Blog de Ignacio Fernández

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martes, 19 de mayo de 2015

Las razones del náufrago


     La tragedia del náufrago es inabarcable. Tanto que nos es imposible situarnos en su lugar. Poco importa que el espacio por el que deambula sin rumbo sea un desierto o un océano. Su relato conmueve, pero no contagia; nadie quiere para sí esa historia desoladora. Y asusta hasta tal extremo que su supervivencia nos parece mucho más que heroica, casi admirable, a pesar de que no la comprendamos. Nuestro único deseo es que no nos alcance una fatalidad semejante.

     Sin embargo, todo naufragio y su posterior peripecia tienen también una lógica aplastante. El náufrago siente miedo, ésa es su principal emoción. Cuando consigue acostumbrarse a ella, le sucede la nostalgia por la que era su vida corriente y piensa que podrá recuperarla. Luego, ocurren episodios de ansiedad, crisis de pánico y retahílas de maldiciones. No acepta lo que le ha ocurrido precisamente a él, pero sabe que no tiene otro remedio que resistir. El horizonte es siempre el mismo, como una prisión sin muros y sin límites. En él busca señales que no llegan. La desesperación día a día es creciente, nada hay nuevo en el paisaje. Aunque recuerda cómo llegó allí, esa memoria se desvanece con facilidad ante el infortunio y la adversidad irremediable. El náufrago sabe, además, que sus fuerzas son las que son y que llegará un momento en que acabarán por abandonarle. Ésta es una condena más que se suma a la del entorno. El agotamiento.

     En ese preciso instante es cuando sobreviene la irrealidad del espejismo. Tiene una explicación física, cuentan, pero es la necesidad del desamparado la que la alienta. No deja de ser una ilusión óptica, nos decimos, y no entendemos cómo el náufrago cree ver oasis o islas donde sólo hay arena y agua salada. El caso es que a él no le quedan ni reservas ni argumentos racionales. Ya sólo cree lo que quiere creer. Entonces, con las pocas fuerzas que le quedan y sus muchas ilusiones, se levanta ceremonioso, se acerca a la urna, toma inocente la papeleta y vota solemnemente. Como procede.

Publicado en La Nueva Crónica, 19 mayo 2015

miércoles, 13 de mayo de 2015

McLean / Madonna


     Y al final del camino, un último puente que enlaza dos orillas bien alejadas. Como sucede con toda la arquitectura de las versiones, insospechados son casi siempre los resultados, pero jugosos al cabo si el trabajo, como el de los artesanos, se ejecuta con mimo y con respeto. Es otra de las virtudes de este ejercicio, la última de la serie: promover encuentros y reencuentros que nos nutren y nutren la historia de la música.

     Porque la producción es mucha y el vértigo de los tiempos actuales, disparado. Por lo general, los medios siguen la respiración de la actualidad y las exigencias del comercio, de tal forma que tienden a ser olvidadizos casi por necesidad y relegan por sistema todo lo que huela a antiguo. A saber qué entienden algunos por antiguo. El caso es que con este frenesí se hurta a las nuevas generaciones todo un acervo musical inmenso, que ignoran o que se ven obligados a rastrear por sus propios medios. En cualquier caso, la inmensa mayoría no recibe ese legado con facilidad. A no ser, claro, que el caudal de las versiones rescate alguna muestra y le devuelva actualidad para consumo y conocimiento del mundo mundial. Ésa es una de las virtudes arriba mencionadas y que completa todo el compendio de cualidades que hemos explicado, esperamos que con satisfacción, en esta ventana desde enero de 2014.

     Así es que ocurrió que a la ambición rubia le dio por grabar American pie en el año 2000, casi treinta años después de que lo hiciera su autor Don McLean. El contexto original era muy otro, desde luego, y conocerlo nos permite entender mucho mejor la historia cantada: concluían los años sesenta y se entraba en una década de desencantos y contrariedades; también en lo musical. De ahí que McLean cantase: “Hace un largo, largo tiempo, / aún puedo recordar / cómo esa música me hacía sonreír (…) Pero febrero me hizo estremecer. / Malas noticias en la puerta. / No pude dar un paso más”. Se refería el cantante neoyorkino a las muertes trágicas y tempranas de Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Booper, lo que algunos asociaron a la muerte del rock. La canción es, pues, una especie de larga elegía por los tiempos perdidos, suponiendo, claro, que cualquier tiempo pasado pueda ser mejor. De todos modos, su éxito fue fulminante y muchas tribus de adictos a la música la hemos idolatrado con independencia de compartir o no la actitud con la que fue creada. De hecho, figuraría en un lugar destacado si tuviésemos que confeccionar la banda sonora de nuestras vidas.

