Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

domingo, 27 de septiembre de 2026

Estrechos

            Contra lo que se piensa acerca de la amplitud del mundo, lo cierto es que es mucho más estrecho de lo que parece. Lo es en lo físico, por muchas vueltas que demos al planeta, lo es en lo político, sin ninguna perspectiva de grandeza, y lo es en la vida corriente agobiada por la angostura de precios energéticos y derivados. Esto precisamente, lo del petróleo, el gas, los fertilizantes… tiene mucho que ver con el mal que proviene de los estrechos geográficos, el Estrecho de Ormuz y el de Bab el Mandeb, sobre todo, pero también el estrecho de Taiwan y, si apuramos un poco, el de Gibraltar.

 

            Cogiendo el asunto por los pelos, podemos concluir que lo que de común tienen todos los estrechos es el agua que por ellos circula, son canales de agua natural entre dos masas de tierra. Y si ensancháramos un poco nuestro pensamiento, más allá de las estrecheces que nos cuentan, podríamos llegar a la deducción de que, superados los conflictos actuales, las próximas guerras tendrán como causa el agua. Antecedentes hay de ello. Sin ir más lejos, la ocupación de los Altos del Golán por parte de Israel tuvo mucho que ver con el agua como su gran valor. Y no olvidemos que las guerras terribles en Sudán están muy relacionadas con el conflicto del agua en la región de Darfur. Por otro lado, si tenemos en cuenta que Groenlandia contiene entre el 7% y el 10% del agua dulce del planeta, ¿es extraño pensar que el interés de los Estados Unidos por esa enorme isla no tiene que ver tanto con la seguridad como con el agua? Sí, el agua está al fondo. ¡Ah, y sus estrechos estratégicos!

 

            Por esos motivos, con anchura de miras, conviene celebrar la publicación de un libro como La belleza del agua. Su autora, Mar Sancho, ha dicho en una entrevista: “el agua es la belleza que hace que existan las demás”. De donde, regresando a la prosa común, se infiere que mucha belleza hay en riesgo si se confirma lo antes dicho. Porque la belleza es, justamente, la antítesis de la guerra y de quienes nos llevan a ella.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 27 septiembre 2026

domingo, 20 de septiembre de 2026

Festivos

            La melancolía es propia de los tiempos fronterizos como el que se avecina para esta próxima semana con el paso del verano al otoño. En ese trance, lo habitual es repasar, a modo de evaluación o, como digo, de simple ejercicio de añoranza, cuanto fue en la estación ida y que ya no será en la que se avecina. Porque cada estación del año tiene sus usos y costumbres y nada se sale de ese esquema temporal.

 

            Por ejemplo, alguien recordará las fiestas, esa oleada de festejos estivales que, si se observan como espectadores externos, son siempre el mismo. Es decir, todas las fiestas son una sola fiesta, se celebren en conmemoración de quien se celebren y sea donde sea. En este terreno hay patrones y patronas para todos los gustos, vírgenes y santos sobre todo, más algún cristo, aunque, a mi entender, las más sonoras en esa materia son las de San Juan Degollado en Gordoncillo y las de la Virgen del Socorro en Valderas. Difícil matrimonio entre degüello, socorro y jarana. Aunque, si tuviéramos que conceder un premio por la sonoridad estrepitosa, ninguna otra fiesta resultaría mejor que la de los Santos Toros en Sepúlveda. Insólito.

 

            Decimos que es una sola fiesta porque uno es el programa repetido con ligeras variantes en toda la geografía cercana. Aparte de la misa de rigor, que hora va siendo de desprogramarla, las restantes citas son la misma cita fiestera, no es necesario detallar. Son semejantes los mercadillos medievales y las recreaciones históricas. Son las mismas ferias, ya se trate del queso, de la cerveza o del tomate. Y la misma verbena, naturalmente, dependiendo tan solo del presupuesto que se disponga si la orquesta es gallega. Incluso los encierros de toros, donde los haya, son los mismos encierros y yo diría que los mismos toros. Si acaso, buscan la diferencia en lo pintoresco o en lo directamente friqui, tal y como se puede ver en la exitosa Vuelta Chapista de Astorga o en el muy lamentable y novedoso espectáculo de los ponfermines en Ponferrada. No da para más.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 20 septiembre 2026

domingo, 13 de septiembre de 2026

Hijodeputa

            A nadie dejará indiferente el título de esta columna. Habrá quienes se sientan ofendidos con la sola visión de semejante enunciado bruto. Y habrá quienes juzguen impropio el simple hecho de escribirlo en una tribuna como ésta. De hecho, todo eso me sucede a mí mismo, pero no había otra opción.

