueva Crónica, 31 mayo 2026

domingo, 24 de mayo de 2026

Librerías

            El salvajismo inmobiliario y otras ingenierías financieras no sólo acosan y maltratan a las personas, sino también a numerosos negocios, buena parte de ellos tradicionales y con historia, que se ven condenados al cierre en muchos casos o al traspaso y cambio de actividad. Hemos sabido en fechas recientes de dos librerías que así les ha ocurrido.

 

            En Burgos la librería de toda la vida, Hijos de Santiago Rodríguez, y en Mogarraz la librería dinamizadora de la localidad, Tu librería de siempre, se han visto obligadas a recurrir al llamado crowdfunding para sobrevivir. La primera ha conseguido recaudar lo necesario para asegurar su futuro. La segunda continúa en proceso de llegar al mismo punto. Es la generosidad de sus clientes lectores la que ha permitido regatear al destino. En el primer caso se trataba de solventar una deuda que ha conllevado el concurso de acreedores. En el segundo, nos encontramos ante un vicio inmobiliario. Tanto da lo uno que lo otro, lo cierto es que la muerte de una librería es un poco nuestra propia muerte, la de quienes aún mantenemos la costumbre de comprar libros, degustarlos en papel y leerlos a la antigua usanza.

 

            No obstante lo anterior, es verdad que el sector de las librerías es uno de los que más ha crecido en nuestra Comunidad últimamente, no solo por el número, sino también por la calidad de las mismas, alcanzando una de las mayores densidades de librerías por habitante en España. Así sucede con la ciudad de León, que es la que más librerías tiene por habitante, como recogen distintos estudios, entre otros el firmado por la Fundación Jesús Pereda el pasado año. En diciembre de 2023, había 226 librerías en Castilla y León, lo que representa el 8,10% del total nacional. Esto se traduce en una densidad de 9,48 librerías por cada 100.000 habitantes, situando a esta comunidad autónoma a la cabeza en este aspecto.

 

            Luces y sombras, como se suele decir ahora. Reflexiones que coinciden con la clausura de la Feria del Libro en nuestra ciudad.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 24 mayo 2026

domingo, 17 de mayo de 2026

Burbujas

            Si una palabra de nuestra lengua se ha cargado en los últimos tiempos con un significado más que negativo, posiblemente no sea otra que burbuja. Cuando la escuchamos o leemos, nadie piensa ya en su acepción primera, la que remite a un globo de aire u otro gas; si acaso, la tenemos en cuenta en tal sentido tan solo cuando nos advierten de los males que entrañan para la salud ciertas bebidas gaseosas, lo cual también atemoriza, aunque no mucho porque las seguimos consumiendo. Pero el miedo a las burbujas, debidamente alimentado desde cualquier ángulo que consideremos, viene de sus otras acepciones de día en día más presentes.

 

            La primera mala burbuja nos asaltó a finales de los años 90 a causa del crecimiento bursátil de los valores apellidados puntocom, es decir, las primeras empresas vinculadas a la primitiva Internet. La especulación que se sumó a aquellas inversiones hizo saltar por los aires el globo y estalló. Se inició un nuevo mundo, no sólo en lo tecnológico/digital, sino, y sobre todo, en el lucro asalvajado. Lo supimos bien, y lo padecimos, a finales de la década siguiente con la doble burbuja financiera e inmobiliaria. Fue una explosión general y durísima, cuya resaca permanece aún en muchos campos; lo que no evita tentaciones de repetición, en particular en lo inmobiliario. La vivienda es la gran burbuja de hoy en día.

 

            Luego nos llegó el ébola, la pandemia y ahora el hantavirus y supimos que una burbuja es también un habitáculo hermético y aislado del exterior o que, vinculada a una persona, se trata de alguien sometido a terapia con aislamiento absoluto. Y el drama fue sobresaliente. Es escuchar el término burbuja y desatarse todo tipo de pánicos, por no mencionar todas las barbaridades a que da lugar en opiniones que se vierten con la más absoluta frivolidad o mala baba. Esto de las opiniones es quizá una enfermedad tan letal como las propiamente dichas.