     No es raro, por tanto, que la versión de Madonna naciera a propósito de la película «Algo casi perfecto», de John Schlesinger, y de una escena en concreto, aquélla en la que se recrea un funeral y los amigos del fallecido empiezan a cantar American pie: “Ellos estaban cantando / Adiós señorita American Pie. / Conduje mi Chevy al dique, / pero el dique estaba seco. / Ellos, buenos muchachos, / estaban bebiendo whisky y centeno. / Cantando: Éste es el último día que yo muera". Y fue así como muchos, sustituyendo el pop-rock del original por el dance de la versión, pudieron acercarse por fin a una canción de verdad inolvidable.

     Y nada más, colorín, colorado, esta serie se ha acabado. Lo cual no quiere decir, evidentemente, que no queden versiones en el baúl y otras tantas que se seguirán haciendo. Animaos y escuchadlas con atención. Separando, sí, la paja del grano. Salud.

Publicado en gentikarockradio.com, 27 mayo 2015 

sábado, 9 de mayo de 2015

Manifestación 1 mayo 2015

Discurso de cierre de la manifestación del Día 1 de mayo de 2015 en la Plaza Mayor de León:  http://youtu.be/FIALNrgvxPI

martes, 5 de mayo de 2015

La lata


     Habrá que escribirlo una vez más para mayor conocimiento y escarnio. Durante la negociación del convenio colectivo del sector, la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados y Mariscos propuso abonar hasta el 30% de los salarios en especie, es decir, en latas de conserva de sus propias marcas. Posteriormente, no se sabe si avergonzados por el escándalo o si porque tampoco así les salían las cuentas, retiraron su generosa oferta.

     Son cosas que ocurren en estos tiempos desatados: les das la mano y te toman el brazo. Pero no es el abuso de tal planteamiento lo que debe asustarnos, sino pensar en lo que anida o no anida en los cerebros de quien los hace; más aun de quien los defiende como acordes a la legalidad. Porque la sugerencia, por fortuna, siempre es rebatible con argumentos, pero lo que no tiene remedio es la esclerosis mental. Además, en el caso que nos ocupa no estamos ante un simple lapsus, como el que llevó a María Dolores de Cospedal a confundir “saquear a nuestro país” con “sacar a nuestro país”, sino ante una plataforma elaborada, se supone, con tiempo y condiciones suficientes como para saber lo que uno escribe y ofrece a su contraparte. Esto es, una decisión meditada, discutida y compartida por los portavoces de la organización empresarial aquí referida. ¿En qué siglo habitan estos individuos? ¿Qué consideración les merecen las personas que trabajan para ellos? ¿Cuál es su dieta alimenticia? A lo mejor todo se resume a eso, que el óxido de las latas de conserva ha acabado por oxidarles a ellos las escasas neuronas de que disponían. ¿Podemos en ese caso permitirnos una patronal en clara invalidez? ¿Reúnen las facultades mentales adecuadas para dirigir un sector productivo tan importante en este país saqueado?

     En fin, ya sabemos que no conviene generalizar, así que habrá que tomar el incidente como excepcional. O tal vez no. ¿Por qué no atender de nuevo, en medio de la ucronía, a las palabras de Rosa Luxemburgo: “socialismo o barbarie”?

Publicado en La Nueva Crónica, 5 mayo 2015

domingo, 3 de mayo de 2015

Trabajo, quiero trabajo


“Trabajo, quiero trabajo; / ¿por qué esto no puede ser?”. Así reza un conmovedor cantable del también muy conmovedor folclorista argentino Atahualpa Yupanqui [https://www.youtube.com/watch?v=rn5cKntxKIU], a quien colocamos hoy con toda justicia en el prólogo de esta edición de Moderato Cantábile. La decisión se entenderá mejor si conocemos que Yupanqui, el apellido de su seudónimo, significa en lengua quechua el que viene de lejanas tierras para decir algo. Y eso es lo que pretendemos nosotros a propósito de este mes de mayo en que salimos al aire, decir algo sobre uno de sus principales contenidos, el trabajo, al que se consagra el día primero de este mes.

