Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

viernes, 6 de noviembre de 2015

Melodías electorales

Año electoral este que tiende a su fin: 2015, e incluso su preludio, quedará marcado en nuestras memorias como el año de todas las elecciones decisivas, participemos o no de sus resultados con jolgorio o consternación. Y en todos esos procesos vividos o por vivir, siempre, como un estribillo reiterativo, un mismo y tedioso comodín: el cambio. Pues bien, sobre esta misma carta múltiple, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, Moderato Cantábile se propone en este capítulo mejorar en lo posible esa banda sonora electoral, que normalmente no suele ser muy afortunada, y demostrar de paso que el cancionero sabe también de estos asuntos y nos los presenta con tonos nada  inocentes. Por tanto y para abrir boca, puesto que de cambios hablamos, ningún otro cantable puede ser más idóneo para nuestra entrada que el perenne The time the are a changin de Bob Dylan [https://www.youtube.com/watch?v=abGzxWuLQP8]: “El orden está / destiñéndose rápidamente. / Y el que ahora es el primero / será después el último, / porque los tiempos están cambiando”.

Y el caso es que para observar ese acento político con el que a veces se nutren las canciones no es necesario ni siquiera remontarse a otros tiempos en apariencia más comprometidos. No nos hace falta retroceder a los primeros tiempos de la transición para rescatar mensajes, a pesar de que alguna opción política novel haya optado por revivir en sus mítines (asambleas los llaman ahora) ciertos himnos gloriosos como el Canto a la libertad de José Antonio Labordeta [https://www.youtube.com/watch?v=HTykbu6dXhg] o L’estaca de Lluis Llach [https://www.youtube.com/watch?v=vNSKik-Tuv0]. Tampoco se necesita, ni mucho menos, escarbar en la rabia que tiñó años atrás el repertorio de algunas bandas airadas y contestatarias que no se deben pasar por alto, con muestras tan sobresalientes como Trabajando para dios de Def con Dos [https://www.youtube.com/watch?v=CKZb0P5IReI], Matar o morir de Decibelios [https://www.youtube.com/watch?v=RuhcpJL6ToM] o Danza de los nadie de Hechos contra el decoro [https://www.youtube.com/watch?v=pVgtTNoYsmg].

Todo lo contrario, tan llena está la olla en estos tiempos desolados que pos sí solos se bastan para alimentar la inspiración de un puñado de músicos actuales que, seguramente, ni se han escuchado ni se escucharán en las celebraciones electorales. Sin embargo, sus relatos responden a un sentir colectivo que con toda probabilidad está mucho más cerca de la realidad de los votantes que cuantos otros cantos de sirena se hayan entonado o se entonen por los profesionales del tinglado político. Merece la pena, pues, escucharlos con atención por si  llegamos a tiempo de deshacer algún entuerto y empujar sin tensión a quienes aún se refugian en el tendido de los indecisos.
Para empezar, el dinero y sus mercaderes es temática más que preferente a la hora de la inspiración. Así proceden, sin ningún disimulo, Marlango y Bunbury en Dinero [https://www.youtube.com/watch?v=7XuJbwvCpfc] y Quique González en Dónde está el dinero [https://www.youtube.com/watch?v=vmgZ51fYSok]. Otros prefieren fijar su atención en los individuos más o menos cínicos que nos gobiernan, en sus miserias o en sus soberbias, según se mire, tal y como se expresan los andaluces Pony Bravo en El político neoliberal [https://www.youtube.com/watch?v=-bwHRq62i_Y] y los gallegos Siniestro Total en Todopoderoso [https://www.youtube.com/watch?v=PjkAYnwXtDs]. Por último, un grupo de canciones todavía más amplio se erige en retratos de conjunto para describir escenas más o menos generales de las que nadie puede ser ajeno; así ocurre con la más que estremecedora Golpe maestro de Vetusta Morla [https://www.youtube.com/watch?v=l-RlhNUabZY&list=PLluH4rDv8ueFOb2ia2Eege0OXad7aYKDc&index=10], con la muy emotiva y estimulante La marcha de la bronca de Rojo Cancionero [https://www.youtube.com/watch?v=t66iFXZjP9Y&index=11&list=PLwTXmGwK6Z1yhGwkLy3cWQByMET462-Rk], con la agitadoramente rebelde Resistencia de Ska P [https://www.youtube.com/watch?v=axsHy0HJMAU] y con la más que honesta Vergüenza torera de Rosendo [https://www.youtube.com/watch?v=tXknadjX-kY].

