Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

jueves, 31 de mayo de 2012

La democracia


     Lo que son las cosas: después de tantas vueltas como le andamos dando a los diferentes ángulos del barullo al que nos han arrastrado, resulta que todo es mucho más sencillo. Ha tenido que venir Cayo Lara a simplificar el puzzle: “Defender la democracia es hoy un acto revolucionario”. Y es que, si se mira bien y se amplia el foco, que es lo que procede para forjarse criterio, resulta que la tormenta económica, la debilidad política y la incertidumbre social desembocan en un mismo y proceloso mar, el de la democracia cada vez en mayor riesgo. No se trata sólo de la democracia formal, que bastante cuestionada aparece ya a causa del sistema electoral y de su usurpación por poderes fácticos, sino también de sus aspectos más comunes e inmediatos a nuestras vidas diarias. Por ejemplo, el adelgazamiento de la negociación colectiva, aparte de otras intenciones, no es sino una muestra más de esa tendencia a la no participación, a la no cooperación, al no ejercicio democrático en el ámbito de la empresa. Lo mismo podemos decir de la profusión de decretos frente a la anorexia de los proyectos de ley, de la tendencia a la concentración de medios de comunicación o de la sustitución en numerosas materias del derecho de consulta por el rodillo, si acaso, de la simple información. Se observa así mismo en el desdén y la soberbia de las mayorías absolutas, que han venido a suceder –quién sabe si para siempre- al espíritu del acuerdo y al afán de pacto que tanto han contribuido al progreso social en este país. Incluso las formas son cada vez menos formas, lo que quiere decir que en muchos casos los fondos son también bastante lóbregos. De modo que tendremos que concluir esta reflexión siniestra acudiendo de nuevo al muy lúcido y añorado Tony Judt, que vuelve a advertirnos desde el otro lado: “podemos hallarnos en la nada agradecida situación de que sea menos urgente imaginar mundos mejores que evitar los peores”.

Publicado en La Crónica de León, 31 mayo 2012

domingo, 27 de mayo de 2012

Manchas de carbón


     Lo que tiene el carbón es que mancha y contamina. Esa suciedad natural se torna simbólica en numerosas ocasiones y llega incluso a confundir la realidad o su visión, que no siempre son coincidentes. Asistimos de nuevo a otro episodio donde el mineral y sus circunstancias –pues nada son el uno sin las otras y viceversa- vuelven a situarse en el centro de la polémica y, como en momentos precedentes, la polución y la tizne condicionan una vez más el análisis, la narración y el posible desenlace del conflicto. Por eso, contribuir modestamente a enfocar con otra claridad ciertos aspectos del mismo es nuestro propósito.

     Ocurre, por ejemplo, que el mismo día 23 de mayo, mientras los mineros en huelga cortaban las carreteras de la provincia, León acogía una jornada temática sobre almacenamiento geológico de CO2, ese veneno que arroja la combustión. En ella el director general del Ente Regional de la Energía de la Junta de Castilla y León sostenía que el futuro del carbón debe “ir unido” a este tipo de proyectos que tienen que “abastecerse en su mayor parte con carbón de cuenca”. Por su lado, el presidente de la Plataforma Tecnológica Española del CO2 concluía: “siempre digo que España y Castilla y León tienen una oportunidad de desarrollo tecnológico y de poner en valor esa tecnología”. Es decir, que la paradoja llega al extremo de invertir en una nueva tecnología, de resultados todavía dudosos, a la vez que se liquida la materia prima llamada a alimentarla. Si esto es una planificación industrial coherente, no cabe duda entonces de que los principales afectados por los efectos nocivos del dióxido de carbono son el Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado y los profesores titulares de Fundamentos del Análisis Económico, pues uno y otro grupo son el origen profesional de los dos últimos Ministros de Industria. Para quienes no hemos alcanzado tan altas dignidades, la cuestión es más simple: ¿no sería lógico y hasta razonable acomodar un ritmo a otro y en función del éxito o fracaso de la investigación adoptar decisiones bien pautadas en cuanto a la producción? ¿No será que, puestos a recortar, como sucede en otros campos de la crisis, lo que hacemos es saldar deudas o pagar favores a otros lobbys de presión más poderosos que los carboníferos? ¿No será, como ya hemos señalado, que no existe una auténtica planificación energética ni en España ni en Europa?