Pues sí, el 1º de mayo es todavía el Día de la lucha internacional por la obtención de las reivindicaciones obreras. La fecha está relacionada con la conmemoración anual que realiza la clase obrera en recuerdo de los trabajadores que fueron detenidos y ejecutados en Chicago el 1 de mayo de 1886, con ocasión de la lucha que mantenían por la jornada laboral de ocho horas diarias. Qué lejos parece todo eso, ¿no? Y, sin embargo, qué necesario resulta, en esta sociedad frágil de memoria, volver constantemente sobre esos hitos históricos, recordar de dónde venimos y motivar nuestro progreso. O evitar el regreso al pasado, como nos ocurre a lo largo de los últimos años.

Pues bien, para honrar al mundo del trabajo y sus circunstancias, hemos seleccionado un álbum de canciones diversas que lo tienen a él como asunto a tratar desde los más variados puntos de vista. No son pocos, como podrá comprobarse, todos ellos jugosos, y podremos así darnos un paseo por un mercado laboral de día en día menos valorado y más precario. La música, por fortuna, nos proporciona tonos inesperados con los que soportar esos malos tragos.

De modo que, empezando por el principio, que es lo que procede, habremos de situarnos en aquellos tiempos en que el trabajo y sus artes constituían un capítulo importante del cancionero. No había labor que no fuera cantada ni considerada en términos rítmicos, pues el canto unía y facilitaba o relativizaba las tareas. Sucedía así con la trilla, como canta el extremeño Pablo Guerrero en sus Cantares de trilla [https://www.youtube.com/watch?v=91OtiAFFM_U]; con la siega y la recogida de la aceituna, como hace María del Mar Bonet en Tonades de segar y Tonada de collir olives [https://www.youtube.com/watch?v=G1_DDNLQd3s]; con los sonidos perdidos del afilador, como lo interpreta el gallego Carlos Núñez en Canto de afiador [https://www.youtube.com/watch?v=u6mmzffMGMs]; y con los penares de la mina, como continúa haciendo el grupo chileno Quilapayún en Canción del minero [https://www.youtube.com/watch?v=RN84_w7XqYY].

Porque otro capítulo denso dentro de este catálogo laboral es precisamente el de los oficios, a cuya exaltación o pura descripción se entregan muchísimas canciones. Algunas de ellas bastarán como muestra: El pescador de la boliviana Totó la Momposina [https://www.youtube.com/watch?v=uTMKUfiWl0s]; La funcionaria del dúo vanguardista Vainica Doble [https://www.youtube.com/watch?v=YyCSGERVAuM]; Guardia forestal del grupo sevillano Pony Bravo [https://www.youtube.com/watch?v=ZhddlnXnIWA]; Arponera de Esclarecidos [https://www.youtube.com/watch?v=v2fX4oehnjE]… Canciones todas, como aquellas hechas a la antigua usanza, que siguen repitiendo defectos o virtudes de esas profesiones y que podemos coronar con una composición coral grandiosa, la que hizo Carlos Cano en su Murga de los currelantes [https://www.youtube.com/watch?v=2Zt78oz0omk].

Y es que, así como Cano se sirve del mundo del trabajo para elaborar una obra reivindicativa de amplio espectro, otros han echado también una ojeada a ese mismo mundo para no dejar títere con cabeza. Fue el caso de Antón Reixa con sus Obreiros, magnífica pero ausente en la red; de Def con Dos y su corrosiva Trabajando para Dios [https://www.youtube.com/watch?v=YbxkN03l6Mw]; o, mucho más lírico, de Luis Pastor y La huelga [https://www.youtube.com/watch?v=SiJgl5gvYvI]. Aunque, claro, ese ácido tiene también su contraste en otras propuestas mucho más costumbristas o sentimentales, tal y como puede apreciarse en Caminito de la obra de Joan Manuel Serrat [https://www.youtube.com/watch?v=lst7Yv9b5aE] y en Cuando voy al trabajo de Víctor Jara [https://www.youtube.com/watch?v=ryra9ltm1lg].