Ésta es sólo una colección, incompleta, de canciones importantes que miran, sienten y cuentan la realidad que hoy las envuelve; que se sostienen sobre textos mucho más dignos que la ñoñería y el sentimentalismo adolescente con los que se llenan las radio-fórmulas y otros medios; que demuestran la vitalidad de la palabra en adecuada armonía con la música; y que nos recuerdan, en fin, aquel viejo poema de Gabriel Celaya donde se destacaba que “la poesía es un arma cargada de futuro” [http://www.elcultural.com/noticias/letras/La-poesia-es-un-arma-cargada-de-futuro/1440]. Ni son panfletos ni son cantos épicos sin más. Conviven perfectamente con otras inquietudes y otras maneras de ver el mundo. Simplemente no son canciones ciegas ni desarraigadas. Y, claro, casan mal, muy mal, con los himnos y fanfarrias de los actos electorales, con sus doctrinas tópicas y con sus protagonistas planos las más de las veces. Son un cancionero-guía para votantes espesos o para ciudadanas y ciudadanos despistados en un contexto más que adverso.

Y como quiera que la política debe ser mirada también con optimismo, precisamente para conseguir transformarla, hemos guardado para el cierre dos detalles cargados de encanto y de resonancias esperanzadoras, dos piezas imprescindibles que descubren actitud y confianza admirables. La francesa Zaz canta en Je veux https://www.youtube.com/watch?v=eMo2p70b4KA  algo más que un programa electoral: “Quiero amor, felicidad, buen humor, / no es vuestro dinero el que me hará feliz. / Yo lo que quiero es morir con el corazón en la mano”. Y Pedro Pastor, que visitó en febrero el Albéitar ante un dolorosamente escaso público, remata la faena con todo un disco tan fresco como entrañable titulado La vida plena,  de donde procede destacar en este caso la canción que lleva por nombre Viva la libertad [https://www.youtube.com/watch?v=HK9q5-939k4]. Como se ve y se escucha, hay partido.

Publicado en Saba 17, noviembre 2015

lunes, 2 de noviembre de 2015

Don Juan

     Día de Santos y Día de Difuntos. Un tiempo hubo, no hace tanto, en el que por estas fechas, puntual, se asomaba entre bambalinas la figura del Don Juan. Lo mismo que acudían los buñuelos a las mesas o las flores a los cementerios, también el mito formaba parte del escenario en esos días tenebrosos. Hasta la televisión, que ya es decir, le hacía hueco en su horario estelar, ese prime time que dicen ahora los entendidos.

     No ocurre así en este siglo de la información y del conocimiento, relegado el mito a alguna representación seguramente menor y sustituido en las carteleras por cualquier emisión perfectamente prescindible. Poco importa que esa figura haya atravesado nuestra cultura desde hace siglos y en las más variadas formas: teatro, música, novela, cine… Como poco importa también que su asunto eterno haya venido firmado por nombres gloriosos como Tirso de Molina, Zorrilla, Mozart, Molière, Torrente Ballester o Gonzalo Suárez entre otros. Al final las tradiciones duran lo que duran y de nada sirven todos esos avales. Es decir, que no son eternas ni mucho menos, por más que así se argumente cuando de la permanencia de los espectáculos y sacrificios taurinos se trata. No, no es la tradición lo que permanece, sino la banalidad y la sangre.

