Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

domingo, 15 de marzo de 2015

Buenos tiempos


     La carta de despedida vital publicada por el neurólogo Oliver Sacks (“De mi propia vida” http://elpais.com/elpais/2015/02/20/opinion/1424439216_556730.html) nos reconcilia con la humanidad. También, naturalmente, relativiza esas cosas importantes que nos distraen (“Voy a dejar de ver el informativo de televisión todas las noches. Voy a dejar de prestar atención a la política y los debates sobre el calentamiento global”) y nos anima a pensar la realidad de otro modo. Acaso sea sólo porque uno se enfrenta a un cáncer terminal.

Oliver Sacks
     También es verdad que el tono cenizo o ceniciento que tiñe cualquier reflexión sobre esta nueva edad la oscurece más todavía y seguramente nos conduce a la equivocación. Por eso es adecuado estar alerta ante mensajes como los de Sacks u otros que, por casualidad o no, aparecieron en los medios de forma casi simultánea. Dice Javier Gomá, Director de la Fundación Juan March, que “es incuestionable que nuestra época es la mejor de la historia universal”. Y según Javier Cercas “salvo en los últimos treinta años, en este país siempre hemos estado muchísimo peor de lo que estamos, tanto desde el punto de vista político como económico”. Y es cierto, todo eso es cierto. Incluso algunas noticias, de esas que Sacks ha decidido prescindir, insisten en ese mismo sesgo. Cuentan, por ejemplo, que la esperanza de vida aumentará más de 40 años en esta centuria; y que, entre 1910 y 2009, los españoles viven, de media, el doble de tiempo. Es más, acaba de publicar la Revista Española de Investigaciones Sociológicas que la mitad de los niños o niñas que nazcan hoy llegarán a vivir un siglo.

     Habrá que convenir que los nuestros son unos buenos tiempos y habrá que desempolvar, para celebrarlo, aquel viejo disco del ya decadente Elvis Presley, Good times, que no escuchamos desde hace décadas. Casi desde su publicación, allá por 1970. Porque hasta los autores de la literatura más apocalíptica se ponen tiernos cuando nos la explican. Sin ir más lejos, ése es el caso de George Packer, cuya novela El desmoronamiento traslada a la ficción el declive de la sociedad americana. Pues bien, dice Packer que “cada vez que intentas agarrarte a algo sólido, se derrumba. El tejido social se deshilacha (…) Aunque la situación es oscura, hay luces que brillan. Es gente que mantiene la luz encendida”. No sé, tal vez es que también él ha leído la carta de Oliver Sacks.

     El caso es que hasta Slavoj Zizek, uno de los pensadores de moda, acaba de publicar un libro que se titula Mis chistes, mi filosofía. Como si todo, hasta la teoría lacaniana, tuviera un envés relajante y con tendencia a la sonrisa.

     Vale, estamos entrando en una nueva edad y cualquier cosa es posible. Nuestros análisis hasta la fecha, acosados sin duda por un contexto más bien adverso, han incidido en lo turbio, en lo sombrío, en la zozobra de unos tiempos cambiantes. Habrá que dejar que el calendario avance para alcanzar certezas, porque seguramente ganaremos perspectiva y criterio. Incluso podremos llegar a nuevas conclusiones que enfaticen la bondad de esta época, tal y como acabamos de reseñar. Difícil será, sin embargo, llegar al optimismo interesado del Presidente del Gobierno o al más bien alelado de su predecesor. Pero sin duda hay otros mundos que también están en éste.

     El caso es que hay días en los que uno no tiene más remedio que atiborrarse a vídeoclips de Katy Perry.

Publicado en Tam Tam Press, 14 marzo 2015

martes, 10 de marzo de 2015

Benditos bares


     “Bendito bar, bendito bar, donde aprendimos a esperar a la muchacha de las medias de cristal…” Así rezaba el estribillo de una de las canciones más insignes de los insignes Deicidas, y su vocalista, el inabarcable Felipe Zapico, acertaba de nuevo en la diana de nuestras emociones más elementales. De manera que orgullosos tienen que estar él y su grupo si han conocido el siguiente dato: “La provincia de León cuenta hoy con 3.879 bares, 108 más que hace cinco años. Sólo en la ciudad se contabilizan 1.125 bares y pubs, 149 más que en 2010”.