Bien, resta un único apartado para completar este recorrido cantado por los trabajos y sus días, el que protagonizan aquellos que directamente rechazan esta actividad, sea la que sea y como sea. Desde que en el origen de los tiempos se le ocurrió a alguien –supremo, dicen- sentenciar que ganaríamos el pan con el sudor nuestra frente, hizo del trabajo el objeto de una maldición y no fue una buen idea, ni mucho menos. Sobre todo, consagró el verbo competir en lugar del infinitivo compartir, y así nos va desde entonces. De modo que, aunque sólo sea como un acto de rebeldía contra ese designio cabrón, he aquí dos cantos absolutamente imprescindibles: No me hagas trabajar, papá de los lacianiegos Piñón Fijo [https://www.youtube.com/watch?v=j7yL4xDEWdk] y Criaturas tropicales de Los Cardiacos [https://www.youtube.com/watch?v=vimnfGPpaq8].

De manera que así es también el mes de mayo. Mes de flores y de vírgenes, sí, mes de isidros y de francesadas, mes de madres y de romances, pero mes del trabajo al fin y al cabo. Como todos los meses, menos el de vacaciones, que es otra conquista laboral de la clase trabajadora a la que nada le ha sido otorgado. Además, éstos como otros derechos no se heredan; hay que ganarlos de generación en generación. Así que, según está el patio, mucha tela habrá que cortar en la reivindicación y en la pelea. Naturalmente, con una canción por bandera siempre, que es la principal enseñanza de Moderato Cantábile. Salud.

Publicado en Saba 11, mayo 2015

viernes, 1 de mayo de 2015

2015: Así no salimos de la crisis


     Así no salimos de la crisis. Ése es el lema con el que este año CCOO y UGT animamos a los trabajadores y trabajadoras para participar en las manifestaciones del Día del Trabajo. Un mensaje controvertido, seguramente, que contrasta con los que se repiten desde fuentes oficiales sobre todo al hilo de las convocatorias electorales. No negaremos, es cierto, que España ha iniciado una nueva etapa de crecimiento, pero a la vez, como si sólo se tratase de un espejismo, esa tendencia convive con otra realidad obstinada que descubre el otro lado de la moneda. Comentaremos algunos ejemplos.

     Para empezar, no somos nosotros sino el servicio de estudios del BBVA quien estima que al acabar la crisis (según ellos, en 2020) habrá un desempleo estructural del 18%: cuatro millones de personas activas sin trabajo, más los que hayan emigrado. El futuro pasa, pues, por un desempleo estructural enorme y por el subempleo. De hecho, en octubre de 2014 tan sólo el 37% de trabajadores cotizantes a la Seguridad Social tenía en España un contrato de trabajo indefinido y a tiempo completo; ¿cuántos serán en 2020? ¿Y en 2030? ¿Cómo repercutirán estos empleos y estos salarios sobre la Seguridad Social?

     Precisamente a propósito de la Seguridad Social viene la segunda muestra. La evolución de la afiliación a ese sistema en la provincia de León no ha dejado de disminuir desde el inicio de la crisis. Así resulta que hemos perdido 28.909 afiliados o afiliadas entre 2008 y 2014, la provincia con el peor resultado de la Comunidad Autónoma. En conjunto, Castilla y León ha perdido 133.226 sin que la tendencia ni siquiera se haya detenido. Sucede así que al final del año 2014 el balance de afiliados y pensionados en la provincia es de 149.429 frente a 142.764. Evidentemente, insostenible.

     Y, por último, unos detalles sobre la conflictividad laboral vista desde el ámbito judicial. Tampoco ahí ha cesado el descalabro a pesar de reformas y decretos. Por el contrario, los asuntos resueltos en la jurisdicción social han crecido desde los 4.495 en 2011 hasta los 6.072 de 2014. Y los casos de despidos que se han llevado han evolucionado de los 723 a los 1.863 en las mismas fechas. Todo ello demuestra así mismo que el caudal continúa fluyendo y que poco ha colaborado a su contención el aparato legislativo propuesto por el Gobierno.

     Pues bien, llegados a este punto, examinada la realidad, la vivida y la relatada, tanto UGT como CCOO consideramos que es preciso modificar las políticas aplicadas hasta la fecha. En ese sentido, volvemos a insistir en cuatro actuaciones urgentes: impulso de la negociación colectiva, creación de empleo digno, incremento salarial y refuerzo de las medidas de protección social. En todo ello venimos trabajando y en ocasiones con resultados importantes. Es el caso de los acuerdos firmados con CECALE y con FELE en materia de negociación colectiva, aunque no se corresponden todavía, por desgracia, con otros de ámbito estatal. Lo mismo que se puede decir en cuanto a los acuerdos alcanzados dentro del diálogo social regional relativos a rentas garantizadas, que deseamos extender al conjunto del Estado mediante una estrategia general de rentas mínimas. En cambio, poco podemos lucir en cuanto a las condiciones del empleo o de los salarios, donde la obcecación de las contrapartes, ya sea el Gobierno, ya sean las patronales, no ha permitido progresar en el último año.