     Mientras tanto, se han sucedido manifestaciones y cuentan que a una de ellas, en Villablino, asistieron 200 personas, que no está nada mal para tratarse de la capital cultural de las cuencas mineras. Y cuentan que en otra de ellas, en un rincón de la plaza, junto a contenedores para reciclar residuos, se vio al empresario de la cosa por antonomasia, haciendo gala probablemente de lo que es propio del señorío cacique de toda la vida: el paternalismo. Poco importa que no se haya situado nunca en vanguardia del empleo, por lo que al cumplimiento de los planes se refiere, o que no le duelan prendas a la hora del secuestro de las nóminas de sus empleados; el caso es que allí estaba, mostrándose como el buen pastor comprometido con su rebaño y pelillos a la mar. Como curioso es también, por lo menos, que alcaldes y parlamentarios de los de la mayoría absoluta no comparecieran a la cita para, en cambio, continuar nadando entre dos aguas como pocas especies son capaces de hacer; aunque, no obstante, esa misma aritmética democrática les permitirá aprobar mociones de urgencia en sus ayuntamientos que puntualmente remitirán a los medios de comunicación a modo de escaparate. Lo dicho, que no se sabe bien si los humos del carbón son propiamente tóxicos  o sencillamente alucinógenos.

     Y, en fin, no existe elemento potenciador de esos efectos extraños tan eficaz como la épica. Quienes mejor lo conocen y lo explotan son los reporteros gráficos, que en cada capítulo de las revueltas mineras encuentran siempre un filón para eludir las rutinas informativas y retratar con arte las glorias de esos héroes. De inmediato y en paralelo, no suelen tardar en sumarse a la veta orfebres del titular, cronistas de la novela gótica y otros comentaristas más o menos ilustrados –seguramente como un servidor- para construir todo un relato literario de altura como raras veces en los periódicos acostumbra a verse. No se trata aquí de menospreciar el significado de las gestas, que en algunos casos alcanzan el desafío vital y eso merece respeto, pero sí debemos convenir que los cantares, desde sus orígenes medievales, exaltan, confunden y turban. A los protagonistas porque les coloca al borde del narcisismo, que es lo más antiheroico que conocemos, y así pasa lo que pasa y lo que pasó un triste 29 de septiembre. Al público anónimo porque sólo falta que le animen a romerías, que tanto le da una cabalgata de reyes que una procesión de semana santa o una marcha negra. Y a los aguerridos empresarios locales porque se llegan a creer que el futuro de la provincia es eso de verdad y ya tienen una coartada más para rasgarse las vestiduras con el agravio y otras parálisis permanentes.

Es lo que tienen la suciedad y el hollín, que se notan. Como el rastro que en nosotros van dejando la memoria y el presente del carbón. Por redactarse queda su porvenir y en ello estamos.