     Hace un par de años, la Junta de Castilla y León, a instancias de la Federación Regional de Municipios y Provincias, modificó hasta cuatro leyes a toda prisa para hacer desaparecer los límites físicos entre establecimientos hosteleros para la venta de bebidas alcohólicas. El olfato de las administraciones advirtió por entonces, en pleno desastre colectivo, que el futuro pasaba por estos negocios, no por otros, y desde luego acertó. El espíritu emprendedor de la ciudadanía leonesa ha estado a la altura, no hay dudas, y ahí tenemos los resultados. No hay crisis que nos haga dejar de beber y de esperar a la muchacha de las medias de cristal. Porque, además de emprender y de darle al porrón, somos unos románticos empedernidos.

     O tal vez sea que no hay más remedio. Que nunca la administración fue ni será tan ágil para impulsar otro tipo de tejido productivo, cuyo valor añadido nos asegure un futuro mejor. Que saben ellos como nadie que con alcohol se olvidan las penas, aunque acto seguido contraten campañas para que cuidemos la salud y sigamos produciendo, es decir, abriendo bares. Que el sector de la hostelería sólo conoce en materia laboral la ley de la piratería y eso sale bastante más barato que la innovación y el desarrollo. Que somos todos unos manirrotos y que no merecemos otra cosa por habernos muerto por encima de nuestras posibilidades. Y que para qué queremos librerías si ya no lee ni dios.

     Anda, Zapico, cántanosla otra vez.

Publicado en La Nueva Crónica, 10 marzo 2015

viernes, 6 de marzo de 2015

Gaye / Creedence / Auserón / Winehouse


     Mucho tiene que ver el enamoramiento al decidir dar nueva vida a una canción. No me refiero al contexto que, tantas veces, liga una canción determinada a una situación sentimental. No, más bien defiendo que determinados cantables producen reacciones químicas similares al amor y, necesariamente, se les acaba amando tanto que uno desea hacerlos propios, poseerlos. Como en la vida misma.

     I heard it through the Grapevine es posiblemente uno de ellos. Al menos eso se puede deducir ante la extensa lista de buenos amantes que ha conquistado a lo largo de los años. Y con toda probabilidad no agotada todavía, pues es de esas canciones que tienden a permanecer sin oxidarse y que, cuando alguien las toma para reanimarlas, pareciera como que suenan virginales como la primera vez. La verdad es que su primera vez fue en 1966 y sus protagonistas se llamaron The Miracles, aunque el sello omnipotente por aquel entonces, Tamla Motown, prefirió dejarla a un lado, de tal manera que el primer estallido en realidad sucedió en la voz de Gladys Knight al año siguiente. Sin embargo, tanto los unos como la otra acabaron sepultados bajo el éxito que en 1968 alcanzó un intérprete ya imperecedero, Marvin Gaye. El camino hacia el olimpo de los clásicos quedó con él definido.

     Pronto se enredaron en esa senda otros nombre históricos: primero los Temptations y más tarde Creedence Clearwater Revival. Por puro vicio nos interesan estos últimos, que declararon su amor a este tema en el disco ««Cosmo’s Factory» en 1970. Si Marvin Gaye nos abría en canal con su voz, lo que los Creedence consiguieron fue derretirnos definitivamente con su potencial sonoro. Llegados a ese punto, no sabía uno a qué carta jugar, aunque el resultado final nos demostró que no era preciso ser tan selectos y que la infidelidad formaba parte también de la cultura sentimental y musical. No por ello el amor iba a ser menos poderoso.

     Pasaron los años no sin que hubiese algún que otro affaire, pequeñas aventuras como la de Tina Turner que en el fondo no dieron demasiado lustre a la canción. Y fueron nada menos que los hermanos Auserón y en castellano los que en 2006 nos devolvieron a ese estado lelo que caracteriza a los arrebatados por Eros. Lo hicieron con un disco caprichoso, todo él compuesto por versiones, titulado «Las malas lenguas», exactamente igual que titularon el original I heard it through the Grapevine (literalmente traducido por algunos como Me lo contó un pajarito). En fin, sea lo que sea, lo cierto es que les debemos una traducción y un acomodo al castellano extraordinarios. Lo mismo que debemos a Amy Winehouse el último episodio reseñable de esta larga historia de amor, aunque en su caso se lo hizo à trois pues eligió compartir hechizo al lado de Paul Weller, figura que fuera del espíritu mod.

