Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

domingo, 15 de junio de 2025

Rodrigo

            Ha fallecido Rodrigo González González, Rodri, trabajador de la Universidad de León, un ser comprometido con todas las causas justas, amigo de cuantos le hemos estimado y cascarrabias de profesión. Le recordaremos y perdurará en nosotros mientras nosotros perduremos.


            La pérdida de Rodri no es menor para la institución donde trabajó durante tantos años. Es una parte más de la memoria que se pierde y que nunca acaba de ser contada acerca de aquel momento fundacional de la universidad leonesa. Desaparecieron ya otras piezas importantes para reconstruir aquel relato, un par de rectores, varios profesores e incluso algún alumno en ejercicio en aquellos años. Sólo quedan las actas frías y notariales, pero se desvanece la intrahistoria que nunca se escribe. A mí mismo se me nublan los recuerdos de entonces y necesitaría contrastarlos con los de otros que pasaban por allí para confirmar su veracidad o no. Con Rodri ya no podrá ser. Ni con Andrés Suárez ni con Justino Burgos ni con Hilario Franco, entre otros. Y mira tú que habría cosas que contar. Cómo fueron aquellas primeras elecciones a Rector, por ejemplo, cuando hubo que enfrentarse a un veterinario militar que presidía la Gestora derivada de la Universidad de Oviedo. Cómo fue el asentamiento del campus y qué intereses económicos hubo detrás de esa decisión. Qué alianzas se establecieron entonces para equilibrar el poder natural de la Facultad de Veterinaria. Son cuestiones que siguen en el aire y que nunca se han querido esclarecer.


            En todos esos asuntos y en otros no precisamente universitarios anduvo Rodri metido, porque era él hombre de meterse en asuntos, de no ponerse de lado, de expresar su pensamiento sin ambages, a pesar de que su acracia le llevara a veces a parecer habitante exclusivo de su propio mundo. No era tal, nunca regateó esfuerzos para unirse con otros. No quedan muchos miembros de esa estirpe. Quizá por ello su muerte nos resulta más dolorosa, en cierto modo morimos con él, aunque eso no fuese de su gusto.


Publicado en La Nueva Crónica, 15 junio 2025

domingo, 8 de junio de 2025

Dulzor

            Dulzor, dulzor, dulzor… Así reza un verso del poema final del libro Tixtos de Melibea que, recitado por su autor, Luis Federico Martínez, llenaba el aire de suavidad y de deleite. Era, es, un poema de amor. Quizá sean esos, el amor y la poesía, los últimos refugios para la dulzura.

 

            Siendo más prosaicos, sin entrar necesariamente en lo mucho amargo que reina a sus anchas, lo dulce se persigue o se condena. En nombre de la salud, se hace desde la medicina. En nombre de la economía, se hace desde ciertas multinacionales. En el primer caso, el azúcar enferma. En el segundo, el azúcar no es rentable. En ambos casos, se anuncian limitaciones y es muy dudoso que el verso de cabecera cupiese en el catálogo de lo correcto en uno y otro ámbito. En el de la salud desde luego que no. Y en el de la empresa que acaba de anunciar el cierre de una de sus azucareras no parece nada oportuno. En suma, queda la poesía.

 

            Dulce y lejana voz por mi gastada, escribió García Lorca. Dulce el fuego de amor, dulce la pena, sentenció Fernando de Herrera. Dulce es la sombra donde todos se unen en una cita universal de amor, consideraba César Vallejo. ¡Oh, quién te amara, dulce vida mía, como mereces tú que yo te amara!, confesaba Lope de Vega. La dulce boca que a gustar convida, describía Luis de Góngora. De este amor infinito que me vuelve dulce y hermosa, firmaba Alfonsina Storni… Todo un inventario de dulzores inapropiados para este tiempo.

