Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

jueves, 26 de enero de 2012

El emigrante


     Durante la segunda mitad de la década de los setenta, una especie de cantautor leonés, felizmente retirado a tiempo, recitaba en sus contadas actuaciones una canción dedicada a la figura del emigrante. Méritos artísticos aparte, quiere ello decir que por aquel entonces –no hace tanto- el asunto de la emigración seguía estando muy presente en nuestro imaginario laboral y social, tanto que llegaba a servir todavía como inspiración para los presuntos poetas. Vinieron luego los años de la silicona y el país se hizo varios implantes hasta el punto de que el fenómeno se invirtió en inmigración y nuestras cortas memorias se encargaron del resto, es decir, de borrar la huella de nuestro pasado inmediato y de nuestra condición errante. Mas hete aquí que el polímero en cuestión resultó ser del género PIP y con el tiempo, como ocurrió con todas nuestras otras burbujas artificiales, acabó por provocarnos males severos y se hizo necesaria su retirada de nuestros cuerpos enfermos. Esta nueva política nos devolvió a nuestro ser austero y pobre tradicional y reabrió, como no podía ser de otro modo, las rutas de los emigrantes: hasta siete diarios se contaron en nuestra provincia durante el año 2010 y un total de 500.000 personas abandonaron el país a lo largo de 2011. Pero a diferencia de aquellos del siglo pasado, que se iban con lo puesto y una maleta de cartón a limpiar letrinas en las fábricas alemanas, pero que soñaban con regresar un día, nuestros emigrantes del siglo XXI no retornarán nunca. Son gente bien formada en su mayoría, con todo el mundo por delante, con expectativas de explotación o de realización personal bien distintas a las que les ofrece el mercado nacional y, no lo dudemos, con otro reconocimiento. Al menos, que se sepa, más allá de nuestra frontera no se oye hablar de recortes (¿o son reformas?) en materia de educación e investigación. Parece ser que hemos vuelto al futuro.

Publicado en La Crónica de León, 27 enero 2012

domingo, 22 de enero de 2012

El campus sin excelencia


      Fue el pasado mes de octubre cuando el Ministerio de Educación otorgó la calificación de Campus de Excelencia Internacional de Ámbito Regional a la propuesta presentada de forma conjunta por las universidades de León, Burgos y Valladolid bajo el epígrafe “Triangular-E3. Los horizontes del hombre”. Evolución humana, ecomovilidad y envejecimiento serán los tres lados que compondrán dicho triángulo, el último de los cuales toca en suerte a la Universidad de León. Curiosamente, este hecho tan relevante por el que casi todos nos felicitamos y para el que deseamos que se confirme su correcta financiación en estos tiempos tan austeros, nos llevó a pensar en el campus en un sentido físico con cierta melancolía y mirada crítica, que es a lo que aquí vamos

     Debió de ser hace treinta años. El campus de Vegazana contaba entonces con un único habitante y medio: la Facultad de Filosofía y Letras, que cedía parte de sus aulas a los estudios de Derecho y otros recintos a los servicios centrales, y la primera fase de Biológicas. Muy avanzado el curso 81-82, una tarde primaveral se dejó caer por aquellos espacios lánguidos la escritora Carmen Martín Gaite como parte de un ciclo de conferencias. Poco antes de la cita académica, tuvo lugar una charla entre ella y un grupo de alumnos en el Departamento de Literatura. Sus primeras palabras, al observar asombrada el entorno desde la ventana, fueron una exclamación inolvidable: “¡Esto sí que es un campus! ¡Pero si tiene vacas y todo…!”.

     Efectivamente, aquel campus, apenas un embrión de lo que iba a ser y de lo que ha acabado siendo –que no es lo mismo-, tenía vacas pastando en sus inmediaciones, y grupos de viejos paseando sus andares y acomodando sus sentares, y pandillas de críos alborotados al salir del colegio, y seres diversos que se dejaban ir desde las viejas casas de La Palomera y desde el estrecho barrio de San Mamés hacia los prados abiertos de Vegazana. Y estudiantes, por supuesto, pocos todavía y perfectamente identificables: los de Letras, buenos jugadores de mus y grandes peripatéticos; los de Derecho, más finos y estilizados (pijos, se diría hoy), que ya empezaban a ir en coche y que no jugaban a casi nada; y los de Biológicas, de aire agrario o directamente pastoril, que jugaban a casi todo aunque no siempre bien. Aquella biosfera duró poco, como era de ley, y tampoco era esperable que fuese a conservar intacta la mayor parte de sus organismos y especies, su ecosistema. Pero cuestión bien distinta era imaginar en aquellos momentos en dónde y en qué desembocaría todo aquello.