 

            Lo cual que pobres burbujas. Algo aparentemente inocuo, pero que produce un daño de mucho cuidado.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 17 mayo 2026

domingo, 10 de mayo de 2026

Desregulación


            Es costumbre que se pongan de moda, por lo general efímera, ciertos términos pomposos venidos, bien desde el ámbito de la política, bien desde el mundo de los medios de comunicación. En el primer caso, suelen responder a razones de grandilocuencia, de eufemismos, de decir sin decir nada, puro significante vacío. En el segundo, nacen más bien de un afán de notoriedad, de distinción, de modernidad vulgar. Llegan, están un tiempo con nosotros y se van. El último de estos términos, si bien cargado de peligro, es desregulación.

 

            Se trata de la acción consistente en eliminar total o parcialmente las reglas o normas a las que debe ajustarse algo, en especial una actividad económica; y eso es, pues, lo que han pactado las derechas en los gobiernos autonómicos recién constituidos y que ha dado lugar a la creación de novedosas consejerías con ese nombre. Traducido a lenguaje corriente, no es otra cosa que la consagración de la ley del más fuerte o del sálvese quien pueda. Porque, no lo ignoremos, las reglas y normas pactadas democráticamente ordenan, equilibran, organizan, acompasan, sistematizan la existencia en común. Lo contrario, es decir, lo que persiguen esas consejerías y sus impulsores, es desorganizar, hacerlo al menos en el sentido contrario al de los modelos concertados. En suma, una anarquía de extrema derecha solo pendiente de la motosierra.

 

            Estamos, por tanto, no ante un término hueco, como decíamos al principio, sino ante una acción política del tipo bomba de fragmentación social, de cuyos perjuicios ya tenemos noticia por estas tierras si recordamos lo que dio de sí la intervención de los bárbaros en el anterior gobierno autonómico: vaciado del diálogo social, estrangulamiento de los servicios de mediación laboral y maldición de los débiles, entre otros abusos propios del mal obrar. No otra es, en realidad, la auténtica prioridad nacional:  la primacía de los fuertes por encima de toda ley y sobre los que no son o no aspiran a ser de esa ralea. Conviene saberlo.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 10 mayo 2026

domingo, 3 de mayo de 2026

Disparates

            Un disparate es un dicho o un hecho contrario a la razón. Si consideramos que vivimos tiempos y maneras poco razonables, no es difícil convenir que soportamos una época contaminada por los despropósitos. Los hay para todos los gustos y con todo tipo de protagonismos. Curiosamente, aunque sean flores de cualquier estación, ha querido el calendario resaltarlos muy en especial durante los finales de abril. Veamos algunas muestras gloriosas.

 

            Si ese individuo malencarado que habita transitoriamente en la Casa Blanca persiste en su estrategia de maltratar a los que llama sus aliados, de poco habrán servidos manifestaciones, marchas, manifiestos y otras multitudes clamando contra la OTAN y las bases. Él solito liquidará todo ese entramado militar. Lo mismo que sucederá con las tonterías de ese otro individuo que fue rey, que regatea en Sanxenxo y que, gracias a su mal obrar, sus chocheces y su deriva narcisista, conseguirá, también él solito, garantizar el advenimiento de la III República.

 

            ¿Y qué decir de la Conferencia Episcopal? Su justo posicionamiento a favor de la regularización de personas migrantes y frente a la prioridad nacional ha puesto a las derechas todas, sus socios políticos, en un brete. De tal modo que hasta el más bruto de ellas les ha acusado de negocios oscuros en esa materia. Habrá que valorar si una injuria de ese tipo es motivo de excomunión, así para él como para el resto de acólitos insumisos.

 

            Y, finalmente, un poco más de folclore. Si lo castellano no es leonés, como se ha insistido en fechas recientes, qué de leonés tiene lo sevillano. O que alguien me explique las celebraciones de la feria de abril en localidades como Santa María del Páramo, Reliegos o Ciñera. Y, sobre todo, por qué en un bar de mi barrio. Ha sido el colmo de mi desolación.

 

            En fin, sabio fue Cicerón al afirmar: o tempora o mores (¡oh tiempos, oh costumbres!). A saber hasta dónde habría extendido su exclamación si hubiera tenido la oportunidad de asistir a todos estos disparates.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 3 mayo 2026