 

            Un tiempo este en el que, poemas aparte, conviene tener muy presente la memoria inmaterial de esas factorías monstruosas donde se molturaba la remolacha. Escuchar a sus obreros rememorar su historia, sus luchas y sus conquistas laborales es casi un manual poético para enfrentar el porvenir adverso. Recomendamos en tal sentido el documental “Castilla y León, un legado obrero” realizado por la Fundación Jesús Pereda de Comisiones Obreras. Se encuentra en su web y es muy útil para conocer mejor ese y otros sectores que fueron, son, tan nutritivos como la poesía.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 8 junio 2025

viernes, 6 de junio de 2025

ALEJANDRO ÁLVAREZ: No era imposible

EL AUTOR

 

            Alejandro Álvarez ha sido profesor en varios institutos de Asturias. Ha publicado, entre otros, los libros Educación y sindicalismo de clase. El Sindicato de CCOO de Enseñanza de Asturias (2009) y El médico que no quería morir (Vida y muerte de Lodario Gavela Yáñez) (2017).

 

EL LIBRO

 

            En No era imposible. Crónica del conflicto laboral en Duro Felguera 1989-1999 se relata el largo e intenso enfrentamiento de los trabajadores de la empresa asturiana Duro Felguera frente a su empresa a causa del despido de 232 empleados de la misma, planteando una resistencia sin desmayo desde 1993 hasta 1999 y logrando el triunfo de sus reivindicaciones al alcanzar finalmente una solución para todos los despedidos. Fue un conflicto laboral extraordinario que incluyó, entre otras acciones, una marcha a pie a Oviedo, otra en bicicleta a Madrid, una huelga de hambre de cinco trabajadores durante 52 días, un encierro de 318 días en la torre de la catedral de Oviedo y otro de 75 días en el Ayuntamiento de Langreo. Fue un ejemplo de lucha en defensa de los derechos laborales y los puestos de trabajo como pocos ha habido en la historia de España y de Europa.

 

EL TEXTO

 

            “…para recordar, satisfechos, que hubo un tiempo en que le echaron un pulso a una gran empresa, la Duro, y al Gobierno asturiano, y, en buena medida, les torcieron el brazo y se ganaron el derecho a una vejez digna y llena de recuerdos que los llenan de orgullo”.

 


domingo, 1 de junio de 2025

Cárceles

            La repetida mención a asuntos carcelarios en todo tipo de medios de comunicación confirma que las cárceles forman parte importante del decorado de esta edad histórica. Siempre han estado ahí, pero veníamos de un tiempo de supuesta bonanza, se hablaba menos de ello y, además, los establecimientos penitenciarios habían evolucionado a mejor. No en todas partes, ciertamente, y quizá sólo en apariencia. Pero la actual y dictada necesidad de seguridad, la difusión del caos exagerado como paisaje cotidiano y, con toda probabilidad, la multiplicación de formas de delincuencia, han situado las cárceles y sus miserias en primera página. Tanto da que se encargue de ello el señor imperial con sus películas de Alcatraz, que lo haga Bukele con sus campos de concentración salvadoreños o, más recientemente, Macron con sus ideas de resucitar el modelo Papillon, es decir, la construcción de presidios de alta seguridad en la Guayana. Aun con todo eso y más, la cárcel por antonomasia en estos momentos se llama Gaza.


            Frente a todo ese despliegue penal, sólo cabe oponer, para respirar, las cárceles de amor poéticas, esto es, cuanto la literatura es capaz de ofrecernos para pensar el mundo de otro modo, ya que el mundo parece más bien poseído por el odio. Con ese título, Cárcel de amor, firmó Diego de San Pedro una novela sentimental en 1492, donde narraba la historia de amor entre Leriano y Laureola, entreverada evidentemente por el sufrir amoroso, la manipulación y la honra. El mismo título le dio a su libro de poemas Amalia Bautista en 1962. O, en fin, yendo mucho más allá y rizando el rizo, por qué no apurar la imagen anticarcelaria y detenernos en La destrucción o el amor, de Vicente Aleixandre, que es adonde queríamos llegar. Pensando al menos que se trata de una disyuntiva donde hay que elegir y tomar decisiones para situarse frente a la realidad, sin entrar necesariamente en la mística sentimental del poeta. Siendo seres corrientes sin más, aunque con un poco más de humanidad.