Publicado en Diario de León, 31 mayo 2012

jueves, 17 de mayo de 2012

El cementerio


     Tomadas al vuelo, hay conversaciones que describen bastante bien nuestro ser eterno, no importa las circunstancias por las que atravesemos. Así sucedió hace unos días en uno de esos concilios de fumadores que se forman a la puerta de bares o restaurantes. Él, hombre corriente, les comentaba a ellas, dos mujeres también corrientes, lo mal que andaba el panorama de la ciudad y de la provincia, deteniéndose en el relato de empresas y negocios que mueren día a día. La respuesta que mereció la necrológica pudo parecer insólita en ese instante, aunque, bien pensado, no deja de ser la perpetua respuesta en una ciudad y en una provincia como la nuestra: “Es verdad, pero a cambio vivimos en una ciudad tranquila, que eso también hay que valorarlo. No como Valladolid”. Es lo que tiene vivir en los cementerios, que uno se acostumbra y hasta le acaba sacando gusto. De hecho, llevamos así toda nuestra existencia como si tal cosa, observando con relativa pasividad cómo se desangran por ejemplo los índices de población: 28.097 habitantes dicen que perdió la provincia entre 1991 y 2011, la mayor parte de ellos en la capital y en las cuencas mineras. Si tenemos en cuenta que sólo en ese último año la pérdida fue tan grande como en los diez anteriores, quiere ello decir que la tendencia se acentúa y vamos camino de la tranquilidad absoluta. Contribuirán a ello, no cabe duda, las sabias decisiones sobre las ayudas al carbón, que vendrán a liquidar lo poco que del sector iba quedando, y los ajustes en el empleo público, lo que para una tierra funcionaria es otro anuncio más de cierre. Casi el definitivo, a la espera de que le llegue el turno de nuevo a las pensiones. Eso sí, por lo que referían sesudamente las conversadoras, en Valladolid deben estar que se salen con tanta agitación y barbarie. Pobrecillos, no saben ellos lo que se pierden con lo mucho que se podrá fumar a diestro y siniestro en el camposanto.

Publicado en La Crónica de León, 18 mayo 2012

miércoles, 9 de mayo de 2012

Con el Estudiantes

Desde Ron Taylor hasta John Pinone. Desde lo patoso a lo imposible. Desde aquellos años a estos siglos. Desde los triunfos hasta las pérdidas de categoría. Desde los borrachos a los gladiadores. Del patio al pabellón. De un Carlos a otro Carlos. Desde la demencia hasta la resistencia. Desde Badalona hasta Estambul. Con el Estudiantes. ¡Qué jóvenes somos!

viernes, 4 de mayo de 2012

La herencia


     Entra dentro de lo normal que a un registrador de la propiedad, accidentalmente Presidente de Gobierno, le plazca hablar de herencias, pues no en vano los trámites sucesorios son una de sus fuentes de ingresos. Tampoco es extraño que los miembros de su gabinete, de profesiones indeterminadas pero con pinta de afortunados herederos, se abonen a imagen tan querida para el jefe, lo cual viene a ser como hacerle eco a la autoridad sin enmendarle la plana. En la misma línea cabe interpretar así mismo la querencia por el término encarnada en sus señorías populares, algunas de las cuales, todo hay que decirlo, no dan para más a la hora de generar metáforas explicativas de la situación. Total que entre los unos y los otros no dejan de sobar la herencia dichosa, mientras el país al que se dirigen se va convirtiendo paulatinamente en un aparcamiento de desheredados: más paro, más pobreza, más desigualdad. Es lo que tiene desentenderse de las personas para someterse a los determinismos económicos externos. Claro que, puestos a hablar de herencias, bien podrían añadirle al sermón el legado que nos han dejado nuestros grandes benefactores de la banca y cajas de ahorro. Se desconoce a estas alturas cuánto dinero público ha habido que hundir en sus cajas de caudales para sostenerlos sin que a nadie se le haya pedido cuentas por tan notable gestión, pero baste para ilustrarlo lo que nos cuenta el profesor de Economía Félix Ovejero sobre lo acaecido en la cuna del imperio: el precio de los rescates financieros en EEUU supera la suma de lo que costaron la compra de Luisiana, el Plan Marshall, la crisis de las cajas de ahorro de los 80, las guerras de Corea y Vietnam, la invasión de Irak, el New Deal y el presupuesto entero de la NASA, incluidos los viajes a la Luna”. Así que, con lo de aquí y con lo de allá, bien podríamos haber amasado una buena herencia en beneficio de la humanidad. Lo demás son monsergas.