     No nos engañemos. Por más que se presuma de las generaciones mejor formadas (a saber en qué y para qué), lo que prevalece en la actual cultura española sobre todo y un poco menos en la universal es la adolescencia perpetua, el eco infantil y la monserga familiar. Y no hay mejor ejemplo de todo ello que esa fiesta boba de sustos y disfraces que se ha llevado por delante al Don Juan en un abrir y cerrar de ojos de calabaza, como se llevan por delante todo lo que pillan botellones, jolgorios y animales maltratados en nombre de la tradición y del comercio.

     No es de extrañar que el filósofo alemán Rüdiger Safransky sentencie que “hoy sólo un futbolista alcanzaría la fama de Goethe”. Por cierto, ¿sabe alguien en qué equipo juega ese tal Goethe?

Publicado en La Nueva Crónica, 3 noviembre 2015

martes, 20 de octubre de 2015

Desempleo y renta mínima

     Mientras algunos políticos bailan y otros ondean banderas, mientras crece el volumen de la propaganda y casi toda la ciudadanía aguarda de la convocatoria electoral un no se sabe qué, sugerimos desde aquí una mirada necesaria hacia las personas en especial dificultad y sobre uno de sus menguados alivios: la prestación por desempleo.

     Frente a mensajes que exaltan la gloria de la recuperación, conviene recordar que esas prestaciones constituyen, junto a la sanidad, la educación, la atención a la dependencia y las pensiones, uno de los pilares básicos del Estado Social. Así mismo, que todos esos pilares se han resquebrajado a lo largo de los últimos años por obra y gracias de las circunstancias, pero también por acción de los gobiernos. Y que tal deriva no parece frenarse a tenor de los Presupuestos Generales del Estado para 2016 elaborados por el actual Gobierno, donde se recoge una nueva reducción, esta vez casi del 22%, en la partida destinada a prestaciones por desempleo.

     Por otro lado, ¿qué sabemos acerca de la evolución de sus beneficiarios en la provincia leonesa? Su número ha decrecido, sí, desde 2009 a 2015, pasando de 20.899 a 17.969, aunque cabe resaltar que tal disminución es más de derecho que de hecho, pues se produjo sobre todo al hilo de las importantes modificaciones introducidas por el Gobierno en julio de 2012 para limitar gravemente ese tipo de prestaciones. Sabemos también que en tasa de cobertura sobre paro registrado se ha pasado por las mismas razones del 73’8 al 53%; y que el descenso conforme a la EPA ha sido del 62’4 al 41’6%. Finalmente, conocemos que sólo algo menos de la mitad de los beneficiarios lo son por la vía contributiva, mientras que la mayoría lo son por la asistencial; y que la cuantía media de las prestaciones contributivas se ha desplomado también en el mismo periodo de los 831 a los 763 €.

     Ése es, pues el panorama que nos anima a algunos a reclamar precisamente en estos momentos una renta mínima común y universal en todo el Estado.

Publicado en La Nueva Crónica, 20 octubre 2015

lunes, 12 de octubre de 2015

Amplitud de foco

     Nunca como en la actualidad hubo tantos individuos entregados a hacer fotografías de un modo compulsivo ni tantos ignorantes del arte o de la técnica fotográfica. Eso sí, todos se consideran artistas en algún sentido e incluso adoptan poses, lenguajes y actitudes de glorias de la imagen sin importar hasta dónde llega o no llega su conocimiento. Es el peaje de la tecnología universalizada, claro, y del atrevimiento tan de esta época. Son motivos suficientes para solicitar a quien corresponda que, junto a los artilugios para recoger imágenes, añadan un mínimo prospecto con fundamentos y con recetas de modestia. Más cierta dosis de respeto.

