Blog de Ignacio Fernández

Blog de Ignacio Fernández

sábado, 26 de septiembre de 2015

Trenes vienen y van

     En medio de la propaganda colorista y de otros fastos a propósito, la ciudad de León recibe a la alta velocidad. Es importante el acontecimiento, por más que nos llegue con retraso y bastante mermado, y por más que sea expresión de una política ferroviaria discutible: aquélla que nació como un sueño poco razonable para extender los trazados veloces en ancho privativo sin mayores miramientos y con dudosa rentabilidad. Mas aquí está y bien está que se celebre y se comente.

Estación de León
     Porque mucho se puede decir de los trenes que vienen. Al menos tanto como de los trenes que se van, que de todo hay en esta historia y conviene ampliar el foco de las imágenes para hacer justicia al asunto. De momento, la pompa con que se envuelve el acontecimiento ha apartado de los discursos, y se supone que de los objetivos, buena parte de las reivindicaciones que la ciudadanía expresó en notables manifestaciones durante los dos últimos años: la integración de la línea de FEVE, el mantenimiento del empleo en el sector, el Centro de Regulación de la Alta Velocidad o la atención al transporte convencional y de mercancías. Algo más se ha dicho, no obstante, sobre el soterramiento del ferrocarril a su paso sólo por la ciudad, pero no dejan de ser más que fuegos de artificio mientras los presupuestos no lo contemplen, y es evidente que nada se dice al respecto en los que el Gobierno ha elaborado para el próximo año. Advertencia para ingenuidades, por tanto: ni se sabe ya cuántos proyectos de este tipo hemos conocido a lo largo de años y años y años sin que nada se supiera de su ejecución.

     De modo que oportuno es también volver sobre un aspecto que, pareciendo menor o demasiado prosaico para tanta épica, resulta trascendental: el futuro o no futuro de los viejos talleres de Material Motor y Material Remolcado. Su porvenir, si se quiere que lo tengan, pasaba por su traslado al nonato polígono logístico de Torneros, junto con la estación de clasificación y la terminal de contenedores. Pero ese proyecto, por más que en él se hayan invertido ya nada menos que ocho millones de euros en expropiaciones y pago de terrenos, parece no interesar si se escuchan declaraciones de personajes tan señalados como el Alcalde de León, el Consejero de Fomento o el senador Aznar. La explicación de que existen otros polígonos industriales en nuestro entorno es, además de interesada, ignorante de las consecuencias que acarreará el abandono de Torneros.

Estación de Torneros
     Sin ánimo de exagerar, cabe decir que si ese enclave no se impulsa, una de dos: o no habrá soterramiento en la ciudad, y lo saben, o no habrá talleres, y también lo saben. O, de otro modo, sin Torneros, o bien no existirá soterramiento del ferrocarril con continuidad hacia Asturias y Galicia o bien desaparecerán los talleres de León al quedar aislados de la red. Pero, aún más, sin talleres no habrá base de conducción ni intervención ni otros departamentos, con lo que se ponen en peligro buena parte de los 800 puestos de trabajo directos que el ferrocarril tiene en esta provincia. Por el contrario, Torneros no sólo aseguraría su pervivencia, sino que además, sin poner en cuestión las cualidades de otros ejes logísticos, se dispondría de un polo intermodal, que ésa sí que es una característica de la que carecen los demás. En definitiva, la llegada de la Alta Velocidad a León puede suponer un estímulo para el sector o, en sentido inverso, pasarnos por encima al acortar los tiempos de viaje con poblaciones que sí tengan mejores infraestructuras que las nuestras.

     Sabemos bien que sólo lo que cambia permanece. No son éstos los tiempos, desde luego, en los que León llegó a ser el nudo ferroviario más importante del noroeste de España. Tampoco la masa obrera ferroviaria puede tener las mismas magnitudes que cuando las estaciones se poblaban, por ejemplo, de visitadores o guardagujas. Pero, frente a los imponderables, se debe alzar la política para planificar y equilibrar territorios, para sostener su aparato productivo o adaptarlo razonablemente a su evolución, y para tejer redes que aseguren una comunicación no sólo elitista por más que vistosa. Todo esto no está sucediendo en la provincia de León, sino que la decadencia ferroviaria es constante y sin visos de remitir, por más que, como ocurre ahora, el episodio de algún tren que llega oculte la estela de los que se van.
Publicado en Diario de León

martes, 22 de septiembre de 2015

En el inicio del curso

     Cierto es que las cifras no explican la realidad por sí solas pero ayudan a comprenderla. Los presupuestos educativos de los últimos años y los que se aventuran para el futuro son por eso una referencia necesaria para conocer mejor el sentido de las políticas aplicadas y para suponer lo que nos espera.