     Por ejemplo, sin ser del todo descabellado, pocos podían sospechar que de allí saldría un Presidente de Gobierno. Y, desde luego, lo que nadie aventuraba entonces era que el campus, obligado evidentemente a crecer y a concentrar todos los centros universitarios, acabaría convertido en lo que hoy es: una barahúnda urbana.

     Vegazana ha sido devorado al final por los elementos más turbios de la ciudad: el tráfico rodado y el urbanismo enfermo. La especulación de la última década acabó contaminándolo también y, por si fuera poco, un trazado vial discutible lo saturó de vehículos en un embudo. Los edificios se amontonaron, los espacios libres se convirtieron en aparcamientos, las zonas verdes acumularon descuido, el carril bici nació marginal, lo peatonal propiamente dicho casi ha dejado de existir, los valores estéticos resultaron dudosos y todo el lugar, en suma, invita hoy al tránsito pero no a la estancia. Incluso las orgías alcohólicas acaban siendo un ingrediente segregador: para los participantes, que se aíslan en un lugar inhóspito del que se adueñan, y para los andariegos, que acaban huyendo del bullicio como de la peste. En fin, nadie esperaba que el campus, siguiendo las palabras de la novelista, acabase siendo un enclave bucólico, pero sí que conservase horizontes en lugar de muros: muros de cemento, muros de neumáticos, muros de ruido, muros de sudor y de vómito de verbena… Algo así como un campus sin excelencia.

     No nos vendrá mal, por lo tanto, investigar sobre el envejecimiento, la ecomovilidad e incluso la evolución humana, y aplicarlo en la práctica a nosotros mismos, que es por donde debemos empezar, para descubrir lo mal que hemos envejecido en algunos sentidos, lo dudosamente eficientes que somos cuando nos movemos y cierta degeneración en nuestro camino evolutivo. La sede universitaria es a grandes rasgos una muestra de todo ello. En definitiva, se trata de detenerse a pensar sobre el entorno en el que habitamos, trabajamos o estudiamos para mejorarlo, no simplemente usarlo sin mayores contemplaciones. A lo largo de los tres últimos años, el Ateneo Cultural Jesús Pereda de Comisiones Obreras ha tratado de impulsar esa disposición a través de las conferencias, actividades y publicaciones del ciclo llamado “Pensar la Ciudad”. Casualmente, para este 2012 habíamos preparado un programa acerca de los otros sujetos de la ciudad, a los que raramente se atiende en el diseño urbano: niños, enfermos, discapacitados, mujeres y, sí, también personas mayores (no en balde es este el Año Europeo para el Envejecimiento Activo y la Solidaridad entre generaciones). Pero no tendrá lugar. La plaga económica, tan bien dirigida en algunos aspectos para segar productos y bienes inconvenientes, se ha llevado por delante la financiación de esta iniciativa en la que llegó a participar como entidad colaboradora la propia Universidad de León. Ojalá pueda esta institución recoger el testigo de algún modo, con excelencia o sin ella, al menos hasta que tiempos más favorables para las ideas nos permitan volver a avivar nuestro proyecto.