     ¡Hay que ver! Toda una retahíla de amantes para una canción que en realidad es un canto de desamor. No olvidemos como arranca el relato: “Apuesto a que te estás preguntando cómo supe tus planes para hacerme infeliz con otro chico que habías conocido antes…”

Publicado en genetikarockradio.com, 7 marzo 2015

domingo, 1 de marzo de 2015

Mujeres


¿Murieron abrasadas 129 trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York el 8 de marzo de 1908? ¿Hubo aquel mismo día u otro 8 de marzo en 1857 una manifestación espontánea organizada por las trabajadoras del sector textil de la ciudad de Nueva York? ¿Acaso no se amotinaron las mujeres rusas un 8 de marzo de 1917 ante la falta de alimentos? Variada historiografía la de esta fecha, 8 de marzo, años después declara Día Internacional de la Mujer. No importa su verdad o su leyenda. Lo cierto es que cuando se celebró el primer Día Internacional, en 1911, más de un millón de mujeres participaron públicamente en él. Además del derecho al voto y a ocupar cargos públicos, demandaban el derecho a trabajar, a la enseñanza vocacional y al fin de la discriminación en el trabajo. Y aquí estamos.

Isla mujeres [http://www.youtube.com/watch?v=ClqzBFqV9YQ] es una canción del israelí David Broza que viene, después de la introducción, a inaugurar este capítulo de Moderato Cantábile con el que saludar al mes de marzo mediante la indagación en el cancionero, a propósito precisamente de la celebración del día 8, para remontarse después desde ese enclave simbólico hasta el universo de las mujeres hechas materia cantable. Y podemos asegurar, como inicio, que es un universo casi inabarcable.

En efecto, múltiples son los senderos que podrían recorrerse con este motivo que nos ocupa, desde las voces femeninas sin más adjetivos hasta las que se entregan a temática tan concreta como abstracta en ocasiones. Arbitrariamente, por tanto, elegiremos el camino de la onomástica, generoso en su muestrario y espléndido en sus resultados, para confeccionar una lista de audición vistosa y elegante. Aunque, para empezar, añadiremos otros nombres no cantados, sino recitados o narrados, con los que ornar definitivamente nuestro escenario. En 1997, la Editorial Hiperión publicó el compendio de dos décadas de poesía española, seleccionada y comentada por Noni Benegas y Jesús Munárriz, bajo el título Ellas tienen la palabra [http://www.hiperion.com/index.php/libreria/poesia-hiperion/ellas-tienen-la-palabra-detail]. Cuarenta y una escritoras, que habían salido a la luz en el último tramo del siglo XX, aportaban su poesía femenina, si es que hay una poesía femenina, y entre ellas aparecían nombres como Eloísa Otero, Ana Rossetti, Carmen Pallarés, Olvido García Valdés, Chantal Maillard, Ángeles Mora, Neus Aguado, Andrea Luca, Isla Correyero o Blanca Andreu. Sigue mereciendo la pena. Exactamente igual que En pocas palabras [http://ellasdeciden.com/los-libros/], otro libro que recoge 366 frases sobre los más diversos temas, dichas por mujeres de cuarenta y siete nacionalidades distintas, en un arco temporal que va desde el siglo IV hasta 2003, año de la publicación, recopiladas por Gemma Cernuda y publicadas por la Editorial Lumen. Es otra manera de ver el mundo, que cerraremos con una nueva canción del mismo campo semántico: Mujeres, de Silvio Rodríguez [http://www.youtube.com/watch?v=k359Hyzjx40].

Y ahora sí, nuestra play-list del mes de marzo. Viniendo de atrás hacia delante, o no se sabe bien, algunas reminiscencias para abrir boca. Empalagosa y desesperada, Aline [http://www.youtube.com/watch?v=ZgLmBiYSafI], de Christophe, clásico cantante francés de corto recorrido por estas latitudes. Vanguardista y rebelde en su tiempo, Lyla [http://www.youtube.com/watch?v=I9Z8vnpyaEs] , de Lone Star, un grupo como pocos en nuestra historia. Y poderosa y eterna como ninguna otra, Gloria [http://www.youtube.com/watch?v=J0aHmMfZTEw], de Them, Van Morrison a la cabeza.

Segundo bloque a continuación para aquéllas que resultan tan bailables como divertidas, empezando por la tan rumbera como pre-popera María Isabel, [http://www.youtube.com/watch?v=h0mmpYQUqB4], de los Payos. La caribeña por antomasia María Cristina [http://www.youtube.com/watch?v=nQ38nwtRA0A], de la más que inolvidable Vieja Trova Santiaguera. Y, en fin, la muy simple pero resultona Roxanne [http://www.youtube.com/watch?v=3T1c7GkzRQQ], de Police.