     Sepamos pues que la disminución del presupuesto del Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte, entre 2009 y 2015, está en el entorno del 25% y que en la actualidad se dedica al gasto educativo un 0’6% del PIB menos que en aquel 2009. Es decir, que las políticas de austeridad adoptadas durante la crisis han provocado una pérdida de equidad como consecuencia de la reducción del gasto público educativo, ya que esa reducción afecta sobre todo a los programas más compensadores desde el punto de vista territorial y personal (Educación Compensatoria) y a los programas de atención al alumnado que cursa enseñanzas de segunda oportunidad (Centros de Educación de Personas Adultas). Nadie debe ignorar que pobreza y gasto social educativo son dos parámetros inversamente proporcionales, por lo que los descensos en el gasto público educativo están suponiendo un incremento en el grado de pobreza de los sectores menos favorecidos: recortes en becas, recortes en ayudas para libros de texto, recortes en comedores escolares y acceso a bienes culturales, etc.

     Mas si este es el balance que hoy se extrae de las estadísticas, nada mejor se intuye si miramos hacia delante. El actual Gobierno se ha comprometido con Bruselas a reducir la inversión educativa al 3,7% del PIB en 2018 por aquello del sagrado déficit, lo que implicará retrotraerlo a niveles previos a 1990, año en el que no había ESO (obligatoria hasta los 16 años) ni Formación Profesional de Grado Medio y Superior ni Educación Infantil. Esta cifra, contemplada en el Programa de Estabilidad 2015/2018, augura un sombrío panorama para la educación española.

     La cuestión final es si se hablará de todo esto en la próxima campaña electoral.

Publicado en La Nueva Crónica, 22 septiembre 2015

domingo, 13 de septiembre de 2015

Oleadas de emigrantes, refugiados y ¡turistas!

     La ola es la forma básica de la edad poscontemporánea. No cualquier tipo de ola, evidentemente, no esas olas mansas que apenas barren los pies en la orilla ni las ondas que suaves mecen nuestro atávico ser acuoso. Todo lo contrario, las de estos tiempos son pertinaces olas de calor y de frío, colosales olas de Fukushima o de tsunamis en el Índico, olas implacables que empujan las corrientes hacia los cabos australes. Esa ola desmesurada es, en fin, el núcleo de las oleadas que ahora llevan y traen a las poblaciones por todo el planeta y que incrementarán su magnitud a medida que enfrenten, cada vez con mayor frecuencia y sin sosiego, los rompientes de la desigualdad, de la guerra, del hambre e incluso del dudoso placer.

     A pesar de los dramas retratados en la actualidad, dos de las figuras protagonistas de esos éxodos son moneda común a lo largo de la historia e incluso de la prehistoria: el emigrante y el refugiado. De las idas y venidas de los primeros se han derivado cambios trascendentales para la humanidad y así seguirá ocurriendo por más que ahora se hable de multiculturalidad y de alianza de civilizaciones (a veces); aunque no deja de ser un asunto sin resolver y de ahí el dolor y las tragedias no siempre similares: todo depende, según la Organización Internacional para las Migraciones, de que estemos ante migrantes cualificados, documentados, económicos, irregulares o temporales. El de refugiado (y desplazado) es un papel relativamente más joven al menos en su regulación, pues sólo de 1951 data el Estatuto del Refugiado de la ONU; pero su tamaño es así mismo inabarcable: sólo en 2014, antes del estallido actual, la Unión Europea recibió 625.000 peticiones de asilo y concedió 185.000. Pero lo que está claro, por más que la crisis del Mediterráneo asalte las portadas de los medios, es que no son fenómenos de esta edad ni en ella se resolverán.

     Por el contrario, lo que sí es absolutamente poscontemporáneo es el turismo de masas, amorfo y cada vez más desordenado. Y  aunque parezca irreverente unirlo aquí a migrantes y refugiados, lo cierto es que el turista es otro actor de los movimientos de población que, más allá de la presunta riqueza generada (se estima que supone prácticamente el 10% del PIB mundial), ocasiona un sinfín de cambios y de necesidades de cambio no siempre fáciles de resolver. Basten al respecto unas cifras: en 1950 había 25 millones de turistas en el mundo. Hoy suman 1.100 millones y se prevé que en 2030 podrán alcanzarse los 1.800 millones. Y un ejemplo: Venecia tiene unos 60.000 habitantes, pero recibe a unos 25 millones de turistas al año.