Publicado en El Mundo de León,  22 enero 2012

jueves, 12 de enero de 2012

Los libros


     Lo cierto es que el libro ya no figura como tal en el organigrama de la Administración del Estado. Como quien no quiere la cosa, la marea de reformas ha subsumido la difunta Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas en la de Políticas e Industrias Culturales y, apellidada en último término, del Libro. Así que apartémonos en esta entrega siniestra de los titulares, análisis y opiniones que atienden debidamente al glosario de ajustes, recortes y otras amputaciones que nos asfixian y observemos este rincón simbólico de la poda. Y sírvanos para ello un discurso de Federico García Lorca en la inauguración de la biblioteca de su pueblo en septiembre de 1931, cuando señaló: “No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan, sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social”. ¿Por qué tenemos la impresión de que ese maquinismo y ese esclavismo están en marcha? ¿No tendrá algo que ver en ello decisiones como la aquí comentada, unida a la merma de recursos en la educación pública y a la próxima degeneración de la televisión también pública (ya padecimos el regreso de Ana Obregón de la mano de José Luis Moreno)? ¿Cuál fue la razón para no cerrar durante las pasadas navidades las instalaciones deportivas municipales y sí en cambio algunas bibliotecas? ¿A cuento de qué resultó desierto el XLI Premio de Poesía González de Lama? ¿Qué relación tiene con todo esto la mosca gigantesca colgada al lado del Archivo Histórico Provincial?

Publicado en La Crónica de León, 13 enero 2012

viernes, 6 de enero de 2012

OK CORRAL BAND: 1.000 amores


     Con antecedentes tan notables como Abuelo Jones y Palo de Trueno proyectándose desde la década de los setenta; con canciones tan insignes grabadas en la memoria como “Oye vaquero”, de la Compañía La Banana, y “Cuatreros de ganado”, de los Deicidas, ambas en los años ochenta; y con el esplendor actual de un dúo como The Bright, que se hizo hueco el año pasado entre las propuestas más destacadas de la música nacional; con todo eso por delante y en sus alrededores, decimos, no es extraño, por más que haya a quien le sorprenda, que en esta orilla regional nuestra tenga su origen y aposento un grupo como OK Corral Band. Porque, al fin y al cabo, tal y como cantaban Zapico y sus asesinos de dioses: “Ni Texas ni Arizona, el Oeste está en León”.

     En efecto, con los nutrientes de aquel Palo de Trueno, de Colt 45 más tarde y de otros senderos de la música leonesa ha acabado consolidándose esta banda country, cuyo pecado original se remonta a 2005 y que acumula ya un currículum estimable para lo que este estilo musical suele producir por estas tierras: dos discos, colaboraciones en otras tantas bandas sonoras de películas (¿Quién mató al Dr. Pus? y Walking dog) y la participación estelar nada menos que en el Festival Country de Chihuahua en 2008. Ese itinerario es el que lleva precisamente de su primer disco –Junto a ti, donde todavía se puede rastrear al lado de composiciones propias la herencia de sus padres fundadores: Eagles y Fly Burrito Brothers- hasta éste que nos ocupa -1.000 amores- que supone su decantación definitiva hacia el country-pop sin perder en absoluto sus esencias. De todo ello, más algunos vídeos curiosos, hay acta digital en la página: www.okcorralband.com


     OKCB son, pues, algo así como el testimonio de nuestra intrahistoria musical, ese club de grupos provincianos que por lo general no saltan a la fama mediática (ni falta que hace) ni conquistan el éxito comercial, pero que perseveran, aun cambiando con frecuencia de formación a partir del núcleo resistente, hasta ganarse la estima y consideración de un público que acaba siendo adicto a sus melodías. Y, lo que es más importante, lo hacen no simplemente abusando de versiones fáciles, que en este caso les permitiría un repertorio tan inagotable como brillante, sino que construyen un cancionero propio, digno de todo elogio, a base de horas y horas de ensayo en locales fríos y desangelados. Por eso, de cuando en cuando, tienen la oportunidad de subir a un escenario y suenan de verdad como auténticos músicos que nada tienen que envidiar a las glorias más ensalzadas. Quizá no sea gran cosa, no se ganan la vida con esta tarea, no hacen grandes giras, no reúnen fervores histéricos de adolescentes, pero nos han permitido a cuantos bebemos la vida también en la música disfrutar de una experiencia cercana, casi familiar, sin la cual seguramente tampoco habríamos sabido degustar otros platos de más alta cocina musical. Es lo que tiene habitar en el oeste del Oeste.