Publicado en La Nueva Crónica, 1 junio 2025

jueves, 29 de mayo de 2025

MANUEL GONZÁLEZ: La huelga más larga

EL AUTOR

 

            Manuel González es periodista. Ha trabajado en diversos medios de comunicación: Liberación, Mundo Obrero, El Nuevo Lunes y El País, donde fue presidente del Comité de Empresa por Comisiones Obreras. Actualmente, colabora en Mundo Obrero.

 

EL LIBRO

 

            La huelga más larga relata la huelga de los trabajadores de la mina de sulfatos que la empresa Crimidesa tenía (y tiene) en la localidad burgalesa de Cerezo de Río Tirón, donde buena parte de los empleos del pueblo dependían de ella. A causa de la ruptura por parte de la empresa del acuerdo verbal que existía con el Comité para el convenio colectivo se generó un conflicto que duró 290 días y que desembocó en una marcha sobre Madrid para pedir la mediación del Gobierno. Fue a principios de los años 80 del pasado siglo, hace 45 años. Como ha explicado el autor del libro, el enconamiento que desembocó en la larga duración del conflicto fue también el resultado no previsto ni deseado, al que se vieron abocados los trabajadores por intereses que iban más allá de la mina y de Cerezo de Río Tirón. El año 1980 fue un año de fuertes conflictos, había también convocadas elecciones sindicales y la CEOE creyó tener la ocasión de dar una lección a Comisiones Obreras en las espaldas de unos cien trabajadores que en principio no iban a estar en condiciones de aguantar más de unas semanas de presión.

 

EL TEXTO

 

            “Pienso que a la ejemplar luchas de estos mineros probablemente le debamos el haber disfrutado de algunas mejoras laborales el resto de los trabajadores de España”.



domingo, 25 de mayo de 2025

Francia

            Regresé a Francia esta semana. Nunca he dejado de hacerlo desde que, a los once años, en el inicio de aquello que se llamó Bachillerato Elemental, la asignatura de francés nos descubrió que había un mundo más allá de las vías del tren y más allá del Bernesga, más allá del barrio. El barrio había sido el universo hasta esa fecha, un universo infantil naturalmente, pero enfrentarse de pronto a otra lengua, a otras costumbres y a otras melodías se convirtió en un rito de pasaje entre aquella infancia afortunadamente perdida y lo que habría de llegar, lo que estaba llegando. Fuimos, por tanto, adolescentes afrancesados y nunca hemos abandonado esa devoción hasta esta madurez que tiende al decaimiento.

 

Ese largo paseo francés tuvo sus estaciones principales y secundarias, sus estímulos y sus adicciones. Recordemos, justo es hacerlo, la figura controvertida de un profesor que influyó notablemente en aquellas generaciones de estudiantes palurdos, don Waldo Merino, así, con don, pocos lo han merecido tanto. Luego se sucedieron las amistades que han tendido a permanecer y ahí siguen a pesar de la distancia y de los años: Christine Aranda, Christophe Dubois, Julie Lébert… Y, por supuesto, los fervores inmarchitables del cine, de la literatura, de la música: Rohmer, Camus, Gainsbourg… Así hasta conformar un universo nuevo y muy diferente al del barrio, donde no obstante aún resido, como resido así mismo en la cultura francesa un tanto apolillada.

 

Regrese a Francia, a la ciudad de Tours en concreto, donde fuimos felices más de una vez. Allí, a orillas del Loira, en abril de 2017, en su universidad, un grupo de leoneses fuimos acogidos con cariño para presentar la revista de poesía Fake: Eloísa Otero, Carlos Pérez-Alfaro, Miguel Escanciano, Irune Vidal, Marisa del Riego, Cova Villegas, Ildefonso Rodríguez y Víctor M. Díez sentamos cátedra poética, podría decirse, para compensar en cierto modo cuanto desde ese otro lado de la frontera nos había llegado a lo largo de la vida. Se recuerda.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 25 mayo 2025