     Y es que no estamos ya ante la figura romántica del viajero ni ante la épica del que se lanza a la aventura, aunque algunos se lo continúen creyendo. No, el turista es precisamente la pantomima de aquellos. Y el turista de masas, casi su histrión. El turista no viaja, consume. El turista no observa, hace fotos. El turista no se mezcla, se exhibe. Y la democratización del turismo, su universalidad en suma, lo que ha hecho es convertir el relato de viajes en una tragicomedia. De ese modo, el caos que genera esa oleada no es diferente en verdad de los directamente trágicos, por más que en este caso todo se contabilice en monedas y no en muertos. No obstante, sin entrar en cuanto supone esa barahúnda humana, algo sobre ello podrían escribir también otros seres mudos que la padecen: los osos pardos de la cordillera cantábrica, las aves de las Islas Cíes o los patos de Fontibre, por citar sólo algunos ejemplos insensibles de nuestro entorno más inmediato.
Publicado en Tam Tam Press, 13 septiembre 2015

martes, 8 de septiembre de 2015

Entre 2014 y el futuro

     En pleno verano, y quizá por eso mismo con escasa resonancia, el Servicio Público de Empleo Estatal ha editado su Informe del Mercado de Trabajo correspondiente a todo el año 2014. Exhaustivo y metodológicamente poco discutible, nos permite asomarnos de nuevo a la provincia de León para conocer mejor su pulso vital y sus perspectivas de futuro, si es que se quiere que las haya.

     Para empezar, la fotografía confirma datos que conocíamos aproximadamente pero que conviene repasar, más ahora en unos tiempos en los que de nuevo el clima electoral vuelve a distraer la atención de lo que en verdad importa. Algunos de ellos a resaltar son los siguientes: el PIB provincial creció en 2014 un 1’4%, dato positivo sin duda; la población global, sin embargo, continúa su descenso en otras 5.058 personas; en lo que hace a la afiliación a la Seguridad Social, se ha reducido en ese año la brecha entre hombres y mujeres hasta un mínimo de 4.195 a favor de los primeros; pero, por el contrario, creció más la contratación de hombres que de mujeres, que evolucionaba en igualdad a lo largo de los años de la crisis; también comienza a crecer más el paro entre las mujeres, como si la presumida salida de la crisis repitiera viejos roles y favoreciera mucho más a los hombres; y, por último, algo muy revelador, fueron 109.563 los contratos efectuados frentes a 50.719 las personas contratadas.

     Y por lo que se refiere al futuro, el Informe indica los sectores y actividades económicas con mejores horizontes de empleo en la provincia: industria agroalimentaria, industria químico-farmacéutica, tecnologías de la información y de las comunicaciones, sector del telemarketing, sector de la logística, turismo, servicios a la tercera edad y, sobre todo, el sector forestal, en el que poco pensamos los urbanitas. Para todo ello se señalan así mismo las ocupaciones más interesantes y las necesidades formativas que requieren; por cierto, no aparece la Enología, esa disputa estéril que tan entretenidos nos tiene.

Publicado en La Nueva Crónica, 8 septiembre 2015

martes, 1 de septiembre de 2015

De vuelta al cole

Sabido es que los cánones del calendario no son iguales para todos. Por tal motivo, hay quien habla de año natural, hidrológico, judicial… y así sucesivamente según sea la razón de ser de su regla temporal. Pero, quien más quien menos, casi todos hemos medido alguna vez el paso del tiempo de acuerdo con el compás escolar y, dependiendo de nuestra mayor o menor permanencia en las aulas, nuestros ritmos vitales no son otros para siempre que los del año académico. De ahí que este mes de septiembre tenga mucho de momento inaugural y así sea sentido por una inmensa mayoría de individuos. Celebremos, pues, el acontecimiento antes de entrar en harina y anotemos en la banda sonora un trío de cantables que honran al noveno mes del calendario gregoriano, aunque séptimo del romano y de ahí su nombre: Ana Belén y Miguel Ríos adaptaron en 1999 varias piezas del compositor alemán Kurt Weill, bien conocido por su asociación con Bertolt Brecht en La ópera de cuatro cuartos, entre ellas la que nos viene al caso por cuanto estamos diciendo, Canción de septiembre [https://www.youtube.com/watch?v=l4xZb7yCLKk&list=PL2ncFL5_UXiejttmPs8XonxCjDIwCOMKW&index=14]. También son más que adecuadas al efecto Flaming september de Marianne Faithfull [https://www.youtube.com/watch?v=QZCiMp7F65o] y September monr de Neil Diamond [https://www.youtube.com/watch?v=9F-6S6FrgUk], tan diferentes entre sí como cargadas de un tono melancólico que en poco se corresponde con el espíritu seminal con el que el mes debiera ser recibido.

Pero vayamos al grano. Septiembre es sobre todo el mes de la vuelta al colegio, al instituto, a la universidad… el reinicio de todo tipo de enseñanzas. Y el cancionero no es ajeno, ni mucho menos, a ese vendaval escolar que todo lo llena en estas fechas, de modo que bueno es hacer un repaso cantable a una cita que, con más o menos eco, nos ha quedado a todos bien grabada en la memoria por circunstancias bien dispares.