Publicado en Notas Sindicales,  febrero 2012

jueves, 29 de diciembre de 2011

El fonema


     Nos enseñaron que un fonema es la unidad mínima de la lengua con valor distintivo, que no cuenta con significado por sí solo, pero que distingue palabras. Lo cual, alcanzado ese otro nivel superior no fonológico, nos lleva a resaltar la importancia de esa unidad para hacer que una palabra sea la que es y no otra o que, en un contexto más pragmático, su articulación concreta incorpore significaciones reveladoras. Es lo que ocurre con el fonema oclusivo, dental, sonoro /d/ cuando escuchamos con atención el discurso de investidura del recién elegido Presidente del Gobierno. Advertimos entonces que Rajoy se refiere unas veces al estado y otras al estao, pero no indistintamente y me temo que no por casualidad. Así, si tienen ocasión de repasar su grabación sonora, notarán que nos habla del Estado con mayúsculas, con énfasis, masticando la palabra para que resuene en el auditorio, cuando la liga casi en exclusiva a presupuestos o boletines y se envuelve en conceptos como déficit, austeridad o reformas. Sin embargo, no ocurre lo mismo en otros contextos digamos más corrientes o genéricos del término, donde el orador relaja la entonación de modo que el sonido tiende a su desaparición casi completa, en lo que podría considerarse un claro vulgarismo si la caída del fonema es total; así ocurre (aunque no de forma absolutamente general, todo hay que decirlo) cuando se refiere, por ejemplo, al estao social, al estao de bienestar e incluso a los cuerpos de seguridad del estao. Podría tratarse tal vez de un galleguismo, de la misma forma que el anterior Ministro de Fomento hablaba de conceto y efeto, pero me parece que no es ésa la explicación. Sabido es que por la boca muere el pez y que el lenguaje oculta un comportamiento. Tomado en tal sentido, no cabe duda ya de que estamos ante una evidencia y no frente a una simple relajación del fonema /d/ en posición intervocálica. Habrá que estar atentos, pues, a la fonética del actual Gobierno para saber a qué atenernos.

Publicado en La Crónica de León, 30 diciembre 2011

viernes, 16 de diciembre de 2011

Lo contrario


     Puesto que los discursos, a fuerza de lugares comunes y suplantaciones de ideologías, han acabado convertidos en entes vacíos, más vale apartar por esta vez las palabras y atender a los hechos para entender mejor cuanto sucede. Y lo que sucede, sencillamente, es un retorno al siglo XVI merced a la reiterada actitud del pueblo español y de sus gobernantes, aunque no solos, por mantenerla y no enmendarla; es decir, por marcar una postura y sostenerla a toda costa a pesar de que sus efectos sean contrarios a lo pregonado. Por ejemplo, se impone la etiqueta de la austeridad y -¡ale!- todos a ser austeros sin importar que la austeridad sea, como bien sabemos y lo recuerda el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, “una receta para menor crecimiento, para una recesión y para más desempleo. Una receta para el suicidio”. Así mismo, con grandes palabras nos quiso convencer sobre sus reformas el extinto Zapatero (y lo repite ahora, mutatis mutandis, la bisoña Cospedal con sus ajustes) proclamando que “los sacrificios de hoy serán la puerta del bienestar de mañana” y ya vamos viendo el resultado de la profecía, lo cual no obsta para que el electo Rajoy se apunte a aplicar otra vuelta de tuerca sobre el mismo clavo. Es lo que ocurre también con las expectativas de futuro que todos identificamos y que se centran, entre otras materias, en una mejor formación y en un modelo productivo con alto valor añadido. Pues bien, mientras todo eso se dice, ocurre que las comunidades autónomas han invertido en educación durante el último curso 2.300 millones de euros menos que el ejercicio presupuestario anterior, reduciendo en 15.000 las plazas docentes y la oferta de servicios educativos complementarios; y, por su parte, las empresas españolas redujeron un 0’8% su gasto en investigación y desarrollo en el año 2010, con lo cual ya solo financian el 43% en I+D+i cuando el objetivo de la Unión Europea era que financiasen el 66’7%.