Publicado en La Crónica de León, 4 mayo 2012

martes, 1 de mayo de 2012

Manifestación 1 mayo 2012



Discurso de cierre de la manifestación del 1º de mayo de 2012. En la Plaza Mayor de la ciudad de León. http://www.youtube.com/watch?v=v043Z9o_emY

2012: Trabajo, Dignidad, Derechos


     Siempre debemos tener presente el 1º de mayo como fecha histórica para no olvidar la lucha y el sacrificio que han vivido muchas trabajadoras y trabajadores desde los Mártires de Chicago, desde aquel mítico 1886 que se grabó a fuego en la conciencia obrera como fecha inolvidable.

     En aquella época las condiciones de vida de los trabajadores en Europa EE.UU. no podían ser peores: la jornada laboral llegaba hasta las 16 horas (para muchos miles de hombres y mujeres la jornada se iniciaba a las 4 de la madrugada y terminaba a las 8 de la noche); el salario era escaso y sólo permitía ir malviviendo mientras había un puesto de trabajo en la industria. En caso de cierre de la empresa, el destino para las familias obreras era el paro o la emigración; y en caso de accidente laboral, si sucumbían ante la desgracia más absoluta, solo quedaba la solidaridad entre las clases obreras para asistir a los compañeros en dificultades. Sus hijos trabajaban desde los 6 años, y las mujeres lo hacían de noche para completar el salario familiar. La miseria y la explotación eran un lugar común entre las clases trabajadoras, así como la represión policial. No es extraño, por lo tanto, que los obreros se organizaran para terminar con esta situación a partir de la década de 1880.
     Muchos años después, en 1978 los trabajadores en España participábamos en las manifestaciones del 1º de mayo reivindicando el pleno ejercicio de las libertades y la consolidación de la democracia, en concreto el pleno ejercicio de la libertad sindical a través de la promulgación de un Estatuto de los Trabajadores, la devolución del patrimonio sindical, la regulación de las secciones sindicales en las empresas, la regulación de la negociación colectiva, el derecho de huelga y también medidas eficaces contra el paro.
     Desde la promulgación de la Constitución, varias han sido las ocasiones en las que la clase trabajadora española, de la mano de los sindicatos de clase, ha tenido que movilizarse y convocar huelgas a todos los gobiernos para hacer respetar los derechos laborales y sociales.
     El periodo para el cálculo de las pensiones, el empleo juvenil o la política económica, los recortes de las prestaciones por desempleo y el proyecto de ley de huelga, los recortes sociales y la reforma del mercado de trabajo, otra vez el intento de reformar el desempleo, los recortes sociales  y, finalmente, la última la reforma laboral y la defensa de los servicios públicos han sido los muchos motivos que han llevado a los sindicatos de clase trabajadora a convocar siete huelgas generales.

     Ahora, cuando creíamos que el estado de bienestar era algo irreversible, contemplamos como esa ilusión se esfuman con unos simples Decretos, retrocediendo a los años preconstitucionales. Por eso este 1º de mayo tiene más significado si cabe, y conviene que toda la ciudadanía comprenda  que los logros laborales, económicos y sociales, no son graciables por parte de gobiernos y patronales, sino fruto de la lucha de los trabajadores y trabajadoras unidos en sindicatos, que desde el siglo XIX hasta hoy han plantado cara y han luchado siempre por la defensa de los intereses comunes.

     Con la disculpa de la crisis que ha sido  provocada por la avaricia del capital, los Gobiernos de Europa, en su mayoría en manos de la derecha, se han empeñado en que la única forma de superarla es recortando derechos laborales, salarios y prestaciones sociales, sin preocuparles las consecuencias que estas medidas acarrean a las clases trabajadoras, con trabajo o sin él, y a las personas jubiladas o pensionistas. Ponen mucho empeño en legislar siempre con la mirada puesta en el sacrificio de los más débiles, pero no se plantean ni escuchan las voces que gritan para que legislen y actúen sin dilación sobre el capital, con impuestos justos y progresivos, para que aflore la economía sumergida y luchen contra el fraude fiscal.