Sentido histórico sobre todo tienen las canciones del aragonés José Antonio Labordeta, con o sin mochila a cuestas. Su Rosa rosae [https://www.youtube.com/watch?v=LZd6l7YXPnM] y su Paisaje urbano, días escolares [https://www.youtube.com/watch?v=YlHPusHmbI4] no son otra cosa que la crónica de un tiempo y de un país, donde esas notas escolares se convierten en motivo para la descripción de un contexto que va mucho más allá de los muros de las escuelas: una guerra civil, una lucha clandestina, un espacio adverso contra el que era preciso levantarse. Imprescindibles las dos por y para nuestras memorias. La de quienes lo vivieron y la de quienes no tuvieron esa condena.

Claro que, en plan general, tono bien distinto descubrimos en Supertramp, en Chuck Berry y en Alice Cooper, quienes, por cantar en inglés o precisamente por situarse en otros contextos muy diferentes al anterior, más bien parece que nos cuentan algo indefinido, unas melodías que tanto da si se refieren al espacio cerrado de un aula, a un patio bullicioso o a una fiesta de fin de curso. Sin embargo, también tienen su aquel: el grupo británico sentencia en School [http://es.musicplayon.com/play?v=435568]: “… mientras esté vivo, sólo te digo una cosa. / Siempre dependerá de ti lo que quieres ser”; en tanto que Chuck se queja en School days [https://www.youtube.com/watch?v=DHG5-GxI_Es]: “Tú estudiando mucho y esperando aprobar, / haciendo trabajar tus dedos hasta los huesos. / Y el tío detrás de ti no te dejará en paz” y Alice en School out [https://www.youtube.com/watch?v=9L2d3ga6UaY] acaba por destrozarlo todo: “No más lápices, / no más libros, / no más sucias miradas de profesores”.

Así que cada cual habla de la fiesta según le va en ella, naturalmente, y no es lo mismo un papel u otro en ese gran teatro escolar. Canciones hay, por ejemplo, dedicadas a la figura del maestro o maestra y otras dedicadas a la del alumno o alumna. Entre las primeras, combativa y comprometida resulta El maestro de Patxi Andion [https://www.youtube.com/watch?v=FLfy76IOEUg], mientras que Elton John en Teacher, I need you [https://www.youtube.com/watch?v=r0FAcd2JbfA] se refiere a su profesora derivando por el lado platónico de la vida, nada extraño por otra parte: “Oh, señorita, te necesito como un niño pequeño. / ¿Tienes algo en ti para conducir a un escolar salvaje?”. Claro que también puede ocurrir a la inversa y ser la profesora la que se coloque con su discípulo, como ocurre con no oculta sensualidad en Mi alumno de Vainica Doble [https://www.youtube.com/watch?v=f9GOcsSczzs]; aunque lo más habitual, por supuesto, es que abunden mucho más las relaciones que llaman horizontales, si bien no siempre son de igual a igual. La muestra más notable de esto último es la magnífica Chicas de colegio de Mamá [https://www.youtube.com/watch?v=cfVplTNjeKA].

En fin, todo un mundo este de la escuela, cuyas perspectivas permiten abordarlo de las más variadas formas. Del mismo modo que variados habrán sido los sentimientos de todos y cada uno en lo que hace a la experiencia escolar; nadie ha dejado de pasar por ello, al menos en las últimas décadas de nuestra historia. Pero de todas esas visiones, de todo ese sentir multicolor, si hemos de destacar la canción consagrada al tema por excelencia, ésa no puede ser otra que Días de escuela de Asfalto [https://www.youtube.com/watch?v=kkMcqt5o0Hk]. Aparte del éxito que le supuso al grupo, es innegable el valor de un texto que relata, de una manera muy costumbrista, hasta los mínimos detalles de aquellos años escolares de la década de los sesenta, que más vale no olvidar para que no se vuelvan a repetir en los mismos términos. Wert mediante.

Así pues septiembre ha llegado y todos conocemos bien sus sonidos y sensaciones; entre ellos, éstos de los ritmos académicos que se recuperan invariablemente año tras año. Pero septiembre, no lo olvidemos, también es pérdida: el verano produce siempre unas resacas monumentales que requieren así mismo algún tipo de tratamiento. Por esa razón, desde Moderato Cantábile, tan generosos y resolutivos como de costumbre, os sugerimos para cerrar el capítulo un par de cantables más: uno a medio camino entre lo estival y lo colegial, entre lo que en el verano fue (o pudo ser) y lo que ya es otra hoja del calendario: Escuela de calor [https://www.youtube.com/watch?v=oHv9vyLe7Do], la canción con la que Radio Futura nos hizo bailar y sudar convenientemente, mientras preparábamos la nueva convocatoria de exámenes o nos dábamos a la más completa holgazanería, según nos hubiese ido el curso. Y otro definitivamente hundido en el mes que nos acoge, con toda una declaración de intenciones incluida, que es lo mínimo que se nos puede pedir en estas fechas: Septiembre de Los Enemigos [https://www.youtube.com/watch?v=lmBL0vUwLO8]. Porque, como decía aquel relamido locutor, así son las cosas y así se las hemos contado.