Publicado en La Crónica de León, 16 diciembre 2011

sábado, 3 de diciembre de 2011

La corrupción


¿Qué pensarán de nosotros nuestros más ilustres antepasados? Me refiero a los Lázaro de Tormes, Rinconete, Cortadillo, Marcos de Obregón, la Pícara Justina, el bachiller Trapaza, Guzmán de Alfarache, el Buscón Don Pablos y otros, en cuyas fuentes tanto y con tan gran tesón ha bebido el ser nacional. Corregidos y muy aumentados se reconocerán sin duda en los entresijos de los casos Gürtel, Babel, Campeón, Brugal, Malaya o Palma Arena. Admirados habrán de sentirse de lo mucho aprendido y adecuadamente progresado por directivos, presidentes, consejeros y otros adláteres de la cosa bancaria y su álbum de cajas. Identificados así mismo en el trapicheo de dietas, haberes, estipendios, pluses y honorarios de algunas administraciones públicas o poco públicas. Asombrados tal vez de que incluso por los pasillos de la actual monarquía, como en los mejores momentos de la suya en los siglos llamados de oro, se deslice turbia la sombra de la estafa y el olor del abuso. Cómo no iban ellos, maestros de maestros, a emitir facturas falsas, a frecuentar la economía irregular o sumergida y a solazarse en la amplia piratería, que hace de este país nuestro un referente mundial con un 77’3% de contenidos digitales esquilmados (casi 11.000 millones de euros en el último año). ¡Ay de aquellos pícaros ingenuos! Dudosamente sus trampas y añagazas pueriles estarían a la altura de lo que se lleva en estos tiempos engañosos, donde la corrupción es la principal seña de identidad general y el que no la practica es o un tonto de capirote o un traidor a la patria. Total, que fuéronse las campañas electorales, sus mítines y sus urnas y nada o casi nada se dijo de todo esto, aunque materia hubiera para más de una novela y para la perpetuación de todo un género.  De ello y de ese silencio proceden buena parte de nuestros males; así que cualquiera se atreve a imaginar lo que pueda dar de sí la literatura de los próximos cuatro años.

Publicado en La Crónica de León, 2 diciembre 2011

viernes, 18 de noviembre de 2011

La efepé


     En vísperas de elecciones generales, saturados de anuncios de futuro, duras realidades del presente y ecos sórdidos del pasado, y con el empleo grabado como una patente de corso en todos los programas electorales, desde el lado siniestro se nos ocurre echar también una ojeada sobre un aspecto en liza que no debiéramos pasar por alto. Hemos sabido recientemente que sólo el 24% de los españoles ha cursado o cursa formación profesional, frente al 47% de la media de la Unión Europea, lo que representa la tasa más baja de toda la Unión. A pesar del impulso incuestionable que supuso para estos estudios la aprobación de la LOGSE en 1990, lo que también es evidente es que ningún gobierno posterior, ni del PSOE ni del PP, ha sido capaz de modificar notablemente el mapa escolar ni nadie ha querido reconocer en este déficit una de las razones de nuestra actual situación económica y laboral.  Porque tenemos que saber así mismo que en materia de desempleo juvenil, con una tasa escandalosa cada día más próxima al 50%, resulta que dicha tasa entre los menos formados duplica a la de titulados en FP o universitarios, y que, según la Encuesta de Población Activa, normalmente las cifras se atenúan cuanto más cerca se está de una adecuada capacitación laboral. Cierto es que la Formación Profesional no solucionará por sí sola ni nuestros problemas colectivos ni los individuales, pero también es verdad que, dando por hecho que el capitalismo no sea un cadáver y nosotros sus restos, la recuperación, de haberla, habrá de venir también y sobre todo de ese lado. Mucho más todavía si nos damos cuenta de que en 2020 la mitad de todos los empleos en Europa requerirán, al menos, una formación secundaria postobligatoria, lo que habrá de suponer necesariamente el final de los empleos de baja cualificación en la Unión Europea, o lo que sea eso entonces. Es un horizonte que se escapa de estos comicios, pero que en ellos hunde sus raíces. Para bien o para mal.

Publicado en La Crónica de León, 18 noviembre 2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

Pensar la Ciudad 2011. Conclusiones



    La edición 2011 del ciclo Pensar la Ciudad, organizado por el Ateneo Cultural “Jesús Pereda” de Comisiones Obreras, ha tratado acerca de quienes, con toda legitimidad, con toda urgencia ya, habrían de constituirse en sujetos activos del diseño y desarrollo de las ciudades: sus vecinos y vecinas. Lo cual no es aún posible en León por cuanto los gobiernos municipales de nuestros dos partidos políticos gemelos – rivales se han resistido a abrir cauces efectivos de participación ciudadana en todos estos años de pretendida democracia.