     Hay razones, pues, en la cercanía para la manifestación de este día 1. Como las hay también en el ámbito global del que necesariamente formamos parte: clamar contra la violación de derechos sociales, sindicales y civiles en todo el planeta; reclamar un mayor compromiso en la lucha contra la pobreza, en especial contra la pobreza infantil; demandar una política europea de migración, que dé soluciones a quienes huyen de guerras y miserias y que acabe de una vez con la vergüenza de las muertes en el Mediterráneo; exigir la retirada del Tratado de Inversiones y Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, que, tal y como se está negociando, supone una nueva amenaza contra la democracia y un atentado contra normas y derechos fundamentales; y, en fin, solicitar una apuesta por la paz, que permita alcanzar mayores niveles de convivencia democrática en el mundo, de justicia social y de sostenibilidad medioambiental.

     No es escaso el catálogo. Oportuno también, por otra parte, para los tiempos electorales que hemos comentado más arriba. Es una buena referencia para valorar el contenido de los programas que se someterán a la consideración de la ciudadanía y actuar en consecuencia. Así lo entendemos desde el punto de vista sindical.
Publicado en Diario de León, 1 mayo 2015

lunes, 27 de abril de 2015

Marley / Amparanoia


     Pues resulta que Bob Marley, uno de los artistas con mayor ascendencia sobre el panorama musical, no es precisamente de aquellos que más versiones exitosas han merecido. Imitaciones todas, desde luego. Pero recreaciones, tal y como en esta serie vamos viendo, muy pocas. ¿Será porque se presenta como un reto insuperable? ¿Será porque el reggae se agota en sí mismo y no admite otros formatos? ¿Qué será, será?

     Redemption song es casi una canción póstuma de Marley. Hasta su propio título, que no tanto su letra, apunta una pista en tal sentido. De hecho, la escribió ya enfermo y se publicó medio año antes de su fallecimiento, incluida en el disco «Uprising». Tiene además otra particularidad: su naturaleza eminentemente acústica, aunque haya grabaciones con el acompañamiento de The Wailers. Por lo demás, poco nuevo aportaba a la narrativa rasta que atraviesa toda la obra del músico jamaicano: “Nos levantamos triunfalmente en esta generación. / Todo lo que siempre he tenido han sido /  canciones de libertad. / ¿Nos ayudas a cantar estas canciones de libertad? / Porque es todo lo que tengo, canciones redentoras”. Claro que también hay que decir, contradiciendo la entradilla, que éste es uno de sus cantables más visitados: lo han hecho al menos Johnny Cash, U2, Stevie Wonder, Pearl Jam, Sinéad O’Connor y, en España, Bunbury, Fermín Muguruza y Amparanoia.

     Amparo Sánchez nos la ofreció en su disco «La vida te da», su penúltimo álbum con el nombre y el proyecto Amaparanoia. Lo que parece un calco del original salta por los aires, sin embargo, gracias al arte vocal de esta cantante, que, como en muchos otros casos, llena de sonoridad el resultado final. Y lo que en Marley era languidez e incluso anuncio de apagamiento, en esta versión sugiere potencia y mayor rebeldía. Vale, no es el mismo contexto personal el uno y el otro y en algo tiene que notarse. Pero, aún así, la frescura de la española aviva la cadencia del jamaicano y es lo que hace que nosotros la destaquemos en nuestro catálogo. Y que reconozcamos su vitalidad, que es exactamente lo que se le pide a una buena versión.

     Por cierto, antes del corolario final y puestos a destacar recreaciones hispanas de temas de Bob Marley, imprescindible nos parece también la que hicieron Ojos de Brujo del más que popular Get up stand up. Muy digna de atención.