     Sería muy útil y sano, por ejemplo, extender algunas nociones sobre la amplitud de foco. Es decir, sobre la apertura que permite que entre más luz a través del objetivo. En ello influye, como sabemos, que los elementos del fondo del encuadre salgan más o menos claros, de tal manera que, con más profundidad de campo, tanto los elementos de delante como los de detrás se verán nítidos. Así, si consiguiésemos dominar este mínimo rudimento técnico, quizá podríamos llegar a interiorizarlo y, en consecuencia, aplicarlo a otras formas de ver el mundo. A otras formas de aprehender este mundo nuestro que, por lo general, se nos presenta poco más que en primer plano, en un simple titular o en un vasto brochazo.

     Porque en la fotografía, en la vida y en el arte es mucha la realidad que se nos pasa desapercibida. O más bien se pretende que así ocurra para convertirnos en miopes, para trasformar nuestros análisis en parciales observaciones, para que nuestra posición ante los acontecimientos sea lo más superficial posible y para que las respuestas sociales sean tan leves como inanes. En términos fotográficos, para que nuestro punto de vista sea lo más limitado posible.

     No es nada nuevo, desde luego, aunque sí es propio de esta edad su magnitud y trascendencia. De hecho, allá por 1920, ya había escrito Walter Benjamin, acerca de la coyuntura que atravesaba la crítica, las siguientes palabras: “Solo los tontos se lamentan aún de la decadencia de la crítica. Hace ya mucho que pasó su momento. La crítica consiste en tomar una distancia adecuada y, por lo tanto, se corresponde con un mundo concebido en términos de perspectiva y de proyección en el que era posible adoptar un punto de vista. Ahora, sin embargo, la sociedad se ve presionada por las cosas desde demasiado cerca”. Si así era un siglo atrás, ¿qué no podremos concluir ahora de nuestro presente inestable, de nuestras redes pueriles, de nuestro ser sin sustancia?

     En fin, distancia, perspectiva, proyección… conceptos imprescindibles para formarse criterio así sobre los objetos artísticos como sobre aquellos más corrientes de nuestro existir. En el fondo no hay diferencia, por más que el arte lo sublime todo. Y por esa razón, cuando la periodista Berna González Harbour, refiriéndose a Rembrandt, afirma que “el arte consiste seguramente en elegir qué iluminamos y qué dejamos en penumbra”, no podemos por menos que pensar en que ésa debiera ser también la visión que arrojásemos sobre la vida, salvando las distancias, y que ya quisiéramos que al menos ese mínimo concepto habitase no sólo en cuantos se dedican tontamente a hacer fotografías, sino en todo animal viviente. Ganaríamos mucho para hacer frente a las luces y a las sombras, como se dice ahora, de esta edad poscontemporánea.
Publicado en Tam Tam Press, 12 octubre 2015

martes, 6 de octubre de 2015

Porque sí

     Existen argumentos y existen pretextos. Una crisis puede ser utilizada bien como lo uno o bien como lo otro, pero las consecuencias no son las mismas ni es el mismo el valor que se otorga a los hechos de una u otra forma ejecutados. Por eso, a estas alturas del conflicto, quien más quien menos todos conocemos el valor de esos términos y el resultado de su manipulación. Sucede así, por ejemplo, con los empleados públicos, ora argumento, ora pretexto.

     Cuando quiso y le fue conveniente, el ministro Montoro cercenó parte de sus derechos y condiciones laborales. Y cuando quiere y le es conveniente, se los devuelve, aunque no todos ni enteros. Ese vacío que queda por el medio nadie se lo restituye. Uno y otro acto fueron y son voluntad a veces argumentada y a veces pretextada. Más lo segundo que lo primero cuanto menor es el razonamiento y mayor la imposición. Con tal motivo, cuando ahora la golosina electoral devuelve a nuestros paladares algunos de aquellos alimentos, cabe al menos preguntarse una vez más acerca del porqué de aquellas y estas decisiones. Sin ir más lejos, qué se ha conseguido y qué no con la eliminación y restitución de los días llamémosles licenciosos. ¿Acaso su merma produjo algún beneficio que ya no es necesario y por eso se devuelven? ¿No se alcanzaron los objetivos, si es que existieron, y por tanto no tiene ni tuvo sentido su rapto? ¿Ha existido algún tipo de evaluación de estas acciones para desembocar en tan opuestos desenlaces?