     La unión Europea, con Alemania y Francia como látigos de la derecha capitalista, están haciendo mucho daño a los  países con economías menos fuertes, con más dificultades para superar la crisis, pues, lejos de tomar medidas para dinamizar la economía y por lo tanto crear empleo, se preocupan de fijar objetivos imposibles de cumplir, debilitar las economías, recortar derechos y salarios y en consecuencia incrementar el desempleo. De tal manera que la población, en lugar de observar confianza y futuro prometedor, lo que está percibiendo es el pánico a quedarse sin empleo; y los que no lo tienen están perdiendo la esperanza de encontrarlo y, si lo consiguen, será en condiciones que se corresponden con los años sesenta, sin derechos y con salarios que no permiten llevar una vida digna como se merecen.

     Por eso este 1º de mayo llamamos a toda la ciudadanía a secundar las movilizaciones convocadas por los sindicatos, para defender lo que nunca se debe de perder, porque si creíamos que todo estaba seguro y que no habría posibilidad de retroceso, estamos viendo que sin lugar a dudas estábamos equivocados. Somos conscientes de que en años de bonanza económica es difícil salir a la calle a reivindicar, pero esa época ha pasado. Ahora los derechos se recortan sin piedad por este Gobierno en cada Consejo de Ministros, con la brutal reforma laboral, el incremento de los impuestos y tasas, el riesgo de perder la educación y sanidad públicas de calidad. Por eso debemos hacer honor en el Día Internacional del Trabajo a todos los que han luchado en tiempos muy difíciles y en situaciones de persecución, y dar ejemplo para que nuestros descendientes no tengan condiciones laborales, salariales y de estado de bienestar inferiores a las nuestras.


Firmado junto a Arturo Fernández (UGT)
Publicado en Diario de León, 1 mayo 2012

viernes, 20 de abril de 2012

El calendario


     Anda revuelto el paponerío local porque el calendario escolar del año 2013 vuelve a situar las vacaciones escolares de primavera en la llamada semana de pascua. Y argumenta contra esta decisión un sinfín de efectos negativos que van desde el descenso en ventas de limonada hasta la merma del fervor procesional en las jóvenes mesnadas. Nada dicen, sin embargo, sobre criterios pedagógicos o ritmos académicos, pues al cabo en la enseñanza, como bien saben los papones, poco importa lo educativo propiamente dicho frente a la hostelería y el turismo. Mucho menos frente a los valores eternos y a las tradiciones. Conviene quizá recordar que la vacación escolar no es asunto motivado por cabalgatas navideñas ni por desfiles penitenciales, sino por un adecuado acomodo de los tiempos de trabajo y de descanso para alumnos y alumnas de los distintos niveles. Cierto es, no obstante, que en este país se aposentó en esto como en muchas otras materias el dictado religioso, que ha acabado condicionando más de lo debido la vida, los usos, las costumbres y los trabajos. Recuérdese que hubo quien a finales del pasado año propuso una racionalización del calendario festivo de cara a una mayor productividad, conviniendo entonces la necesidad de trasladar los festivos a los lunes. Acuerdo hubo en tal sentido entre organizaciones empresariales y sindicales, si bien modesto, pues a la postre el orden espiritual resultaba como siempre inamovible, y bastó que se pusiera en acción el muy casto gobierno actual para que todo quedase una vez más en agua de borrajas. En suma, que conveniente es darle una vuelta a todo el calendario, como a todos nuestros horarios, fosilizados desde antiguo en moldes caducados y severamente atravesados por referencias piadosas. Ésta sí es un reforma que merece la pena, que nos situaría en la modernidad y que dudosamente remataremos mientras sigamos gobernados (o dirigidos, nunca se sabe) por papones.

Publicado en La Crónica de León, 20 abril 2012

viernes, 13 de abril de 2012

Los últimos talleres


Taller Material Móvil 1940
     Lo malo de no haber alcanzado las disneylandias prometidas no es que ese fracaso nos devuelva al estadio inmediatamente anterior y en él nos deposite sine die. No, lo verdaderamente terrible es que frustra el futuro, disuelve el presente e incluso perturba el pasado. Se observa así mes a mes con la venta de automóviles, por ejemplo: no sólo desciende el número de nuevos modelos en las calles, sino que ni siquiera es posible sostener en ciertos casos el de vehículos usados a medida que empiezan a faltar piezas de repuesto en los desguaces.