     Pero a lo que vamos. Con éste llegamos al capítulo 35 de Mutatis Mutandis. Es decir, treinta y cinco muestras para componer toda una teoría del fenómeno de las versiones, que, como hemos tratado de destacar, constituye una de las fuentes más fecundas de la música. También hay chascos, abundantes chascos, desde luego. Y aunque el fenómeno no tiene ni tendrá fin, el corpus al que hemos dado forma nos parece más que suficiente para que todos nos hagamos una idea certera de cuanto todo esto significa. Además, no conviene repetirse. Ya lo hacen algunos y algunas que viven de ello en este show. Así que tendemos al final. Una entrega más y nos vamos. Permanezcan atentos a la web para la despedida y cierre.

Publicado en genetikarockradio.com, 1 mayo 2015

viernes, 24 de abril de 2015

Fin de semana


     Ahora que Televisión Española ha mandado a paseo a José Luis Moreno y no volveremos a pasear por la alfombra roja que daba sentido a nuestras vidas durante el fin de semana, bueno es situarse contra el adocenamiento y apuntarse a otras ofertas culturales digamos que más inteligentes como poco.

     Aunque su agenda se extiende a lo largo de toda la semana, la programación que ofrece el Área de Actividades Culturales de la Universidad de León florece especialmente viernes, sábados y domingos, y siempre es recomendable estar atentos a su página web (http://www.actividadesculturales.unileon.es/agenda/)  para aprovechar esos dos o tres días. Por lo general, en ellos se concentran propuestas de tres tipos: música, teatro y cine. Es decir, que hay donde elegir y a veces no queda otro remedio que acudir a todas sus citas; sobre todo si se es adicto a las tres expresiones culturales. Porque su repertorio es de tal altura que no es fácil eludir la tentación. Además, la entrada es más que barata para los tiempos que corren. De modo que no hay excusa para que nuestros fines de semana no tengan un acento más que digno en eso de cultivar el alma.

     Mas, ¡oh, cielos!, hete aquí que el presente fin de semana toca puente y también la programación de la Universidad se va de idem. No hay problema, también proponemos soluciones al alcance de cualquiera. Este sábado es 25 de abril, aniversario portugués por antonomasia. Dediquémosle un poco de atención y celebrémoslo como se merece. Para empezar, volviendo sobre las canciones de Jose Afonso; en particular, si se quiere ir a tiro fijo, su disco Cantigas do maio. A continuación, adornemos nuestro espacio íntimo con un ramo de claveles. Y, por último, busquemos en la biblioteca el Cancionero de Sagres de Antonio Pereira y démonos a la lectura: “No creas si te dicen, / mi amor, / que Portugal es pobre, / que no. / Algún día / los dos / iremos al Chiado, / tú y yo. / Tuya será la seda / mejor, / rubíes como un rojo / carbón / y zapatos de blanco / charol. / Siete calles de espejos, / mi amor, / donde comprar la luna / y el sol. / Que Portugal no es pobre, / que no es pobre, / que no”.

     Y dejemos pasar las horas, que pronto será lunes.

Publicado en Diario de León (la recomendación de...), 24 abril 2015

martes, 21 de abril de 2015

Las líneas rojas


     Se llevan cada vez más las líneas rojas. No es flor de temporada, parece, ni simple postura circunstancial. Más bien nos encontramos ante un nuevo tópico político, lugar común o comodín, que, a pesar de la vacuidad con que se emplea, encierra graves peligros. Sobre todo en unos tiempos que se anuncian obligados al pacto y al entendimiento. Lo estamos viendo en la olla andaluza, pero reaparecerá muy pronto tras los procesos electorales del mes de mayo, que con toda seguridad dibujarán un mapa mucho más dinámico que el pasado.

     Ahora bien, nada define mejor la negativa actitud para el pacto que las líneas rojas. Está bien y es necesario que cada opción defienda sin concesiones sus planteamientos a lo largo de la campaña electoral, que trate de llevarse al huerto el mayor número posible de votantes y que busque la distinción frente a los contrarios. Pero, en política y culminados los recuentos, no se puede poner lo incompatible por delante salvo que se persiga el fracaso haciéndonos los inocentes. Por el contrario, los mecanismo para el acuerdo han de colocar en primer término los puntos de entendimiento y postergar lo que se sabe distante. Y ese trecho que en la negociación se recorre es el que acerca posturas, no el que las distancia ya de partida. De otro modo nunca habrá compromiso ni concierto ni dios que lo fundó.