     Claro que, si como sentencia su jefe un vaso es un vaso y un plato es un plato, quizá lo que nos sobre a todos sea el raciocinio, el uso de razón o lo que quiera que sea que adquieren los seres humanos cuando llegan a cierto grado de maduración. Quizá vivimos, sí, en un tiempo permanente de golosinas y la política no sea más que un quiosco de feria. En ese caso el papel de las empleadas y empleados públicos, para Montoro y compañía y para otros que les precedieron, no es otro que el de un bonito tentetieso. Porque sí.

Publicado en La Nueva Crónica, 6 octubre 2015

jueves, 1 de octubre de 2015

GABRIELA AMORÓS: La Fragua Cero / JUSTO SOTELO: Cuentos de los viernes

LOS AUTORES
Gabriela Amorós Seller es licenciada en Derecho por la Universidad de Alicante y ejerce la abogacía desde el año 1997. Interesada en los estudios de filosofía, arte y literatura, se dedica también al dibujo artístico y la ilustración. Ha realizado diversas portadas para libros, entre ellos, Cuentos de los viernes de Justo Sotelo, y la portada de su primera obra editada, La Fragua Cero. Ver su web: http://www.laemocionindomable.com/
Justo Sotelo es, además de economista, licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Cuando habla de sus influencias literarias, cita Rayuela de Cortázar, Ulises de Joyce, En busca del tiempo perdido de Proust, El ruido y la furia de Faulkner, el mismísimo Quijote... Considera que la vida, en parte, es lo que es porque se ha aprendido en los libros. Y no sólo por la influencia en cada persona, sino en los maestros y amigos. La ficción se nutre de la realidad, pero ésta se transforma gracias a la ficción. Es columnista semanal del Diario Progresista y crítico literario en la Revista Tarántula. Y autor de una amplia obra narrativa, poética, ensayística y crítica. Ver su blog: http://sotelojusto.blogspot.com.es/

LOS LIBROS
            La Fragua Cero, como su nombre sugiere, es una especie de taller, en el que a través de las sombras, los destellos y la luz, se va abriendo el lenguaje para devolverlo a su incandescencia original, como lo logra la experiencia poética. Libro difícil, pero de gran sonoridad en la voz de la autora.
            Cuentos de los viernes es una historia de amor entre “ella” y “él”. Se aman a través de la literatura, en la realidad y la ficción. Colección de microrrelatos seleccionados de los cuentos publicados semanalmente en el Diario Progresista.

LOS TEXTOS
Su última rama (G.A.)
El corazón se me ha puesto de cara,
se gira
de frente una aurora de sangre.
(pienso que es porque le doy la vuelta a los hombros

o en aquel espejo que se me olvidó arrancarme).

se me rueda el corazón
como la enagua de un pájaro
que observa en el aire su última rama

La belleza (J.S.)

            Era el principio de lo terrible, lo que no se puede soportar, lo que amamos antes de que nos destroce.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Trenes vienen y van

     En medio de la propaganda colorista y de otros fastos a propósito, la ciudad de León recibe a la alta velocidad. Es importante el acontecimiento, por más que nos llegue con retraso y bastante mermado, y por más que sea expresión de una política ferroviaria discutible: aquélla que nació como un sueño poco razonable para extender los trazados veloces en ancho privativo sin mayores miramientos y con dudosa rentabilidad. Mas aquí está y bien está que se celebre y se comente.