     ¿Comenzamos este artículo de conclusiones con excesiva dureza? La participación ciudadana es un asunto más serio de lo que a algunos les puede parecer. Dice el filósofo italiano Giorgio Agamben que el paradigma político de Occidente no es ya la ciudad, sino el campo de concentración, y que hemos pasado de Atenas a Auschwitz. Para comprender su tesis, aconseja distanciarse del horror que supuso aquella anomalía histórica y centrarse en la estructura jurídico – política en la que se produjo.

     Cuando Heinrich Himmler creó el campo de Dachau lo hizo fuera de las reglas del derecho penal y del derecho carcelario, desde un estado de excepción que sin  embargo devino en regla. Y, ¿no vivimos hoy en un estado de excepción que se ha estabilizado y en el que cada vez más ciudadanos y ciudadanas son desposeídos de sus derechos, en el que los gobiernos nacionales que votamos se pliegan obedientes a poderes financieros que nadie vota, en el que día a día  cada uno de nosotros es menos ciudadano y más, en la expresión de Agamben, homo sacer  o persona desechable, que no cuenta?

     ¿No es hoy la ciudad, también la nación, un espacio permanente de excepción (como fueron los campos), una localización sin ordenamiento, en el que hasta la intocable Constitución Española puede ser modificada para favorecer a los mercados, por vía de urgencia y a espaldas de quienes no contamos, de quienes tan sólo votamos gobiernos vicarios a golpe de campaña de marketing?

     Entrando en lo que fue el ciclo de conferencias, la primera ponente, Isabela Velázquez, hablando del urbanismo sensato para tiempos difíciles, se preguntaba si nuestras ciudades van a servir para un futuro escenario de cambio climático y carencia de petróleo y si no será hora ya de plantear el urbanismo teniendo en cuenta la coherencia ambiental y la responsabilidad respecto a la equidad social. Y defendió la necesidad de crear un nuevo modelo en el que es necesaria la participación de la ciudadanía.

Cuadro de César Bobis
     Inés Sánchez de Madariaga habló de la organización del espacio suburbano que se produjo en Estados Unidos en los años 50 y que fue importada en España en los años 80, de cómo una gran coalición de industrias, petrolíferas y automovilísticas (para imponer el uso del vehículo privado), inmobiliarias y financieras (para vender viviendas unifamiliares), etc., produjo un nuevo modelo de vida y relegó a las mujeres al papel de misses consumers, apartadas de la vida laboral y centradas en su papel de amas de casa. ”Construyamos las viviendas unifamiliares para que sean el espacio de las mujeres”, dijo el artífice del Estado del Bienestar británico, William Beveridge. Éste ha sido el modelo de urbanismo socialmente segregador y sexista que se nos ha impuesto en los últimos 20 años en España.

     Los participantes en la mesa redonda sobre presupuestos participativos, Pedro Chaves, Miguel Ángel Carbajo y Gregorio López, hablaron de la necesidad de la participación ciudadana para contrarrestar la evidente desafección hacia la política, que se observa en especial entre las y los jóvenes. Es necesario, oímos entonces, que se genere un empoderamiento por parte de la sociedad, concepto éste con gran arraigo y que ha surgido de las ideas feministas.

     Las prácticas locales de participación ciudadana avanzan poco a poco: están implantadas en algo más de 50 ciudades europeas, de las que 22 son españolas, con gobiernos IU, PSOE, CiU, PP y otros. De hecho, la ponente Rosa Martínez expuso una interesante experiencia participativa, la Iniciativa Urbana del Barrio del Espíritu Santo de Murcia, sustentada por un gobierno local del Partido Popular y con financiación europea.

     Es decir, que pese a que las tesis de Agamben son reconocibles en muchos aspectos, también constatamos resistencias, sobre todo en el ámbito local.

     El penúltimo ponente del ciclo, el eurodiputado Francisco Sosa Wagner, aludió al clamor generalizado que pide una reforma del sistema electoral español, “absolutamente pervertido” en su opinión y causa del desentendimiento de los ciudadanos de las exigencias políticas que todos tenemos en un sistema democrático; un sistema que lejos de ser cerrado y rígido como el de las dictaduras (y como el de los campos de concentración, por cierto), ha de ser ventilado, abierto, “esponjoso”, capaz de ir incorporando a las instituciones políticas todo lo que late en la sociedad, incluso a quienes están en desacuerdo con el sistema.