Publicado en Saba 15, septiembre 2015

martes, 25 de agosto de 2015

Seres vivos y muertos

     Va siendo hora, después de tanta catástrofe, de que entendamos que una empresa es un ser vivo. Como tal, nace, crece y muere. En el mejor de los casos, que es hacia donde tiende la naturaleza, también se reproduce. Es decir: una empresa, o un sector productivo, como cualquier ser vivo, tiene un ciclo, no es eterna, tarde o temprano desaparecerá, bien por enfermedad sobrevenida o accidente, bien por vejez irremediable.

     Vistas así las cosas, nos ahorraríamos muchos dolores y muchos problemas si la conciencia de la realidad nos permitiera adelantarnos a los acontecimientos y anticipar lo que el destino ya tiene escrito. Cierto es que en algunos casos no será posible, pues el bicho se apodera de uno y lo devora en menos y nada, como ha ocurrido recientemente con Rafael Chirves o con una crisis no tan imprevisible como letal. Pero, por lo general, en el mundo del trabajo el futuro se ve venir. E igual que nos acomodamos con facilidad a las ganancias, debiéramos hacerlo también en el momento de las pérdidas. Muchos melodramas no tendrían lugar.

     La provincia de León ofrece en la actualidad dos buenos ejemplos del mal morir: Everest y la minería. En ambos casos fueron seres de vida extraordinaria, que crecieron generando riqueza no del todo bien repartida, que se expandieron por su entorno en otras actividades y que, al cabo, parecen tender a su fin. Y gracias a una y a otra actividad, hubo quien hizo fortuna, grandes fortunas y pequeñas fortunas. Incluso hubo gente que se dejó la vida en esos tajos.

     Por lo tanto, lo que no se puede hacer es actuar como con la tierra quemada y el que venga detrás que arree. No, lo que diferencia a los seres vivos humanos de otros depredadores es, debería ser, tener en cuenta que la vida continúa, que hay nuevas generaciones, que hay un futuro que depende también del presente venturoso y que es preciso invertir en él. Exactamente lo que no han sabido ni querido hacer quienes tenían obligación tanto en Everest como en la minería. No tienen perdón.

Publicado en La Nueva Crónica, 25 agosto 2015

martes, 18 de agosto de 2015

Pan y vino

     Pocos referentes se nos presentan tan cargados de valor simbólico como esta pareja. Tanto da que se trate del título de una película con niño protagonista que una liturgia religiosa, el pan y el vino se acomodan a casi todo. No en vano, María Moliner recoge en su diccionario, aparte de innumerables especificaciones de cada término, hasta veintiséis locuciones para el primero y media docena para el segundo. Pues bien, uno de esos dichos nos parece más que oportuno así para los tiempos electorales en que andamos zambullidos como para el tratamiento de alguno de los asuntos que en ese trance se soban y sobarán sin descanso.

     Decimos al pan, pan y al vino, vino cuando pretendemos hablar claramente, sin rodeos, aunque lo que se diga resulte fuerte o negativo para alguien. En suma, cuando queremos llamar a las cosas por su nombre, sin disimulos y sin tapujos. Más o menos lo contrario de lo que define al lenguaje electoral corriente y cansino con que son azotados los electores sin piedad. No todo el lenguaje electoral, claro, pero sí una gran parte de él. Incluso hasta cuando se pretende vender un producto de dudoso gusto, donde lo normal es rizar el rizo, tal y como hemos observado por ejemplo con el candidato del PP en las elecciones catalanas. Es curioso que se le presente como la encarnación de la campechanía y que sea elogiado por su sinceridad y por decir las cosas claras. Es curioso porque en lo único en lo que se ha expresado con precisión ha sido en su actitud hostil frente al mundo de la inmigración, pero no así en otras materias, donde el suyo no es un lenguaje diferente al del resto de sus correligionarios. Dudoso blasón, pues.

     Estos correligionarios, como otros de diferente fe, colocan el empleo entre sus prioridades y lo hacen en general con la mayor de las imprecisiones, a lo bruto, como si semejante devoción no obligase a ritos concretos, a enunciados precisos, a sermones menos solemnes y más realistas. Con pedagogía y sin truco.