Estación de León
     Porque mucho se puede decir de los trenes que vienen. Al menos tanto como de los trenes que se van, que de todo hay en esta historia y conviene ampliar el foco de las imágenes para hacer justicia al asunto. De momento, la pompa con que se envuelve el acontecimiento ha apartado de los discursos, y se supone que de los objetivos, buena parte de las reivindicaciones que la ciudadanía expresó en notables manifestaciones durante los dos últimos años: la integración de la línea de FEVE, el mantenimiento del empleo en el sector, el Centro de Regulación de la Alta Velocidad o la atención al transporte convencional y de mercancías. Algo más se ha dicho, no obstante, sobre el soterramiento del ferrocarril a su paso sólo por la ciudad, pero no dejan de ser más que fuegos de artificio mientras los presupuestos no lo contemplen, y es evidente que nada se dice al respecto en los que el Gobierno ha elaborado para el próximo año. Advertencia para ingenuidades, por tanto: ni se sabe ya cuántos proyectos de este tipo hemos conocido a lo largo de años y años y años sin que nada se supiera de su ejecución.

     De modo que oportuno es también volver sobre un aspecto que, pareciendo menor o demasiado prosaico para tanta épica, resulta trascendental: el futuro o no futuro de los viejos talleres de Material Motor y Material Remolcado. Su porvenir, si se quiere que lo tengan, pasaba por su traslado al nonato polígono logístico de Torneros, junto con la estación de clasificación y la terminal de contenedores. Pero ese proyecto, por más que en él se hayan invertido ya nada menos que ocho millones de euros en expropiaciones y pago de terrenos, parece no interesar si se escuchan declaraciones de personajes tan señalados como el Alcalde de León, el Consejero de Fomento o el senador Aznar. La explicación de que existen otros polígonos industriales en nuestro entorno es, además de interesada, ignorante de las consecuencias que acarreará el abandono de Torneros.

Estación de Torneros
     Sin ánimo de exagerar, cabe decir que si ese enclave no se impulsa, una de dos: o no habrá soterramiento en la ciudad, y lo saben, o no habrá talleres, y también lo saben. O, de otro modo, sin Torneros, o bien no existirá soterramiento del ferrocarril con continuidad hacia Asturias y Galicia o bien desaparecerán los talleres de León al quedar aislados de la red. Pero, aún más, sin talleres no habrá base de conducción ni intervención ni otros departamentos, con lo que se ponen en peligro buena parte de los 800 puestos de trabajo directos que el ferrocarril tiene en esta provincia. Por el contrario, Torneros no sólo aseguraría su pervivencia, sino que además, sin poner en cuestión las cualidades de otros ejes logísticos, se dispondría de un polo intermodal, que ésa sí que es una característica de la que carecen los demás. En definitiva, la llegada de la Alta Velocidad a León puede suponer un estímulo para el sector o, en sentido inverso, pasarnos por encima al acortar los tiempos de viaje con poblaciones que sí tengan mejores infraestructuras que las nuestras.

     Sabemos bien que sólo lo que cambia permanece. No son éstos los tiempos, desde luego, en los que León llegó a ser el nudo ferroviario más importante del noroeste de España. Tampoco la masa obrera ferroviaria puede tener las mismas magnitudes que cuando las estaciones se poblaban, por ejemplo, de visitadores o guardagujas. Pero, frente a los imponderables, se debe alzar la política para planificar y equilibrar territorios, para sostener su aparato productivo o adaptarlo razonablemente a su evolución, y para tejer redes que aseguren una comunicación no sólo elitista por más que vistosa. Todo esto no está sucediendo en la provincia de León, sino que la decadencia ferroviaria es constante y sin visos de remitir, por más que, como ocurre ahora, el episodio de algún tren que llega oculte la estela de los que se van.
Publicado en Diario de León, 

martes, 22 de septiembre de 2015

En el inicio del curso

     Cierto es que las cifras no explican la realidad por sí solas pero ayudan a comprenderla. Los presupuestos educativos de los últimos años y los que se aventuran para el futuro son por eso una referencia necesaria para conocer mejor el sentido de las políticas aplicadas y para suponer lo que nos espera.