     Confiemos en que el nuevo gobierno de España no se comporte como un factor antisistema, degradando aún más nuestra maltrecha democracia y comprenda que abrir las instancias públicas a la participación de ciudadanos y ciudadanas es la más acertada de las políticas, en especial en estos tiempos supuestamente excepcionales.


Publicado en El Mundo de León, 23 noviembre 2011

domingo, 6 de noviembre de 2011

Crónica profesional y laboral


     Las crónicas de La Crónica abarcan un panorama tan amplio al menos como secciones, fechas, noticias, viñetas o fotografías que en su historia han sido. Añadir a ese índice un capítulo con perspectiva laboral o profesional puede parecernos quizá menor para tanta gloria como seguramente se recogerá en el cuaderno de los 25 años. Ahora bien, si convenimos en el papel decisivo que las personas juegan en toda empresa, por más que en ocasiones resulten poco apreciadas, entonces no podrá sernos ajena la peripecia de nombres que por el periódico han transitado durante estos cinco lustros. Honremos, pues, con ese motivo a los hacedores de prensa, los consagrados y los anónimos, los idos y los permanecidos, necesarios todos para la elaboración diaria de este portavoz de nuestro existir social.

     En lo profesional, que es palabra bien connotada, lo que sabemos es que La Crónica, por sí sola o en compañía de otros apellidos, ha sido durante estos años una auténtica escuela de periodismo. Si bien es cierto, como diremos luego, que el periodista es un ser obligado en nuestros tiempos a la itinerancia, ello arroja no obstante un resultado positivo que no debe pasársenos desapercibido. No es casual que en este 2011 los tres directores de los diarios provinciales hayan trabajado y se hayan formado antes en el periódico de referencia; como tampoco lo es que desde el mismo se haya nutrido, bien a otros medios de comunicación, bien a otros gabinetes al efecto; o que desde sus páginas de tacto tosco y sucio de tinta algunos hayan dado el salto hacia otros papeles más nobles e incluso literarios. Es un mérito que le cabe a este periódico y justo es reconocerlo en el momento de los aniversarios.

     Sin embargo, por lo que hace a lo laboral, que resulta ser un término mucho más pedestre que el anterior y casi hasta desprestigiado en medio de tanto impulso emprendedor, La Crónica no se ha escapado ni se escapa del sino común al sector de la comunicación. Al margen de que la época fuera de expansión o, como ahora, de depresión –que de todo ha habido en la viña de este diario-, los vaivenes entre su personal no sólo lo han sido por un paso a mejor vida, sino que en muchos casos son fruto de la inestabilidad en este tipo de empleo. Además, esa precariedad laboral existente en los medios de comunicación en general puede condicionar la libertad de opinión y de crítica y, en consecuencia, poner en riesgo los valores democráticos y la necesaria pluralidad informativa y de opinión a la que tiene derecho la ciudadanía. Pensemos, por ejemplo, que los medios de comunicación españoles han perdido en lo que llevamos de 2011 más de mil empleos, una cifra que triplica la correspondiente a todo 2010.

     Mas, en fin, los cumpleaños, sobre todo aquellos tan redondos como el que aquí nos ocupa, no sólo son útiles para evaluar el pasado; sirven también, y es oportuno que así sea, para avanzar propósitos de futuro. En tal sentido, desde un punto de vista sindical, creemos que para La Crónica y para el conjunto de medios de comunicación sería buena la atención de las instancias de control administrativo y laboral para evitar situaciones de precariedad o irregularidades que cuestionan incluso la viabilidad de las empresas; igualmente, la promoción de una Mesa sobre la situación de los medios, compuesta por el Gobierno, las partes implicadas y los agentes sociales, que promueva medidas para reforzar esa viabilidad; y, por último, avanzar y consolidar un modelo de radio, televisión y nuevos servicios de comunicación que cumpla con sus funciones de servicio público de calidad, respetando los derechos laborales. Son sugerencias humildes para que dentro de otros veinticinco años volvamos a tener ocasión para celebrar un aniversario tan relevante como este en un periódico al que todos estimamos.

Publicado en La Crónica de León (especial 25 aniversario), 6 noviembre 2011