     Algo parecido ocurre en esta ciudad y en esta provincia. Lo malo de no haber rematado la red de autovías no radica en resignarse a las carreteras de siempre, sino en aguantar su deterioro progresivo e irremediable a falta de presupuestos para el mantenimiento. Lo malo de no haber conquistado la alta velocidad ferroviaria, suponiendo su bondad, no consiste en conformarse con transportes menos competitivos, que por otra parte son bastante dignos, sino en constatar que ese efecto regresivo se lleva también por delante otras instalaciones que parecían consolidadas: no tendremos nueva estación por muchos años, no tendremos ni estación pues en su lugar se construyó un apeadero provisional, no habrá integración urbana del trazado sino la perpetuación de un vacío que mutará poco a poco en un vertedero integrado en nosotros mismos. Y esto sucede así porque el futuro, ese cuento de la lechera, no se quiso ni se quiere construir sobre un presente confirmado sino sobre su hipoteca, y cuándo aquél falla éste también se derrumba sin remisión y reescribe incluso el pasado.

     Ocurrió así con el desmantelamiento agrícola de la provincia tras la sumisión a las políticas europeas, lo cual menguó el sector y generó despoblación y abandono. Viene ocurriendo igualmente con la minería, otro sector en constante reconversión sin alternativas, que acabará desembocando en una  nueva nada. Y le toca el turno ahora al sector ferroviario, el tercer vértice sobre el que se asentó durante mucho tiempo el desarrollo provincial. Su merma ha sido paulatina y ha afectado por igual a plantillas, frecuencias, destinos, entes directivos, mercado y relevancia del conjunto en el mapa general ferroviario. La muerte más o menos anunciada de sus últimos talleres, los de material móvil y eléctrico, será muy pronto su corolario.

     La ausencia de voluntad política demostrada durante al menos el último trienio y confirmada en los Presupuestos del Estado para 2012 así lo sentencian. Porque podría comprenderse el aplazamiento para tiempos mejores del soterramiento del tren a su paso por la ciudad, pero lo que no es de recibo es ignorar el traslado previsto de los talleres a su nuevo emplazamiento en el polígono de Torneros; salvo que con esta omisión intencionada se persiga otro objetivo: su liquidación e impulso alternativo de las nuevas instalaciones de Redondela, en consonancia curiosamente con el fomento del trazado gallego de alta velocidad frente al retraso de la opción leonesa. Un proceso todavía menos comprensible si tenemos en cuenta el proyecto de ejes de trasporte europeo, que por lo que hace al del noroeste de España pasaría de ser sólo una línea dibujada en un plano a contar con una referencia sólida y física real: el citado polo logístico de Torneros. Así pues, podrán invocarse el déficit, la austeridad y los ajustes, pero resulta evidente que detrás de muchas decisiones vuelve a pesar más el componente localista que la racionalidad de las mismas.

Estamos ante otra muestra de cómo el futuro se nos presenta aún mucho más precario que el pasado: no tendremos nuevos talleres ferroviarios, es cierto, pero es que no tendremos ni talleres. Mas no queda ahí el asunto, pues la pérdida de esa estampa histórica puede ser sólo el prólogo de una decrepitud mayor: ¿cuánto tardarán algunos trenes Alvia que unen Asturias con Madrid en dejar de lado la operación de entrada y salida en el apeadero leonés con el fin de ganarle tiempo a los kilómetros? ¿por qué hay quien habla ya de un nuevo intercambiador de ejes precisamente en Torneros? ¿qué plazo de vida puede tener el control del AVE en el edificio que hoy se construye si, paradójicamente, vamos a quedar para largo al margen de los trayectos AVE? ¿cuándo advertirá el lado gallego de nuestra existencia este sinsentido y reclamará para sí lo que ya ha consumado en lo relativo a talleres y preeminencia de su recorrido?