Serenémonos ahora en la lírica para compensar los excesos anteriores, y demos paso a la sublime y conmovedora Yolanda [http://www.youtube.com/watch?v=sct0-7rs2zY], como sólo Pablo Milanés sabe interpretar y componer. O a Joan Manuel Serrat dando vida a la historia de amor imposible con Lucía [http://www.youtube.com/watch?v=hN58ejKFU7c]. Y, por supuesto, Suzanne [http://www.youtube.com/watch?v=snMOmHzgssk], la joya envidiable de Leonard Cohen.

Pisemos un poco más el acelerador ahora para descubrir a Teresa Rampell [http://www.youtube.com/watch?v=LMiqw-EvDB0], del grupo catalán Manel, merecedor sin duda de mayores audiencias. Casi tantas como las de Bunbury, que aporta a  la lista su visión tan particular de Alicia [http://www.youtube.com/watch?v=9juFRIYqLRk]. O como la Cecilia [http://www.youtube.com/watch?v=Rwwaj83HUlk] de Simon & Garfunkel, no lo mejor de su repertorio pero siempre oportuna.

Y naturalmente las clásicas, empezando por la eterna Amanda [http://www.youtube.com/watch?v=GRmre8ggkcY] de Víctor Jara, combativa y sentimental a partes iguales. O la mítica Clementine [http://www.youtube.com/watch?v=AqOrZP2EpNk], revisitada hace poco tiempo por el inagotable Neil Young. Y la tan coplera como sabrosa, en la versión del siempre engalanado Diego el Cigala, María de la O [http://www.youtube.com/watch?v=6S0kC6XO4VQ].

Así que coronaremos este repertorio con una licencia, la de sumar tres nuevos cantables sin otra razón que la de nuestra propia devoción. Sin más comentario, y con el 8 de marzo como norte, siempre deliciosas: Dolores, de Hilario Camacho [http://www.youtube.com/watch?v=DOqMZJcdB1o]; Elisa, de Serge Gainsbourg según versión de Jane Birkin [http://www.youtube.com/watch?v=O_60E4ZPatA]; y Julia de la Romántica Banda Local [¡ay, inencontrable en la red!, para que luego digan].

Publicado en Saba 9, marzo 2015

martes, 24 de febrero de 2015

Falsos mitos


     Nadie dudará de que la crisis, o la estafa, o lo que quiera que sea este desastre colectivo nos ofrece también enseñanzas. Una no menor es la que destapa el falso mito de que la contención salarial es un modo de generar empleo. O de no destruirlo. Esta creencia fue predicada ya por los adalides de la depredación laboral sin necesidad de contextos adversos generales, de tal manera que cuando éstos se convirtieron en paisaje habitual la suposición fue proclamada ya sin ningún disimulo. Y podemos decir que en ello seguimos, pues los necios suelen ser obcecados.

     Mas hete aquí que ningún lugar encontraremos como esta provincia devastada para demostrar exactamente lo contrario. La pérdida de población activa y de empleo han evolucionado en paralelo a la devaluación salarial a lo largo de estos años invernales. Y así continuamos, hasta el punto de que León, y sólo la provincia de León, perdió poder en sus sueldos por vía convenio durante el año 2014: un - 3’3% frente a un + 1’5% de media nacional, según estadísticas del Ministerio de Empleo. Ni que decir tiene que las cifras de desempleo y de emigración no tuvieron respiro.

     Pues bien, algún delito tendremos en ello todos cuantos intervenimos en el ámbito laboral. Ahora bien, responsabilidad como ninguna, a nuestro entender, le corresponde a un sector empresarial empeñado sobre todo en aumentar la productividad y mantener beneficios gracias precisamente a los dos factores citados que actúan en conjunto: reducción de empleo y reducción de sueldos. Y por lo que hace a León, visto el dato citado, los responsables de un balance tan negro no hay que buscarlos más allá de Mayorga. Nada hemos escuchado a la burguesía local sobre el asunto. Su silencio sobre la materia más bien la delata.

     En fin, muchos falsos mitos se derrumban, aunque otros tópicos vienen a sustituirlos. Muy pernicioso es el que afirma que la recuperación se puede conseguir sin salarios dignos y sin convenios. Y se oye demasiado en estos tiempos electorales.