domingo, 18 de mayo de 2025

Benazir

            La tensión bélica renacida entre Pakistán y la India nos devuelven al presente las figuras de Benazir Bhutto y de Indira Gandhi. Habrá quien las recuerde y habrá quien las descubra ahora a la luz de las crónicas periodísticas del momento, corto es nuestro conocimiento y cortas suelen ser nuestras memorias en general. Podremos todos, en cualquier caso, valorar el hecho de que dos países tan invadidos por sus religiones, conservadoras por definición, colocaran al frente de sus gobiernos a dos mujeres en tiempos que nos resultan remotos: Indira en 1966 primero y en 1980 después y Benazir en 1988 por primera vez y en 1993 por segunda. Hinduismo e islamismo a la vanguardia. Curiosamente, sucedió también por aquellas lejanas fechas con el judaísmo, que colocó a Golda Meir como primera ministra de Israel en 1969. Cabe preguntarse, pues, qué sucedía entonces con la serie de países occidentales de corte cristiana, tan civilizados y tan modernos todos ellos. Poca cosa, casi como ahora, apenas una Margaret Thatcher, que fue primera ministra del Reino Unido en 1979. Sáquense en consecuencia las conclusiones que se quiera, con toda probabilidad no serán alentadoras para quienes habitamos en el ombligo del mundo.

 

            Benazir fue una figura notable en todos los sentidos, aunque sus gobiernos fueron efímeros, siempre hostigada desde todos los ángulos de aquella sociedad paquistaní, acusada de corrupción, obligada al exilio y asesinada finalmente en un atentado en diciembre de 2007. Tenía ella, quizá fue la primera, el estigma de la mujer joven que triunfa en política y, en cierto sentido, se nos presenta como antecedente de quienes gobernaron, muchos años después, Finlandia y Nueva Zelanda, Sanna Marin y Jacinda Arden, así mismo juzgadas por la opinión pública hasta el delirio. También de eso se puede sacar conclusiones. Benazir, además, parecía nacida de una leyenda árabe, de un cuento de las mil y una noches o de un relato bereber. Incluso su solo nombre era todo un poema, Benazir.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 18 mayo 2025

domingo, 11 de mayo de 2025

Agujeros

            En la ciudad donde vivo, el verdadero apagón histórico se produjo durante el pasado fin de semana. Acogimos nada menos que el XXXV Certamen de Tunas Ciudad de León y el XIX Certamen Nacional de Tunas Universitarias y de Distrito. Es decir, sin saberlo, en la ciudad donde vivo llevamos como poco treinta y cinco años instalados en el siglo XVIII, que es ese agujero en la historia donde residen petrificadas las tunas y los tunos. Auténticas tunas y auténticos tunos. Todo lo demás es puro remedo, degradación, farsa. Algunos periódicos lo llaman tradición. Ay.

 

            Pero es que apenas unos días antes, con motivo de las manifestaciones del 1º de mayo, se escucharon melodías en las calles de la ciudad donde vivo que remitieron así mismo a otros agujeros del pasado. Sonó de nuevo el himno a Santa Bárbara, que digo yo que podría elegirse una versión más renovada, que las hay más que dignas, y no repetir el mismo eterno coro desgastado. Aunque en este caso lo importante no era tanto la música como la letra, esto es, el recuerdo de los mineros muertos en Cerredo este mismo año, como murieron otros antes, en 2013 en el Pozo Emilio del Valle, en 1984 en la Mina Escondida, en 1979 en el Pozo María y así sucesivamente, de agujero en agujero de dolor hasta el apagón total. Y sonó también, como remate de las marchas, la Internacional, ese canto de gloria obrera, interpretado en esa ocasión con bombo y dulzaina, otra tradición, ay, venida también de algún agujero de la historia musical para apagar toda épica.