     Citemos el caso del Alcalde de León, tan exquisito con la imagen como impreciso con las palabras. Con motivo de la presentación de un informe sobre la actividad económica elaborado por el ILDEFE, concedió una ceremoniosa rueda de prensa para destacar que el empleo y el crecimiento mejoraron durante el último año en la ciudad de León y en su alfoz. Menos mal que mejoraron, pensaremos, aunque no se nos explique a costa de qué o de quién ni se valore el antes y el después de ese dato. El informe, o lo contado sobre el informe, se limita a realizar un corte sincrónico sin cruzar su medida con otro eje temporal dinámico que nos descubra toda la realidad. Lo que veríamos en ese nuevo y más ajustado dibujo es que León, la provincia y la capital sobre todo, ha perdido desde 2007 la mitad de su población activa de entre 16 y 19 años.

     Esa sí es una información relevante para entender el presente y aventurar el futuro. Una información confirmada además por la última Encuesta de Población Activa, que nos dice que más de un tercio de la reducción del desempleo no se debe a que toda esa gente haya encontrado empleo, sino que una buena parte ha dejado de buscarlo; por la edad, por desánimo o por la elevada emigración, tanto al extranjero como a otras comunidades autónomas. Es decir, que la población activa ha experimentado un gran cambio en su composición por edades a lo largo de estos últimos años, lo cual también hay que contarlo. Si consideramos el periodo de crisis, en Castilla y León el número de personas activas de 16 a 34 años ha descendido desde el segundo trimestre de 2007 hasta el segundo trimestre de 2015: en un 50% los de 16 a 19 años, en un 40,9% los de 20 a 24 años y en un 24,5% los de 25 a 34 años. Por el contrario las personas activas de más de 35 años han aumentado en ese mismo periodo, de tal manera que se ha producido un progresivo envejecimiento de la población en actitud y disposición de trabajar. Esto es en definitiva lo que hay que explicar si queremos llamar al pan, pan y al vino, vino.

     Y este panorama no mejorará, ni mucho menos, con los gastrobares que se anuncian para la vieja estación del ferrocarril (¡hay que ver el cielo que le tenían prometido!). ¿De verdad que el Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento o quien sea no tienen mejores ocurrencias que ésa para un aprovechamiento productivo de ese espacio abandonado? ¿Es que sólo la hostelería y el turismo son el cielo que a nosotros nos prometen y con lo que van a rescatar a toda esa población que se nos ha ido? ¿Acaso desconocen que si la población decrece y la oferta crece, los primeros perjudicados serán los pequeños emprendedores locales a los que dicen mimar, tal y como sucede con el comercio y las grandes superficies? ¿Son los sueldos de la hostelería un ingreso tan suculento como para confiar en que contaremos con legiones de gourmets o hablamos de instalaciones de élite y para élites?

     En fin, es lo que señalábamos al principio: el pan y el vino valen para casi todo. Menos mal que no nos condenan a pan y agua, aunque con esas ideas todo llegará. Más vale que las cosas estén claras y el chocolate espeso.

Publicado en Diario de León, 18 agosto 2015

viernes, 14 de agosto de 2015

Cosmética

     Advertía Alex Grijelmo a través de un reciente artículo publicado en El País [http://elpais.com/elpais/2015/07/17/opinion/1437130059_737532.html] acerca de la evolución significativa del término cosmética: alejándose del original concepto de embellecer ha cobrado, en ciertos contextos, un valor peyorativo cercano a superficial, tramposo, de pura apariencia. En cualquier caso, remitiéndonos al origen etimológico de la palabra, como hacía el propio Grijelmo (kosmetikos: “relativo al adorno”), tanto nos da que ese adorno tienda a la belleza que al disimulo. Es artificial en ambos sentidos.

     No necesitamos visitar a los Dragones del Pacífico para descubrir cierta tendencia que pronto será universal en esta nueva Edad. Cuentan las informaciones que aproximadamente un 20% de las surcoreanas se han sometido a cirugía estética y que, al parecer, el éxito obtenido por el pop y las telenovelas de ese país en el resto de Asia ha extendido el canon por otros países del continente. Tal es así que el sector mueve en Corea del Sur 4.000 millones de euros al año. Por lo tanto, ya sea por la magnitud económica, ya sea por el poderío creciente de lo oriental, nadie debe dudar de que, tarde o temprano, también nosotros nos incorporaremos a ese reino de mentiras con afán estético.

     Mientras tanto, mientras superamos el efecto negativo que la crisis financiera ha producido en los bolsillos y en los establecimientos de cirugía estética en la vieja Europa, otros sucedáneos con pretensiones similares nos invaden. No necesitamos visitar a los Dragones, no, basta con pasear por las calles comerciales de nuestras ciudades. En ellas, junto a las oficinas bancarias, siempre perennes, y a las franquicias de ida y vuelta, una plaga de perfumerías, droguerías, ópticas y -¡oh, cielos!- establecimientos de servicios odontológicos integrales se ha adueñado de los locales mejor situados de la ciudad. Así mismo joyerías, aunque sus artículos sean las más de las vece simple bisutería, gimnasios, clínicas para la depilación y enclaves alimentarios más aparentes que nutritivos. También todo ese mar de productos y ofertas cosméticas mueven millones de euros; también animan un consumo inducido por ciertos cánones postizos; también hay un público que desearía, desde ese marco provinciano, transportarse a los quirófanos low cost de Corea del Sur. O, mejor aún, que una legión de cirujanos con ojos rasgados instalasen sus negocios al lado de toda esa otra retahíla antes enunciada. Sin aranceles, sin fronteras, sin alambradas, sin concertinas. Inmigración cualificada para dar gusto a un gusto sabiamente manipulado.