Publicado en La Nueva Crónica, 24 febrero 2015

jueves, 19 de febrero de 2015

Eagles / Gipsy Kings


     La actitud ante las versiones (las buenas versiones, por supuesto; del resto mejor no hablar) requiere generosidad. No sirven de nada ni la ortodoxia ni el purismo. Incluso cuando se producen aparentes irreverencias, es preciso mostrarse espléndidos y acogerlas con espíritu esponjoso. Sólo así nos estará permitido disfrutar de giros copernicanos que terminan por merecernos la pena.

     Sucede esto cuando una versión levanta un puente de dudoso tránsito entre formas no conciliables. Para empezar, el cambio de lengua es ya un salto abrupto que reclama otros acomodos rítmicos. Lo mismo que un giro radical entre estilos, que obliga a todo tipo de ajustes finos. O la traslación de geografías, que modifica públicos, ambientes y sentidos. Todo esto, en fin, cuando se realiza con talento no supone un sacrilegio, como piensan los exquisitos, sino que ensancha las posibilidades de una composición hasta límites insospechados.

     Por ejemplo, basta tomar Hotel California de los Eagles, la seña más notable del llamado country rock o soft rock, según se mire. Más que una simple canción, todo un arquetipo, un éxito incuestionable conforme a los cánones establecidos. A estas alturas de la historia, casi un objeto de culto para cuantos en ella se han deleitado hasta la saciedad. Incluso para quienes la puedan aborrecer, no deja de ser una referencia. Pues bien, hete aquí que llegan unos señores franceses, los Gipsy Kings, y le hacen un traje. Bajo las reglas de ese híbrido suyo de flamenco, pop y rumba catalana, se llevan el ídolo sagrado a los tercios del español más o menos chapurreado, a los compases rumberos más destartalados y a los caminos por los que circulan las carretas gitanas. Lo que podía esperarse de semejante mutación es, como poco, la profanación y la blasfemia musical. Pero no, el producto final, con amplitud de miras, es talentoso y resultón. Cierto que no es válido para todos los oídos ni sensibilidades, pero sin duda alguna sí merecedor de respeto y de consideración. Una mixtura bien resuelta y mejor gozada si se recibe en directo.

     Es el patrón por antonomasia de un modelo de fusión no como cualquier otro. Tuvo su precedente, fallido, en la adaptación que hizo El Príncipe Gitano del In the guetto de Elvis Presley, citada aquí sólo en la categoría de anécdota, pero que si alguien la desconoce debería acudir de inmediato a los archivos para ponerse al día en el capítulo de la infamia. Por más que la infamia pueda ser, y lo es en este caso, simpática. Incluso hay otros experimentos suculentos de saltos al vacío, como el All my Loving de los Beatles en versión de Los Manolos, claramente continuadora de la que resaltamos en cabecera. Y otra mezcla curiosa, aunque de naturalezas bien diferentes, fue la recreación que hiciera Pata Negra del Juan Charrasqueado de Jorge Negrete, otra demostración sabia del buen hacer en esta materia turbia.

     En fin, dicho quedó al principio. Generosidad en las orejas y en la disposición. De lo contrario, acabaremos tan encasillados como un diccionario antiguo. Y, eso sí, criterio, mucho criterio.

Publicado en genetikarockradio.com, 21 febrero 2015 

sábado, 14 de febrero de 2015

Ciertos desórdenes mundiales


     Hemos leído noticias inquietantes, pero que son ya el pan de cada día. François Hollande, a bordo del portaviones Charles de Gaulle, anuncia una inmediata revisión de los planes para reducir los presupuestos y efectivos de los ejércitos. Japón aprueba su mayor presupuesto para Defensa, con un aumento del 3’8% sobre 2014. Rusia lo aumenta en un 30%. Y así sucesivamente. Aunque tampoco debemos ignorar otras informaciones en apariencia menores. En España se acaba de aprobar la más que severa Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana. La Unión Europea se plantea revisar el Tratado de Schengen. Francia contratará 2.680 personas para luchar contra la yihad y gastará 735 millones en tres años. Etcétera.