 

            Así que el otro apagón, el de la electricidad, no el de la luz como todo el mundo lo nombra (se fue la luz), que nos sumió a todos en un agujero de confusión y de tranquilidad, qué paradojas, no fue nada si se tienen en cuenta estos agujeros comunes en la ciudad donde vivo, magnífico escenario para apagones fabulosos. Aunque, ya ven, por esas mismas fechas, escuché a una señora afirmar en su discurso que Madrid echa de menos al ejército y casi me alegré de no vivir en esa otra ciudad.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 11 mayo 2025

SOL GÓMEZ: Memoria de las mujeres

LA AUTORA

 

            Sol Gómez Arteaga es nieta y biznieta de represaliados. Concibe la Memoria, que escribe siempre con mayúscula, como seña de identidad que le ha permitido saber de dónde viene para elegir el camino a seguir. Escribe despacio, como una labor de artesanía, para sacar a la luz realidades invisibilizadas del pasado, pero también del presente. Tiene dos libros de relatos relacionados con la Memoria Histórica: “Los cinco de Trasrey y otros relatos” (2012) y “El sol a la tinaja y otros cuentos” (2017), editados por la Fundación Fermín Carnero. Ha escrito una novela corta, “El vuelo de Martín” (2020), el libro de relatos relacionados con los desórdenes de la mente “Trazos de sombra” (2021) y el poemario titulado “Tiempo de Vilano” (2023).

 

EL LIBRO

 

            En Memoria de las mujeres se reúnen los testimonios de veinticinco mujeres publicados en el periódico digital Nueva Revolución —entre octubre de 2021 y septiembre de 2024—. El libro pretende transmitir, a través del análisis y la reflexión, unos hechos de nuestro pasado más reciente que las mujeres entrevistadas conocen muy bien por su condición de familiares de víctimas o por los conocimientos científicos y la actividad profesional que muchas de ellas vienen desarrollando —hay historiadoras, arqueólogas, antropólogas, documentalistas, profesoras de universidad, escritoras, cantautoras, periodistas, abogadas y editoras—.

 

EL TEXTO

 

            “Tuvimos mala estrella las mujeres rojas / madres de los hijos huérfanos (…) Y aun derrotadas, / vencidas, / cautivas, / desarmadas, / no nos rendimos / ni olvidamos el tiempo pretérito / en la firme convicción / de que la memoria no es sino amor, / un amor que dura más de lo que dura la vida”.

 


domingo, 4 de mayo de 2025

Baldaquino

            Aprendimos, cuando estudiábamos bachillerato, lo que era un baldaquino: un pabellón que cubre el altar. Siendo un poco más precisos, diríamos que es una estructura arquitectónica formada por cuatro columnas que sostienen una cúpula o un dosel plano, con la que, en efecto, se cubre un altar u otro lugar sagrado. El más famoso, probablemente el más hermoso también, es el construido por Bernini en la Basílica de San Pedro en Roma. Lo hemos visto y revisto en fechas recientes a causa de los ritos funerarios dedicados al Papa muerto.

 

            Pensaba yo en la belleza barroca de ese ciborio, como se le conoce de otro modo, mientras paseaba por la ciudad donde vivo. No encontré baldaquinos, tampoco los buscaba, pero topé con esas construcciones que parecen haberse puesto de moda en los trazados urbanos, expresiones por lo general de bastante mal gusto. Una pérgola bioclimática, por ejemplo, a la que se bautizará como “Intercambiador Reyes Leoneses”, que dicen que será un hito de la sostenibilidad, la tecnología y la funcionalidad. No digo que no. Y me topé así mismo con una estructura metálica aberrante, una especie de larguísima marquesina o una pasarela cubierta, según glosan los medios, que une las estaciones de autobuses y de ferrocarril. No tiene nombre todavía, pero la definen como una conexión intermodal. Tampoco digo que no.

 

            La ciudad donde vivo y otras por las que paseo frecuentemente no necesitan baldaquinos para ser reconocidas. Todas tienen elementos, construcciones y enclaves más que dignos desde un punto de vista estético e histórico, edificios muy apreciables y jardines luminosos. Son modestas frente a la capital italiana, pero no desmerecen ni a los ojos ni al ensueño. Ahora bien, en casi todas acaba uno chocando con desdichadas muestras de aparente modernidad urbana, que no son otra cosa más que demostraciones de una ausencia lamentable de estilo. No es que los arquitectos de hoy tengan que apellidarse Bernini, bastaría con un poco de elegancia y algo más de juicio.

 

Publicado en La Nueva Crónica, 4 mayo 2025