     En fin, en estos tiempos de paradojas no podía faltar la que enfrenta el reclamo de la pureza con lo puramente ficticio, el culto a lo natural con la inflación del afeite, la sencillez obligada por la austeridad con el exceso de quienes nos pensamos un día nuevos ricos y no soportamos la caída en la pobreza. De esa pugna saldrá, está saliendo ya, una sociedad diferente. Y por lo que se ve hasta el momento la balanza se inclina poco a poco hacia el lado cosmético. No es raro, pues, que en medio de quiebras, procesos concursales, despidos y ruinas industriales, “si hay un tipo de actividad que, según el paisaje de nuestras ciudades, no parece haber sufrido con la crisis es el dedicado a la estética en general, y a las uñas en particular”. Lo afirma Cristina Manzano, directora de esglobal.
Publicado en Tam Tam Press, 14 agosto 2015

martes, 11 de agosto de 2015

Salarios y ganancias

La tipología de los hogares españoles según el origen de sus ingresos ––con los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE–– es clarificadora: el 47% de ellos tienen como principal fuente de ingresos los salarios, el 33% las pensiones contributivas y asistenciales, y el 8% los subsidios y prestaciones, fundamentalmente por desempleo. Si los agregamos, resulta que el 88% de los hogares españoles tienen en los salarios directos y diferidos el origen fundamental de su renta disponible: son 15 millones de hogares en los que viven 38 millones de personas.

Observemos por eso mismo cómo han evolucionado los salarios en estos tiempos y conoceremos mucho mejor que con los discursos electorales cómo evoluciona el país. Lo que sabemos al respecto es que, a pesar de que la negociación colectiva ha mantenido durante estos años el poder adquisitivo de los salarios, la realidad final es que han perdido poder de compra. La causa no es otra que la precariedad y el tiempo parcial; pero, sobre todo, la enorme rotación en el empleo que sufren las personas asalariadas con carreras profesionales inestables. Se trata de una devaluación que afecta de forma especial a los niveles salariales más bajos y que pone de relieve la apropiación completa de los beneficios empresariales por el aumento de la productividad derivada de la caída de los costes laborales unitarios. Como consecuencia de todo ello, se ha provocado una distribución injusta de la renta y el hundimiento de la demanda interna, a lo que se suma un elevado coste social en desigualdad y pobreza laboral (para datos concretos, ver: http://www.ccoo.es/cms/g/public/o/8/o59349.pdf).


No es raro, pues, encontrarse con opiniones tan terribles como las del catedrático de la Universidad de Berkeley, David Card, para quien “sea cual sea el crecimiento de la productividad, la ganancia se redistribuye cada vez más hacia el 10% con más ingresos (…) Yo diría que en España el aumento de la desigualdad salarial apenas acaba de comenzar”.

Publicado en La Nueva Crónica, 11 agosto 2015

domingo, 2 de agosto de 2015

Las canciones del cancionero

Metido como anda habitualmente Moderato Cantábile en los asuntos del cancionero y sus temáticas, a veces nos olvidamos de lo evidente: que más allá o más acá de los contenidos que nos permiten confeccionar nuestras playlist y todo su envoltorio, la base de nuestro trabajo son precisamente las canciones y, en ocasiones, ese término es sin más el que sirve de marca para un extensísimo ramillete de cantables. Es como una redundancia, una especie de pleonasmo,  quizá un axioma innecesario o un vicio expresivo, pero, si nos paramos a pensar, descubriremos cuántas canciones en realidad incluyen en sus títulos sin más ese término tan obvio.

De modo que, circunscribiendo la búsqueda a lenguas peninsulares y excluyendo otros nombres parejos como canto o cantar, no es poca la cosecha. Y será mediante su repaso como conseguiremos entender el porqué de que una canción se cite a sí misma como tal, a veces sin más detalle, otras con adyacentes más o menos esclarecedores, siempre con referencia al núcleo seminal y lírico del caso: aquellas composiciones poéticas con todos los caracteres de la oda, que es lo que habita en nuestros orígenes.