     La sombra de Charlie se cierne sobre todos nosotros y lo hace vestida con uniforme militar o policial. Es decir: ante un conflicto, el de los arrabales de París como muestra, de naturaleza básicamente social o cultural, respondemos en el mismo tono de los fanáticos. No aumentamos nuestros presupuestos para empleo o educación, sino todo lo contrario. Añadimos más madera. Y esto es así, entre otras razones, porque los atentados del tipo de los ocurridos en la capital francesa, además de conmoción, nos crean sentimiento de culpa, cargan sobre nuestras conciencias la sensación de habernos equivocado en algo, como si el error habitase en nuestra cultura o en nuestra sociedad (no lo descartamos) en lugar de en aquellos que hacen del conflicto religioso o étnico la causa única de sus vidas y de sus muertes. Simplificando, que es lo que más solemos hacer, nuestro lado político sólo sabe replicar con la firmeza, con la invocación a la seguridad (como acabarán nombrándose en breve todos los ministerios del interior o como quiera que se llamen) y con las filas prietas.

     En realidad, por paradójico que parezca, es una expresión de inseguridad, de desconcierto, de extravío dentro de un contexto desconcertante. Esto no pasaba antes, nos decimos, mirando hacia las últimas décadas de la edad contemporánea, cuando los mapas eran bilaterales y todos conocíamos, más o menos, de qué lado del muro estábamos. Por el contrario, las coordenadas nos sitúan hoy y en el inmediato futuro en medio del desorden mundial, que será el signo de la nueva edad. O tal vez no.

     Conviene de vez en cuando escuchar a Vladimir Putin, tan silenciado por estos páramos nuestros del pensamiento casi único. A veces se le ocurren discursos coherentes o inquietantes, según se mire. En octubre del año pasado, en Sochi, ante el Club Valdai, dejó algunas perlas que conviene observar: “No olvidemos, al analizar la situación actual, las lecciones de la Historia. En primer lugar los cambios en el orden mundial –y los sucesos que estamos viendo hoy día son eventos de esta escala- por regla general fueron acompañados, si no por una guerra global o por choques globales, por una cadena de intensivos conflictos de carácter local”. Y prosiguió: “Todos sabemos que el mundo ha entrado en una época de cambios y transformaciones globales, y todos necesitan tener cuidado y evitar dar pasos sin reflexionar. En los años posteriores a la Guerra Fría, los participantes en la política mundial han perdido un poco esas cualidades. Ahora hay que acordarse de ellas. En caso contrario las esperanzas de un desarrollo pacífico y estable son una peligrosa ilusión, y las actuales conmociones serán un preludio del colapso del orden mundial”. Cada cual que interprete o entienda lo que mejor le convenga. Pero quien sienta algo de curiosidad al respecto encontrará el texto completo en http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2014/11/el-discurso-de-putin-en-sochi-club.html. Estas cosas no se cuentan en los telediarios. De ninguna cadena.
Publicado en Tam Tam Press, 14 febrero 2015

lunes, 9 de febrero de 2015

Sin corbata


     Fue el dibujante Romeu el que inventó, en los tiempos de la dichosa transición, la liga de los sin bata. Era una metáfora de la rebeldía contra la uniformidad y su cabecilla, Miguelito, lo mismo que sus amigos, hablaban sin cortarse un pelo sobre política, sexo o lo que se les pusiera por delante. Salvando distancias, podríamos decir que aquella liga se extinguió cuando muchos de sus protagonistas adoptaron un nuevo estilismo: el del traje y la corbata. Era otra metáfora de la toma del poder.

     Ahora, en estos tiempos revueltos en los que muchos tratamos de resistir, lo que parece imponerse es algo así como la liga de los sin corbata. No está nada claro si su líder es un tal Iglesias o un tal Tsipras, quizá ese tal Varoufakis que rompe casi todos los moldes; incluso un tal Sánchez se postula también según en qué circunstancias. El caso es que pronto será un plaga, máxime si se tienen en cuenta las convocatorias electorales que se avecinan, donde se cuidará especialmente la imagen de candidatos y candidatas, y, no cabe duda, la corbata será la gran sacrificada.

     La leve corbata, quién lo diría, convertida en símbolo de la casta. Aunque no es la primera vez que su significado cobra tintes políticos: en la época de la revolución francesa, el revolucionario la llevaba negra, mientras que el contrarrevolucionario se la ponía blanca. Hasta el belicoso Napoleón, que siempre llevaba corbata negra con borde blanco, decidió cambiársela el 18 de junio de 1815 y el resultado es que ese día perdió la batalla de Waterloo.