     Al principio de la legislatura que ahora concluye, algunos planteamos la necesidad de un pacto de ciudad porque entendimos que hay asuntos, proyectos y objetivos estratégicos que superan con mucho la frontera cuatrienal y necesitan horizontes a más largo plazo. Para ese fin se nos hacía imprescindible el entendimiento entre fuerzas políticas y sociales en la ciudad de León (como en cualquier otra). No se quiso entonces o no se vio, el caso es que se optó por las líneas rojas. ¿Sucederá lo mismo ahora con otro dibujo en los ayuntamientos?

     En fin, lo bonito de las líneas rojas es cómo lucen en las camisetas de nuestro equipo favorito. Nada más y nada menos.

Publicado en La Nueva Crónica, 21 abril 2015

jueves, 16 de abril de 2015

De políticas y elecciones


     Hay un hervor electoral que se extiende y paraliza: Grecia, Francia, Reino Unido, Turquía, España, Argentina… Pero también en otros confines adonde ha llegado en algún sentido la democracia formal. Cada vez de un modo más notable este rito, que no su sustancia, define los sistemas políticos. Tanto que en idéntico cajón podríamos situar así mismo a países como Nigeria, Egipto o Afganistán, donde también se acude al teatro de las urnas aunque nadie diría que se trata de regímenes democráticos en sentido estricto. Puede afirmarse, por tanto, que nos encontramos ante una especie de metonimia donde la parte, el ejercicio del voto, nombra al todo, la participación cívica y la actividad política.

     En realidad, desde que Aristóteles dijera que “el hombre es un animal político (zoon politikon)” la cosa no ha estado nada clara. Y la confusión, como una seña más de los tiempos actuales, es ahora sobresaliente, tal y como hemos visto en el catálogo de países arriba citado. Pues bien, no se trata sólo de votar o no votar, sino de la actitud y el compromiso que la ciudadanía adopta para su vida en la polis, es decir, en el sistema con que nos gobernamos. En épocas totalitarias, muy recientes entre nosotros, la política fue directamente secuestrada, lo mismo que la bandera y otros signos externos de la identidad nacional, y lo que las personas decentes decían de sí mismas es que eran apolíticas. Causó mucho daño el secuestro, pero igualmente este desistimiento forzado o no, y todavía hoy colea por estos pagos la maldición de lo político cada vez que alguien dice o hace algo no conveniente: “está politizado”. Salvando las distancias, parecido mensaje escuchamos en la actualidad a algunos líderes noveles cuando afirman, con afán de centralidad en el tablero, que “las ideologías sirven poco”.

Lo que ocurre es que si al animal político le suprimimos el adjetivo, nos quedamos con el animal sin más. Y un paso más allá, si a ese animal le restamos la ideología, el resultado último será el votante sin ningún otro arraigo. Tal vez éste sea el ideal de los nihilistas, pero desde luego es la antítesis de la idea aristotélica.

     ¿Cómo se resolverá, pues, en el mundo poscontemporáneo la paradoja entre lo político y lo electoral? Una pista de por donde irá el asunto la obtenemos al contemplar el hervor actual que indicábamos: sin grandes novedades en el frente. Hay, sí, un vivo interés en las gentes para sentirse copartícipes en la toma de decisiones, pero sin que ello suponga darles mucho la lata; ni siquiera para molestarse en votar en unas primarias por vía digital. Pero que nadie haga nada sin mí porque no me representará. Hay, también, un ansia de pureza que no es exactamente lo mismo que situarse frente a la corrupción, la cual no deja de ser solamente materia de conversación; claro que pureza tampoco es antónimo de mediocridad. Pero que nadie ose dar lecciones porque le llamarán soberbio. Y hay, sorprendentemente, una fe ingenua en los procesos electorales que contrasta con la desmovilización activa, que anda de capa caída; como si estuviésemos sobrados para la revuelta. Pero que nadie me diga nada, porque yo estuve allí y además no les voté.

     Lo cierto es que viviremos sin asideros sólidos, también en esto, bien por una renuncia voluntaria, bien porque el mantra impuesto así nos pastoree. Quizá por eso a quienes venimos de lejos y no hemos mutado a tiempo nos cueste tanto acomodarnos a esta extraña primavera. Lo decía Van Morrison, que es una autoridad en lo suyo y en lo de todos: “Vengo de una época pasada que ha desparecido por completo”.
Publicado en Tam Tam Press, 16 abril 2015