     Sepamos pues que la disminución del presupuesto del Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte, entre 2009 y 2015, está en el entorno del 25% y que en la actualidad se dedica al gasto educativo un 0’6% del PIB menos que en aquel 2009. Es decir, que las políticas de austeridad adoptadas durante la crisis han provocado una pérdida de equidad como consecuencia de la reducción del gasto público educativo, ya que esa reducción afecta sobre todo a los programas más compensadores desde el punto de vista territorial y personal (Educación Compensatoria) y a los programas de atención al alumnado que cursa enseñanzas de segunda oportunidad (Centros de Educación de Personas Adultas). Nadie debe ignorar que pobreza y gasto social educativo son dos parámetros inversamente proporcionales, por lo que los descensos en el gasto público educativo están suponiendo un incremento en el grado de pobreza de los sectores menos favorecidos: recortes en becas, recortes en ayudas para libros de texto, recortes en comedores escolares y acceso a bienes culturales, etc.

     Mas si este es el balance que hoy se extrae de las estadísticas, nada mejor se intuye si miramos hacia delante. El actual Gobierno se ha comprometido con Bruselas a reducir la inversión educativa al 3,7% del PIB en 2018 por aquello del sagrado déficit, lo que implicará retrotraerlo a niveles previos a 1990, año en el que no había ESO (obligatoria hasta los 16 años) ni Formación Profesional de Grado Medio y Superior ni Educación Infantil. Esta cifra, contemplada en el Programa de Estabilidad 2015/2018, augura un sombrío panorama para la educación española.

     La cuestión final es si se hablará de todo esto en la próxima campaña electoral.

Publicado en La Nueva Crónica, 22 septiembre 2015

domingo, 13 de septiembre de 2015

Oleadas de emigrantes, refugiados y ¡turistas!

     La ola es la forma básica de la edad poscontemporánea. No cualquier tipo de ola, evidentemente, no esas olas mansas que apenas barren los pies en la orilla ni las ondas que suaves mecen nuestro atávico ser acuoso. Todo lo contrario, las de estos tiempos son pertinaces olas de calor y de frío, colosales olas de Fukushima o de tsunamis en el Índico, olas implacables que empujan las corrientes hacia los cabos australes. Esa ola desmesurada es, en fin, el núcleo de las oleadas que ahora llevan y traen a las poblaciones por todo el planeta y que incrementarán su magnitud a medida que enfrenten, cada vez con mayor frecuencia y sin sosiego, los rompientes de la desigualdad, de la guerra, del hambre e incluso del dudoso placer.

     A pesar de los dramas retratados en la actualidad, dos de las figuras protagonistas de esos éxodos son moneda común a lo largo de la historia e incluso de la prehistoria: el emigrante y el refugiado. De las idas y venidas de los primeros se han derivado cambios trascendentales para la humanidad y así seguirá ocurriendo por más que ahora se hable de multiculturalidad y de alianza de civilizaciones (a veces); aunque no deja de ser un asunto sin resolver y de ahí el dolor y las tragedias no siempre similares: todo depende, según la Organización Internacional para las Migraciones, de que estemos ante migrantes cualificados, documentados, económicos, irregulares o temporales. El de refugiado (y desplazado) es un papel relativamente más joven al menos en su regulación, pues sólo de 1951 data el Estatuto del Refugiado de la ONU; pero su tamaño es así mismo inabarcable: sólo en 2014, antes del estallido actual, la Unión Europea recibió 625.000 peticiones de asilo y concedió 185.000. Pero lo que está claro, por más que la crisis del Mediterráneo asalte las portadas de los medios, es que no son fenómenos de esta edad ni en ella se resolverán.