     El caso es que los sin corbata acabarán imponiendo necesariamente otras modas que señalarán a otros linajes. Así ha sucedido, por ejemplo, con las camisas y camisetas oscuras de Steve Jobs, heredadas por su heredero, Tim Cook, y por todo Silicon Valley y sus muchos anexos. Y tal vez ocurra con los pantalones pitillo de Yanis Varoufakis, que arrasan en las redes, o con las gafas de Monedero. Porque está claro que los mercados y el capitalismo no entienden sólo de corbatas.

Publicado en La Nueva Crónica, 10 febrero 2015

jueves, 5 de febrero de 2015

Las obras y las razones


     Desde que Lope de Vega en La Dorotea y Baltasar Gracián en El Criticón, ambos allá por el siglo XVII, señalaron como moraleja el refrán “obras son amores, que no buenas razones”, a pocos se les escapa que lo que realmente cuenta son las acciones, no las palabras. Sin embargo, no todo el mundo se rige por ese principio y menos aún en tiempos electorales como los que se avecinan, donde la confusión será norma y obras y razones formarán una amalgama borrosa que más vale que deslindemos con cuidado. Veamos algunas muestras para empezar.

     El pasado 9 de diciembre, la Ministra Fátima Báñez compareció en el Congreso para dar cuenta de una información de la Inspección de Trabajo sobre las horas extras en nuestro país el año pasado. Independientemente de su legalidad o no, donde no entró la Ministra, conviene saber que del total de horas extras realizadas en España en el año 2008 no fueron remuneradas a quienes las trabajaron el 37’9%. En 2009 no lo fueron el 42’3%. El 44’6% en 2010. El 46’6% en 2011. En 2012 aumentó la tasa de horas no pagadas al 57’2%. Y fueron más en 2013: el 59’3%. Y ya el colmo confesado en sede parlamentaria: al final del tercer trimestre del año 2014, el 60’6%. Nada se dijo del porqué de este incremento constante y escandaloso, aunque nadie discute que las empresas abusadoras asumen sin más las sanciones, 6.251 euros como máximo sin importar el número total de horas o de trabajadores estafados. En las Cortes y en el Ministerio sólo hubo palabras, nada más, es lo que tiene la fe desmedida en la flexibilidad. Y la Inspección de Trabajo continúa sin tener  una campaña específica sobre horas extras, es decir, obras, limitándose en exclusiva a responder a las denuncias concretas de personas o sindicatos.

     Muchas de esas horas extra, sin duda, tuvieron sede en la provincia de León. Pues bien, a ese trabajo gratis, que debería contribuir en verdad a aliviar el desempleo, se añade en nuestro caso un panorama salarial desolador. Ha sido la Agencia Tributaria en un informe de 2014 quien nos lo ha advertido. Resulta de él que en torno a un 20% recibió un sueldo menor a la mitad del salario mínimo (SMI), es decir, cobraron menos de 323 € casi 33.000 personas en nuestra provincia. Aproximadamente, otras 20.000 se movieron en el umbral del SMI, que sumadas a las anteriores son algo más del 31 % del total. Y, por no entrar en excesivos detalles, el 44’3 % de trabajadores y trabajadoras en León dispusieron de un salario en 2014 que no superó dos veces el SMI, esto es, 1.290 euros mensuales. También éstos son hechos, obras, resultantes de una legislación laboral, razones, que ha convertido el mercado en un bazar chino o similar. Es un zoco donde los mercaderes trafican en realidad con seres humanos en pos, dicen, de la competitividad sin importar a qué precio. O sí, porque al cabo el precio, el salario, es uno de los principales obstáculos para que en la provincia avance mínimamente la negociación colectiva. De tal manera que a unos precios a la baja se suma una ausencia de regulación, conformando un paisaje idóneo para buitres y otras especies depredadoras que campan a sus anchas.

     En consecuencia, se entiende bien el éxodo, otra obra excelsa de las políticas sobre el territorio. Cuentan las estadísticas del INE que la provincia de León ha perdido población de un modo incesante a lo largo del periodo de la crisis (también antes, evidentemente, existía esa tendencia), de tal manera que, desde 2008, 15.506 personas han desaparecido de sus cifras en el contorno provincial. Sea por razones vegetativas o por pura migración, lo cierto es que ese caudal es dudosamente recuperable y constituye otro lastre monumental, quizá el más importante, para que algún día este espacio vuelva a tener aliento. Por el contrario, lo que ocurre además con esa pérdida, lo mismo que con las horas extra fantasma, es que la provincia ajusta el número de afiliados a la Seguridad Social con el de asalariados cotizantes, convirtiendo el balance final en insostenible. Obsérvense las siguientes cifras del pasado mes de octubre: frente a las150.871 personas de alta en el sistema existen 142.607 que reciben algún tipo de pensión. Bastaría añadir los subsidiados para rematar el empate.