La mayor simplicidad de todo el repertorio nos la ofrecen Lluis Llach y Luis Pastor con sus títulos diminutivos, como si restaran importancia a lo que cantan. Sin embargo, una y otra cancioncilla son en realidad palabras mayores. La de Llach, Cançoneta [https://www.youtube.com/watch?v=3BGgNE0hc8Q], mudó de hecho con el tiempo y la popularidad para convertirse en La gallineta, todo un himno a la rebeldía para una España todavía hundida en las sombras del franquismo. Por su parte, la de Pastor, Cancioneta [https://www.youtube.com/watch?v=AKuijneuwf4], se sirve de un texto del poeta León Felipe para retratar con ironía un mundo lleno de burgueses, misas, proletarios y fascistas. Asuntos no menores, pues, a pesar de tan modestos titulares. Modestos o enigmáticos, nunca se sabe, porque el remate más adecuado para la sencillez no es otro que la duda expresa, tal y como refiere el uruguayo Alfredo Zitarrosa en su genial Canción de qué [https://www.youtube.com/watch?v=7fqBVtpbh_Y], un auténtico jeroglífico verbal de muy altos vuelos.

El segundo capítulo del cancionero cancioneril es aquel que explicita la razón de ser de esas canciones de escaso nombre mediante una adyacencia tradicional que acota los significados. Lo hizo así Paco Ibáñez, con letra de Federico García Lorca, en la Canción del jinete [https://www.youtube.com/watch?v=rY2osp2h3yg], prehistoria de la canción de autor tan viva como sus firmas. Lo hizo así mismo, mucho más trovadoresco, Amancio Prada con su Canción de amor nº 2 [http://www.youtube.com/watch?v=It1jroim9o8], un delicado ejercicio de álgebra sentimental. Lo hizo igualmente un joven Joan Manuel Serrat con su Cançó de matinada [http://www.youtube.com/watch?v=tS6TskiEhEE&feature=kp], reivindicación naturalista tanto de la lengua vernácula como del paisaje propio. Y lo hizo, en fin, el panameño Rubén Blades con su Canción del fin del mundo [https://www.youtube.com/watch?v=NJwBkX_ef7g], una exaltación del baile y del ritmo frente al ocaso. Como observaréis, son maneras de nombrar y maneras de cantar.

En fin, llegamos ya al tercer cajón de esta entrega. El que acoge a aquellos cantables modestos en su título pero con objetivos bien claros. Por ejemplo, Canción consumo de Luis Eduardo Aute, la apología cantada del anti-consumismo o la anti-publicidad comercial hecha canción [http://www.youtube.com/watch?v=BgeEUIyyQ5k]. Lo mismo sucede en Canción con todos de Mercedes Sosa, un himno de exaltación a la universalidad latinoamericana por encima de cualquier frontera [https://www.youtube.com/watch?v=icrCSlBGkl0&feature=kp]. Y en Canción para mi muerte de Charly García, en realidad un epitafio más que un cantable propiamente dicho [https://www.youtube.com/watch?v=njgGMPw7XmQ&feature=kp]. Aunque quizá las que mejor expresan esa voluntad de destino sean aquellas que son verdaderos regalos con receptor o receptora incluidos, particulares como Canción para Pilar de Víctor Manuel [https://www.youtube.com/watch?v=cpd68E07rMg&feature=kp] o la mucho más general y espléndida Te doy una canción de Silvio Rodríguez [https://www.youtube.com/watch?v=EuZTetxhpE0&feature=kp].

Para acabar, no puede ignorarse el rastro que algunas canciones dejan y que se convierte en guía de caminantes. Es decir, el cancionero transfigurado en mapa de viajes interiores o exteriores. Así procede Jorge Dréxler en Una canción me trajo hasta aquí [http://www.youtube.com/watch?v=xprQe72Ftyg&feature=kp], aunque si bien se mira cualquiera de sus creaciones podría servir a tal propósito. Y así actúa igualmente el incorregible crápula Joaquín Sabina en La canción de las noches perdidas [http://www.youtube.com/watch?v=sEoRb2aPJPA&feature=kp], que añade a su repertorio una cuenta más sobre la errática vida sentimental, siempre en busca del último nombre de la última mujer.

Así que ya ven ustedes, el cancionero, del que tan devotos somos, dispone de caminos en verdad inescrutables para abordar materias que, si fueran más expresas, quizá no alentarían tantas sugerencias. El cantor lo sabe y por ello se cuida de guardarse siempre un as en la manga: el del título.


Y dos recomendaciones últimas, si se nos permite la licencia. A pesar de que al principio de esta perorata desechamos otros términos del mismo campo semántico, no puede cerrarse esta lista de canciones sin un canto, el Canto a la libertad de José Antonio Labordeta [http://www.youtube.com/watch?v=HTykbu6dXhg&feature=kp], y sin un cantar, en este caso en plural, los Cantares de Serrat junto a Miguel Ríos [http://www.youtube.com/watch?v=SQJixrK8L-Y].

Publicado en Saba 14, agosto 2015