     Por el contrario, lo que sí es absolutamente poscontemporáneo es el turismo de masas, amorfo y cada vez más desordenado. Y  aunque parezca irreverente unirlo aquí a migrantes y refugiados, lo cierto es que el turista es otro actor de los movimientos de población que, más allá de la presunta riqueza generada (se estima que supone prácticamente el 10% del PIB mundial), ocasiona un sinfín de cambios y de necesidades de cambio no siempre fáciles de resolver. Basten al respecto unas cifras: en 1950 había 25 millones de turistas en el mundo. Hoy suman 1.100 millones y se prevé que en 2030 podrán alcanzarse los 1.800 millones. Y un ejemplo: Venecia tiene unos 60.000 habitantes, pero recibe a unos 25 millones de turistas al año.

     Y es que no estamos ya ante la figura romántica del viajero ni ante la épica del que se lanza a la aventura, aunque algunos se lo continúen creyendo. No, el turista es precisamente la pantomima de aquellos. Y el turista de masas, casi su histrión. El turista no viaja, consume. El turista no observa, hace fotos. El turista no se mezcla, se exhibe. Y la democratización del turismo, su universalidad en suma, lo que ha hecho es convertir el relato de viajes en una tragicomedia. De ese modo, el caos que genera esa oleada no es diferente en verdad de los directamente trágicos, por más que en este caso todo se contabilice en monedas y no en muertos. No obstante, sin entrar en cuanto supone esa barahúnda humana, algo sobre ello podrían escribir también otros seres mudos que la padecen: los osos pardos de la cordillera cantábrica, las aves de las Islas Cíes o los patos de Fontibre, por citar sólo algunos ejemplos insensibles de nuestro entorno más inmediato.
Publicado en Tam Tam Press, 13 septiembre 2015

martes, 8 de septiembre de 2015

Entre 2014 y el futuro

     En pleno verano, y quizá por eso mismo con escasa resonancia, el Servicio Público de Empleo Estatal ha editado su Informe del Mercado de Trabajo correspondiente a todo el año 2014. Exhaustivo y metodológicamente poco discutible, nos permite asomarnos de nuevo a la provincia de León para conocer mejor su pulso vital y sus perspectivas de futuro, si es que se quiere que las haya.

     Para empezar, la fotografía confirma datos que conocíamos aproximadamente pero que conviene repasar, más ahora en unos tiempos en los que de nuevo el clima electoral vuelve a distraer la atención de lo que en verdad importa. Algunos de ellos a resaltar son los siguientes: el PIB provincial creció en 2014 un 1’4%, dato positivo sin duda; la población global, sin embargo, continúa su descenso en otras 5.058 personas; en lo que hace a la afiliación a la Seguridad Social, se ha reducido en ese año la brecha entre hombres y mujeres hasta un mínimo de 4.195 a favor de los primeros; pero, por el contrario, creció más la contratación de hombres que de mujeres, que evolucionaba en igualdad a lo largo de los años de la crisis; también comienza a crecer más el paro entre las mujeres, como si la presumida salida de la crisis repitiera viejos roles y favoreciera mucho más a los hombres; y, por último, algo muy revelador, fueron 109.563 los contratos efectuados frentes a 50.719 las personas contratadas.

     Y por lo que se refiere al futuro, el Informe indica los sectores y actividades económicas con mejores horizontes de empleo en la provincia: industria agroalimentaria, industria químico-farmacéutica, tecnologías de la información y de las comunicaciones, sector del telemarketing, sector de la logística, turismo, servicios a la tercera edad y, sobre todo, el sector forestal, en el que poco pensamos los urbanitas. Para todo ello se señalan así mismo las ocupaciones más interesantes y las necesidades formativas que requieren; por cierto, no aparece la Enología, esa disputa estéril que tan entretenidos nos tiene.

Publicado en La Nueva Crónica, 8 septiembre 2015