 

            Más allá o más acá de la anchura que concedamos a la libertad de expresión, más allá o más acá de lo que consideremos mala o buena educación, cuando un coro de miles de personas, aquí o allá, con motivo o sin él, entona ese insulto para atribuírselo a una persona que es, además, Presidente de Gobierno, con el fin de cosificarlo despectivamente, no es otra cosa, a mi parecer, que el fin de la civilización. A un Presidente de Gobierno se le puede reclamar a gritos la dimisión, por supuesto, acusarlo de todo aquello que pueda ser probado, insistir en que se vaya e incluso llenar pancartas con su caricatura. Pero lo de corear su nombre unido al insulto directo, este tipo de insulto, supera cuanto es soportable honestamente hablando. Si observamos muchos de los rostros que eso hacen, los gestos con que acompañan al canto y otros ademanes, entre ellos rabia, odio, mala baba y amargura, esa visión nos debe alertar, casi asustar, de lo que esa masa puede llegar a dar de sí. Más aún lo que puedan dar de sí los hombres y mujeres que los animan, respaldan y que aspiran a gobernarnos, los cuales no requieren la crueldad de esa misma expresión porque se deslizan por otras artes crudas, no menos hirientes, del lenguaje.

 

            Si a ese paisaje general le añadimos la imagen particular de dos damas, por no decir cabestros-hembras, conscientes de que estaban apareciendo en televisión mientras llamaban puta y ramera a Carmen Bayón, ejemplar periodista, durante la concentración de supuesta adhesión a Ceuta celebrada en la ciudad de León, todo está ya dicho. Carmen lo aguantó y ellas, de inmediato, acudieron a su confesor, que les perdonó sus pecados, previo rezo de una Salve, y se quedaron tan anchas.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 13 septiembre 2026

domingo, 6 de septiembre de 2026

Sambenito

            El barrio en el que vivo siempre ha cargado con algún sambenito que, si bien le ha concedido personalidad, ha supuesto una dificultad para su progreso urbano digamos que normal y acorde con otros espacios de la ciudad.

 

            Un sambenito, recordemos, es un descrédito. Tiene que ver, en origen, con una prensa utilizada por los penitentes católicos para mostrar público arrepentimiento por sus pecados, y, más adelante, con la Inquisición, para señalar a los condenados por el tribunal, convertida en símbolo de la infamia. No llega a tanto lo nuestro.

 

            Mi barrio fue rojo. Ése fue su primer sambenito. Para la burguesía local, en aquellos años lejanos, era mucho más que una falta merecedora de castigo, la marginación. Luego llegó la droga, que no fue exclusiva de mi barrio ni de los rojos, pero añadió otro blasón para el deshonor.  A continuación, vino el vaciamiento, porque los hijos de los rojos compraron pisos más allá del Bronx, y el envejecimiento más que evidente, pues sólo se quedaban en el barrio los viejos o los pobres. Y vinieron los emigrantes, que también son pobres, ese comodín que en la actualidad justifica todos los odios y menosprecios. En fin, un no parar de sambenitos a los que ahora se unen, como nuevos tópicos, la inseguridad y la ocupación. Entre la asociación de vecinos y algunos medios de comunicación no paran de darle a la matraca con estos asuntos, pero, si alguien se fija en nosotros sin prejuicio, podrá observar que en mi barrio no pasa nada que no suceda en otros. Pero tiene un sambenito.

 

            Ahora hay artistas en mi barrio, casualmente han venido a coincidir en él más de una docena de espacios creativos y han acuñado la marca Barrio de Artistas y hacen ferias y visitas y talleres. A pesar de los pesares, acabará convirtiéndose en otro sambenito, porque ya sabemos que lo de artista tiene mucho que ver con lo rebelde y eso tampoco es ni del gusto de la asociación de vecinos ni de ciertos medios ni de la burguesía local, que en el fondo son todos lo mismo.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 6 septiembre 2026