     En fin, allá por 2012, en medio de uno de los peores años del cataclismo, ya escribíamos aquí al hilo del mismo antiguo refrán, aunque entonces enfrentábamos obras con amores. Ahora, en pleno año del espejismo, poco ha cambiado en el mapa, aunque evitemos el sentimentalismo y confrontemos sencillamente obras con razones para un mejor entendimiento. Vendrán pronto discursos y arengas que maquillarán cuanto aquí se ha enunciado, pero la exposición de estas obras a través de los datos no soporta contestación. Algunas de las razones de por qué ocurre esto las sabemos bien. Sólo resta actuar en consecuencia y, verdaderamente, las citas electorales son un desafío capital para tener muy en cuenta la moraleja de Lope y de Gracián. Quizá su lectura podría ser el primer paso para cambiar de políticas.
Publicado en Diario de León, 8 febrero 2015

domingo, 1 de febrero de 2015

REM / Persson & Larson


     La versión es también la sorpresa, el descubrimiento y el sobresalto. No todo va a ser necesariamente innovación; la emoción también cuenta. Al fin y al cabo, es lo primero que se ilumina ante una buena canción. Y ante una buena versión. Por tanto, además de las variantes técnicas o estilísticas, bueno es atender a lo intangible que nos conduce a otra dimensión.

     Cuántas veces no nos sucede que llegamos a estar cansados de escuchar una canción. Una canción digna, quiero decir, no una matraca. Porque las canciones dignas, aunque raras veces, también alcanzan el éxito y son repetidas por todos los canales hasta la saciedad. Producen beneficios a sus autores, sin duda, lo cual está muy bien, pero acaban sonando cansinas y las echamos a un lado. De repente, nunca se sabe cómo, por lo general a través de alguna emisora de radio, recuperamos a lo lejos esa melodía que nos suena, que reconocemos inmediatamente y volvemos a poner la oreja. No es el original, es una variante que nos la hace renacer. Incluso nos permite descubrir quizá a unos intérpretes desconocidos, lo que acentúa aún más nuestra curiosidad. Y amnistiamos la canción, los autores, el comercio y todo en un mismo paquete. Volvemos a ella y resucitamos en ella.

     En el año 1991, cuando publicaron el álbum «Out of time», REM era un grupo ya más que consolidado. Su trayecto había sido largo y sinuoso, como dice el tópico. Pero en ese momento y con ese disco derribaron definitivamente las barreras de lo alternativo sin más y, sin renunciar a nada, conquistaron todos los mercados. La estrella del repertorio fue sin duda Losing my religion, “probablemente la canción con sonido más típico del grupo” según Peter Buck, su guitarrista. Incluso el vídeo-clip que la acompañaba rompió moldes y le concedió un doble triunfo, también en lo puramente visual. Y así fue hasta que la hicimos a un lado.

     En cambio a Nina Persson no la conocíamos de nada. Y casi seguimos igual. Sabemos, no obstante, que es sueca y que es la vocalista del grupo The Cardigans, a medio camino entre el indie y el pop. Pero de su vida como solista lo desconocíamos todo hasta que el azar nos trajo un día el eco de Losing mi religion grabado con su voz. La canción es la misma, desde luego, pero la melodía es otra, como otro es el tempo y otra es la sonoridad de su registro. Junto a ella aparece Nathan Larson, casualmente su marido. Y lo que nos ofrecen, como hemos dicho arriba, es la resurrección del tema de REM, así como su incorporación a otros ambientes y a otros rumbos. Lo mismo que hace, por cierto, con Brothers in arms de Mark Knopfler.

     Así pues, ancho es el caudal de las versiones y a ensanchar nuestro ser musical contribuye. Eso es lo que se debe demandar a los rehacedores de canciones. Si, de paso, trastornan un poco nuestras emociones, tanto mejor. Más aún, si rescatan del cajón del desprecio las joyas antiguas, entonces merece la pena detenerse y disfrutarlas de nuevo. Como en este caso.
NINA PERSSON & NATHAN LARSON: https://www.youtube.com/watch?v=8hCiuHJsaXo

Publicado en genetikarockradio.com, 4 febrero 2015