La ofuscación popular por arrasar los proyectos del anterior Presidente del Gobierno (en parte ya se encargaron de hacerlo unas urnas cainitas en la ciudad de León) hace que no se repare en detalles ni en consecuencias. Cierto que tiempo tuvieron Rodríguez Zapatero y sus gobiernos para rematar la faena en lugar de dejarse ir en la desidia y el caos de su segunda legislatura. Cierto que las circunstancias económicas han cambiado también severamente y ello hace necesaria una nueva agenda. Pero lo que se descubre en el fondo, a la hora de continuar o laminar ideas, es que unos apostamos por talleres, es decir, trabajo clásico y productivo, y otros se conforman con palacios de congresos, esto es, desfiles de moda y cónclaves nupciales. Son estilos.

Estación de León 1883 (Foto Laurent)
Publicado en Diario de León, 18 abril 2012

lunes, 9 de abril de 2012

VARIOS: Chimes of freedom


     En diciembre de 2007, cuando esta banda sonora empezó a escucharse en Notas Sindicales, un disco elaborado a base de versiones sobre el cancionero de John Lennon y comercializado para mayor gloria económica de las campañas de Amnistía Internacional inauguró la serie. Hoy, casi cinco años después, proponemos otro disco con varios denominadores comunes con aquel: Chimes of freedom (The songs of Bob Dylan. Honduring 50 years of Amnesty International). En efecto, una nueva edición a beneficio de esa organización en el cincuentenario de su trabajo por los Derechos Humanos en el mundo y un disco compuesto también por versiones exquisitas, construidas en este caso sobre el repertorio de Bob Dylan. Y como en aquella ocasión, cuya colección de canciones ocupaba dos CD, la recopilación vuelve a ser tan amplia que ocupa hasta cuatro CD y conforma así una auténtica antología del artista de Minnesota en las más variadas voces.

     Fue en marzo cuando supimos que Dylan regresaría de nuevo a España, curiosamente para encabezar esta vez el cartel del Festival Internacional de Benicásim 2012. Naturalmente, no todos vamos a poder asistir a esa cita de año en año más ecléctica y no todos le han perdonado a estas alturas algunas frivolidades con las que nos castigó en recitales precedentes. Para los unos y para los otros, incluso para aquellos sacrílegos a los que la voz del artista nunca les pareció lo bastante cariñosa, el disco nos permite de forma simultánea un reencuentro con canciones que se integran ya en la mitología musical moderna y un descubrimiento de las posibilidades que esos mismos cantables nos regalan en nuevas y sorprendentes interpretaciones. En él se esconde todo lo humano y lo divino, así en títulos como en nombres, desde “Blowin’ in the wind” a “Mr. Tambourine man”, desde Eric Burdon a Patti Smith, y así sucesivamente Diana Krall, Mark Knopfler o Jackson Browne, “I want you”, “Just like a woman” o “Knockin’ on heaven’s door”. Todo ello coronado con un remate final por parte del propio Dylan, precisamente con los sonidos de la libertad que abrazan todo el conjunto.

     Y, claro, siempre hay defectos, mucho más evidentes todavía en una obra con interés antológico. Nos referimos a la ausencia de documentación complementaria, gráfica y textual, que es siempre de agradecer, y a la exclusiva versión inglesa de las pocas explicaciones que se aportan para justificar esta iniciativa y su formalización. Aun con ello y otras austeridades de la edición, estamos ante un lote que merece ser disfrutado sin límite y que encarna un consumo más que justo en función de la organización beneficiaria. En su página web https://www.es.amnesty.org/ssl/tienda/ puede adquirirse junto a otros muchos complementos o publicaciones, que habrán de servir así mismo para celebrar un aniversario -50 años-  tan feliz como doloroso si atendemos a su significado global.

Publicado en Notas Sindicales, mayo 2012